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Ignacio del Cuvillo, director gerente del Real Club de Golf Guadalmina: “Ser director de un club de golf es una vocación de servicio a los demás ya que encuentras satisfacción haciendo la vida agradable a otros aunque ello suponga un sacrificio personal”

Ignacio del Cuvillo es un destacado profesional de la gestión de clubs de golf que atesora casi treinta años de experiencia siendo uno de ellos más reconocidos directores de clubs de golf de la Costa del Sol. Tras concluir sus estudios de Ingeniería Técnica Industrial en Estados Unidos y tras una etapa laboral en una empresa tecnológica, en 1990 se incorporó al entonces proyecto de Los Arqueros Golf iniciando un periplo que le llevó a ser responsable comercial de Hipergolf en 1991, participar en la fallida BH como responsable del área de golf en 1992, ejercer como consultor estratégico de golf (haciéndose cargo de la patente en España de Ad In The Hole) en 1993 e iniciando una primera etapa como director gerente de Guadalmina Golf hasta 1995. En los siguientes años formó parte de los equipos de gestión del RCG Las Brisas, Dehesa Montemendio Golf & Country Club y Zaudín Golf, retornando en 1998 al Real Club de Golf Guadalmina como su director gerente.
 


 

Tu formación es principalmente técnica e incluso de joven trabajaste en una empresa tecnológica pero pronto optaste por la industria del golf, ¿por qué?

Todavía resuenan en mi cabeza las palabras del rector de la escuela técnica refiriéndose a los ‘sabios del siglo XX’. En la antigüedad había personas que acumulaban prácticamente todo el saber de su época. Hoy es imposible, no solo por la magnitud de la información sino por la propia obsolescencia y vigencia de la misma. Es por ello que los sabios del siglo XX y venideros serán aquellos que estén preparados para asumir el cambio y en la escuela nos entrenaron para estar preparado a analizarlo todo, separarlo en sus diversos aspectos y volver a sintetizarlo esperando que el resultado mejorase la versión inicial.

Con esa actitud volví de mi experiencia en los Estados Unidos y, lejos de continuar por el camino profesional vinculado con mis estudios, circunstancias personales me hicieron participar en el proceso inicial del desarrollo de un proyecto vinculado al golf, deporte que había empezado a practicar en el campo The Green Belt en Columbus, Indiana.

En el proyecto ‘Los Arqueros Golf’ tuve la oportunidad de participar en varios aspectos, tanto técnicos como comerciales, y entrar en contacto con la empresa Trajectory de Severiano Ballesteros. La verdad es que del proyecto inmobiliario no recuerdo mucho pero sí de la fascinación que me produjo la transformación de la finca en un campo de golf; creo que fue entonces cuando me sentí atraído por el GOLF en mayúsculas.

Desde ese momento me centré en conocer más aspectos del golf renunciando a trabajar en proyectos en la que mi formación académica hubiera sido requerida.

 

Tus primeras actividades en la industria fueron el proyecto de Los Arqueros Golf, la gestión comercial de Hipergolf e incluso un tiempo como consultor independiente y responsable en España del proyecto publicitario Ad In The Hole, ¿qué recuerdos guardas de esa época?

La etapa de Los Arqueros fue emocionante (¡todo el mundo recuerda su primer trabajo!), yo participé en muchas decisiones como asistente de dirección, desde el logo y el escudo del club a la redacción de sus estatutos junto a José Luis de Bernardo, pasando por asistencia a ferias y exposiciones para promocionar la venta de apartamentos. Recuerdo el primer Salón del Golf de Madrid con nuestras maquetas enormes y las cajas de luces, además allí fue donde conocí a una persona que supuso el cambio radical en mi orientación profesional.

Víctor Picó, empresario vasco, fundador en su juventud de la empresa Manufacturas Generales de Ferretería SA (MAGEFESA), de inolvidables recuerdos para los que nacimos en los sesenta, me ilusionó con su proyecto Hipergolf, empresa con la que pretendía irrumpir en el mercado del mantenimiento de campos de golf desde su experiencia organizativa de empresario y con el empuje de Fernando Gómez Bilbao así como con la mano experta de un ‘gurú’ de los comerciales de golf, Juan Grau.

Pasé dos años visitando campos de golf de toda España, entrevistándome con directores, greenkeepers, jugadores profesionales, etc., recorriéndome sus campos (muchos de ellos, jugándolos) y actuando como transmisor de información. Si algún campo había encontrado una fórmula para tratar un problema en el campo, en mi siguiente visita lo comentaba y, si alguien tenía una idea novedosa, me encargaba de difundirla. Llegué a conocer de memoria el parque de maquinaria, con modelos y antigüedad incluidos, de prácticamente todos los campos de golf de la península.

Allí fue cuando me di cuenta que me sentía profundamente atraído por la industria del golf y que de una manera u otra terminaría siendo director de un club de golf.

Debo decir que el trato con los directores de los clubs, Juntas Directivas o Consejos de Administración, según el caso, así como con los responsables de mantenimiento y los jugadores profesionales, me hizo adquirir una visión global de la explotación de campos de golf y su gestión comercial. Además de ser una experiencia enriquecedora por permitirme conocer a muchas personas influyentes del golf, esa etapa desarrolló en mí una vocación por el servicio a los demás que fue pieza fundamental en mi posterior desarrollo profesional al frente de un club de golf.

Tras una etapa en la que pase de ofrecer maquinaria de mantenimiento John Deere, buggies de golf Yamaha, o incluso los primeros Powakaddy que llegaron a España, trabajé para BH (Beistegui Hermanos) colaborando en la puesta en marcha de una división de golf que por razones estratégicas nunca vio la luz.

Esto me obligó a reorientar mis pasos profesionales, poniendo en valor la experiencia adquirida, mi capacidad de análisis y síntesis junto a la gestión comercial al frente de Ad in the Hole, empresa dedicada a comercializar un soporte publicitario consistente en insertar imágenes de marcas en el fondo de las cazoletas de los hoyos de golf.

También ofrecí mis servicios de consultor para clubs de golf y empresas desde todos los aspectos para realizar análisis sobre mantenimiento, políticas comerciales, estudios de gestión de personal, puesta en marcha de pro-shops y gestión comercial y asesoramiento sobre parque de maquinaria y sistemas de riego… En definitiva, cualquier diagnóstico sobre cualquier aspecto de la gestión. Hoy, desde la distancia y con la experiencia adquirida, debo decir que aquel joven estaba lleno de ilusión por poner en práctica, donde fuera, su visión de la gestión profesional de un club de golf.

 

Tu primer contacto con la gestión de clubs de golf fue en el entonces Club de Golf Guadalmina, después llegaron el RCG Las Brisas, Dehesa Montemendio Golf & Country Club y Zaudín Golf. ¿Cuáles eran tus funciones en cada uno?

El primer club que colaboré en su gestión fue Guadalmina, precisamente como consecuencia de un estudio encargado por Grand Tibidabo, empresa presidida por Javier De la Rosa que, por circunstancias derivadas de la Guerra del Golfo, había derivado en la transmisión de la propiedad de Guadalmina, tanto de los campos de golf como de los terrenos inmobiliarios adquiridos en 1989 por Prima Inmobiliaria, a la familia Goizueta, fundadores en 1959 del resort Guadalmina.

Luis Cierco, administrador único de Guadalmina Golf SA, contrató mis servicios para elaborar un estudio analizando la situación de Guadalmina Golf desde todos los aspectos. Preparé un plan de mejora a corto, medio y largo plazo con los matices propios de ese encargo dada la precaria situación de la compañía, incluso propuse una valoración económica de lo que supondría esa transformación.

Elaboré el estudio y, tras abonarme la tarifa pactada, me puso junto al cheque una propuesta de trabajo, la peor pesadilla de un consultor… “Ignacio, ¿te encuentras capacitado para llevar adelante el plan de transformación que nos propones?”, me dijo.

Allí acabo mi carrera de consultor y empecé a desarrollar el proyecto de mejora global del Club de Golf Guadalmina apoyado por José Manuel Lahera, ex-gerente del Hipódromo de la Zarzuela además de gran amigo de Luis. Gracias al continuo apoyo de ambos complementando mi ilusión con su experiencia, llevamos a cabo grandes cambios en muy corto espacio de tiempo.

Mejoramos pequeños detalles en los campos de golf que nos permitieron incrementar la masa social, muy escasa por aquella época en parte por la crisis. Eso nos facilitó poder ofrecer a touroperadores y hoteles un producto más competitivo, mejorando las instalaciones y favoreciendo la unión entre los empleados creando un equipo que hizo grandes esfuerzos, incluso personales, para sacar adelante Guadalmina. En apenas tres años conseguimos gran parte de los logros que nos habíamos marcado.

A raíz de este éxito de gestión el Real Club de Golf Las Brisas se fijó en mi a la hora de sustituir al anterior gerente, José Barandiaran, tras el cambio de Junta Directiva presidida por el doctor Evelio Perea quien había sustituido en el cargo a Antonio de Fortuny. Tras un año de intensa gestión, con numerosas reuniones de comités y Juntas Directivas en las que abordamos los más variopintos asuntos de toda índole, y en el marco de la más terrible sequía que se recuerda, llegamos a un acuerdo a raíz del cual abandoné el cargo. Todavía hoy mantengo un grato recuerdo del Real Club de Golf de Las Brisas y buen trato con alguno de los empleados que todavía quedan de aquella época, no muchos.

Sin tiempo casi a reaccionar ya estaba preparado para iniciar una nueva etapa, en este caso en un proyecto incipiente en una zona alejada del destino consolidado de la Costa del Sol, la Dehesa Montenmedio en Vejer de la Frontera, Cádiz. Junto a Antonio Blázquez colaboré en la comercialización del producto campo de golf, centro ecuestre, centro de alto rendimiento, finca cinegética y paseos en coche de caballos guiados. Fuero comienzos difíciles, casi sin infraestructura, sin casa club y con grandes dificultades administrativas… pero también muy intensos e ilusionantes gracias al empuje arrollador de Antonio.

Tras casi dos años, con el proyecto en marcha y habiendo elaborado los manuales de procedimiento, políticas comerciales, página web, tienda, etc., me ofrecieron trabajar en el sevillano Club Zaudín Golf como gerente delegado de Aymerich Consulting. Francisco Aymerich, con quien en el pasado había cultivado una gran amistad, me ofrecía la posibilidad de iniciarme en una nueva forma de gestionar clubs, el ‘Management Contract’.

Banesto había tomado la decisión, tras la suspensión de pago de Aljarafe Golf, de ampliar capital e inyectar recursos económicos para hacer frente a un ambicioso plan de mejora de las instalaciones del Club Zaudín Golf y de esta forma desarrollar la urbanización. Volvía a presentarse la oportunidad de relanzar un proyecto.
 

 

Tu segunda etapa en el Club de Golf Guadalmina se inició hace ya más de veintiún años, ¿cuál ha sido la clave para esta longevidad en el cargo?

Tras mi marcha al Real Club de Golf Las Brisas buscando nuevas metas me di cuenta que había dejado atrás un proyecto inacabado. De acuerdo con el plan elaborado en 1993, y tras presentar al Administrador el plan de mejoras en inversión pendiente, retomé con renovado esfuerzo las gestiones. Debo decir que fueron años complejos con una actividad frenética, sobre todo por la construcción de viviendas en las parcelas limítrofes de la urbanización que nos afectó en el día a día.

Nada más aterrizar y casi sin tiempo a reaccionar hicimos frente al primer reto deportivo de los últimos veinte años en el club, el OKI Campeonato de España de Profesionales.

A este reto le siguió la ejecución de la reforma integral del Campo Sur en 2001-2003 y a partir de esa fecha Guadalmina Sur se convirtió en la sede de grandes torneos, entre otros el campeonato de España Interautonómico ‘Memorial Santiago Ollé’, el Campeonato de España Femenino de las cuatro categorías, el Torneo Europeo Senior Femenino ‘Marisa Sgaravatti’, el Campeonato de Europa Senior Masculino de AESGOLF, el Campeonato de España de Pitch & Putt y, como colofón, el Open de España Femenino que finalizó con la victoria de nuestra Socia de Honor Azahara Muñoz, considerado por el Ladies European Tour la mejor edición desde que se tienen datos de esta prueba.

Asimismo llevamos a cabo durante estas dos décadas la ejecución de grandes proyectos como la puesta en marcha del sistema de almacenamiento mediante la construcción de un lago para recibir el agua reciclada de la EDAR de Cancelada.

La renovación integral del Campo Sur con el asesoramiento de Stirling & Martin, la renovación de la casa club mediante la construcción de un edificio anexo que acoge el pro-shop, el caddy máster y el cuarto de palos, la reforma de la cafetería y de las oficinas administrativas, y la transformación del antiguo cuarto de palos en un gimnasio y zonas de usos múltiples junto con el club junior así como la mejora del parking del club aunque en esta caso reconozco que es una asignatura pendiente de resolver.

En este tiempo también construimos la nueva nave de mantenimiento con casi dos mil metros cuadrados de superficie cubierta y dotada de los más modernos medios e instalaciones, sin duda una de las mejores de Andalucía

Todo esto se llevó a cabo con los recursos propios que fue capaz de generar la gestión de la Sociedad. A pesar que parecen inconexas en el tiempo, todos estos proyectos formaban parte del plan de mejoras elaborado en 1993 en mi primera etapa. Debo decir que todavía hoy nos quedan muchos proyectos que acometer, pues el Real Club de Golf Guadalmina todavía está en fase de crecimiento y expansión.

La incorporación de nuevos socios hasta llegar a los dos mil exige nuevas instalaciones de exclusivo uso por su parte, un nuevo uso de parcelas anexas a la casa club pendientes de reordenación urbanística que podrían dar una solución al déficit de aparcamiento, la reforma integral del Campo Norte para modernizar sus instalaciones y mejorar el diseño afectado de la proximidad de las viviendas construidas en estas dos últimas décadas.

Continuar adquiriendo y renovando el parque de maquinaria y la flota de buggies, adaptándonos a las nuevas tendencias, mejorar el arroyo del Chopo para evitar las erosión de las crecidas… En definitiva, creo que tenemos años por delante que mantendrán intactas la ilusión con la que inicié mi relación con Guadalmina.

 

¿Cómo es tu día a día en el Real Club de Golf Guadalmina, cómo organizas tus actividades?

Mi día a día en el club es distinto en un sentido pero cotidiano a la vez. A primera hora me reúno (o hablo) con los responsables técnicos sobre la situación en los campos poniendo una especial atención en los proyectos en activo y, llegado el caso, avanzando sobre la planificación de aspectos relativos al mantenimiento que esperamos llevar a cabo en los próximos meses.

Me acerco al Caddy Master o consulto sobre la competición del día porque… todos los días hay una competición en Guadalmina. ¡Más de cuatrocientos torneos al año! Después me voy al despacho, allí respondo a los correos electrónicos y atiendo al socio, muchas veces con cita previa y otras, las mayoría, de improviso. Me gusta decir que mi puerta siempre está abierta pero como a veces no entran suelo ir a la cafetería dos o tres veces al día, para un café o para almorzar. Es una buena forma de mantener el contacto directo con los clientes. Las tardes las suelo dedicar a asistir a comités y a planificar.

Algunos fines de semana también colaboro con los responsables de los torneos en la supervisión del mismo hasta la entrega de premios. Pero debo decir que no hay dos semanas iguales, sobre todo teniendo en cuenta la transformación de Guadalmina con las estaciones del año: invierno fundamentalmente centroeuropeo y verano totalmente nacional.

 

Estuviste presente en las gestiones para otorgar el título de ‘Real’ al Club de Golf Guadalmina en 2009, ¿cómo se desarrollaron estas gestiones?

En 1995, en Las Brisas, colaboré en la última fase de la obtención de ese título (aunque ya había sido otorgado), lo que me ofreció la oportunidad de saber lo que ocurría el día después. Cambio de logo, patentes, nuevo material de imprenta, etc., así como todo el protocolo relacionado con este acontecimiento.

Fue en 2007 cuando nos percatamos que un acontecimiento histórico estaba acercándose, el 50º aniversario de la fundación del club. En el seno de la Junta Directiva, presidida entonces por Antonio Guerrero, se aprobó solicitar a la Casa de Su Majestad el Rey Juan Carlos I el nombramiento de ‘Real Club’ ya que entendíamos que reuníamos las condiciones establecidas: tener más de cincuenta años de vigencia, haber acogido torneos a nivel nacional e internacional y, lo más importante, que socios del club hubieran alcanzado éxitos deportivos de renombre y participado en equipos representando a España. En nuestro caso jugó un papel fundamental la trayectoria de Azahara Muñoz, quien aportó un currículo increíble todavía no superado en el plano amateur.

Efectuamos las peticiones oportunas y cursamos la correspondencia exigida, ya que en Guadalmina residen personas influyentes y todo suma. Lo cierto es que en el mes de julio de 2009, coincidiendo con la fiesta del 50º aniversario, nos informaron extraoficialmente de la concesión y, en un último esfuerzo, el nombramiento oficial se recibió coincidiendo con la Junta General de ese año.

Desde entonces este título nos ha supuesto un compromiso con la excelencia y con el respeto institucional, en especial a las tradiciones tan importantes en el golf.
 

 

Las nuevas tecnologías están cada vez más presentes en el mundo de la gestión de clubs de golf, ¿qué novedades habéis incorporado al RCG Guadalmina en los últimos años?

Las aplicaciones tecnológicas tienen que ver con los sistema de gestión, en el Real Club de Golf Guadalmina hemos apostado a través de la nueva plataforma de Start Master por su versatilidad en cuanto a la gestión de bases de datos de socios gracias a la experiencia adquirida en Madrid siendo responsable de clubs tan importantes como el Real Club de la Puerta de Hierro, el RACE, el Real Club de Golf La Herrería y el Club de Campo Villa de Madrid, entre otros.

También hemos optimizado la gestión de flotas de buggies controlada por GPS, lo que nos permite optimizar su uso además de controlar zonas restringidas de acceso o establecer zonas sin tráfico como cuando llueve en exceso y el greenkeeper da instrucciones de que los buggies solo circulen por los caminos. En ese caso todo buggy que acceda a una zona restringida se verá obligado a retornar hacia el camino llegando a detener el vehículo.

Actualmente estamos en fase de implantar la tecnología para campos de prácticas de Toptracer para hacer más interesante y atractiva la experiencia en el campo de prácticas permitiendo ver el vuelo de la bola como en las retransmisiones deportivas del European Tour. Además de analizar aspectos de la trayectoria de la bola, también permitirá a los jugadores llevar estadísticas de su evolución en cuanto a aspectos como distancia o precisión así como poder ‘jugar’ en campos como Pebble Beach o Saint Andrews en algo más de una hora.

También hemos introducido recientemente un sistema de apertura de puertas de seguridad a través del móvil que permite controlarlas desde dispositivos personalizados pudiendo organizar la apertura y el cierre de todas las puertas del campo desde tu smartphone al igual que hemos organizado el control de acceso a las distintas dependencias mediante sistemas de control biométrico por huellas digitales

La videovigilancia también forma parte activa de nuestros sistemas de gestión desde poder observar desde a qué hora inician las partidas los jugadores hasta el control del cuarto de palos. Aunque en Guadalmina el acceso a esta instalación está restringido al personal siempre es bueno un doble sistema de control pues normalmente los socios cuentan con material deportivo de un alto valor económico y nunca hay excesiva cautela a la hora de vigilar. El parking y la zona de buggies también están protegido por cámaras .

 

Uno de los problemas más acuciantes de los clubs de nuestro país es la falta de nuevos socios, nuevos jugadores ocasionales, etc. ¿Cómo hacéis desde el Real Club de Golf Guadalmina para tratar de crear nuevos golfistas?

Nuestra principal tarea ha sido crear el concepto de club integrador donde todos encuentran su espacio y contamos con una masa social multinacional con más de diecisiete representaciones de Europa siendo la española la nacionalidad predominante. Hemos apostado por la promoción de una activa vida social muy relacionada con la deportiva.

El Real Club de Golf Guadalmina organiza más de un torneo de golf diario, siendo así que en la base de datos de la RFEG el 2018 hubo cuatrocientas diecisiete pruebas de golf procesadas. Eso son muchas entregas de premios, en la mayoría de los casos coordinados por los representantes de las distintas secciones.

Nuestra firme apuesta por la escuela infantil no solo aporta reconocimiento y prestigio deportivo sino que sirve de integración entre las distintas edades (hijos y padres, nietos y abuelos). Todos ven en Guadalmina ese ejemplo de club que hemos vivido y en el que queremos que se formen como personas y deportistas la nueva generación. Nuestra oferta incluye dos campos de golf de dieciocho hoyos, diferentes entre ellos y complementarios con un denominador común, se pueden jugar caminando sin esfuerzo. También disponemos de un campo de pitch & putt junto con unas instalaciones de prácticas muy correctas.

Los costes de mantenimiento adecuados y un precio de la acción familiar con activación dentro de unas cifras razonables hacen que nuestro club resuelva el natural reemplazo producto de la edad de forma casi automática. Cada año abandonan el club unos sesenta socios y otros tantos se incorporan, mil ochocientos socios es una cifra que llevamos manteniendo los últimos seis años coincidiendo con una crisis que ha afectado a clubs sociales y a campos comerciales.

 

En vuestro club contáis con una escuela de golf propia, ¿cuánta influencia crees que tiene, o puede tener, para que un potencial cliente decida acudir a vuestro campo?

La influencia es decisiva ya que cualquier padre que tiene interés en ofrecer a sus hijos una oportunidad de participar de una actividad deportiva, en un entorno agradable y con buenas instalaciones y personal docente preparado, puede encontrar todo eso y más en Guadalmina. Somos un club kids friendly como dicen los británicos, nos gustan los niños educados, deportistas, respetuosos de las reglas y amigos de sus amigos.

Un niño en Guadalmina se inicia a los seis años y puede estar recibiendo formación y disfrutando de las instalaciones a un precio casi simbólico hasta los veintiuno. Para mi no hay una oferta mejor en la Costa del Sol. No solo ofrecemos clases, también cursos de iniciación y perfeccionamiento. Organizamos torneos mensuales, subvencionamos su participación en pruebas para los ranking nacional y andaluz, incluso hemos creados su mascota, elegida por ellos y bautizada como ‘Guadalmino’, un toro antropomórfico golfista que merece una historia per se.

 

Recientemente habéis renovado las instalaciones de esta escuela de golf, ¿qué opinan vuestros socios de esta mejora?

La verdad es que es una mejora para todo el club. De lunes a viernes los alumnos de la escuela están en la ‘otra escuela’ y son los socios adultos los que disfrutan del ‘Aza’s Corner’, denominado así en honor de Azahara Muñoz, Socia de Honor del club y ex-alumna de nuestra escuela.

Está compuesta de un chipping-green, un putting-green, plataforma de prácticas y tee line de césped artificial y dos bunkers de prácticas, uno para juego corto y otro largo. La verdad es que duplicar las posibilidades de prácticas ha sido un gran acierto y nos permite, por ejemplo, organizar campamentos de verano sin que se produzca una excesiva interacción entre los socios adultos y los pequeños que disfrutan de cinco horas de golf, pádel, tenis y piscina.
 

 

¿Cuál sería el perfil de vuestro socio o jugador tipo?

El perfil nacional es jugador de edad media, por debajo de los sesenta años, sobre todo con la incorporación de parejas jóvenes, y en muchos casos ejecutivos en edad cercana a la jubilación, pero que todavía residen en ciudades como Madrid o Bilbao. También presentamos un porcentaje elevado de jugadores locales de ese mismo perfil.

El socio extranjero es de una edad media alrededor de los setenta años, residente en Marbella de octubre a mayo. Por nacionalidades los escandinavos con un 25 %, son la segunda comunidad más presente después de la española, seguida de británicos e irlandeses con un 15 %. El resto de las otras diez nacionalidades que conforman el 10 % restante también están en ese entorno de edad.

El porcentaje de matrimonios que ambos jueguen al golf es del 50 %, es decir, de los mil ochocientos socios hay mil doscientos titulares y seiscientos cónyuges.

 

Sueles asistir a ferias y congresos relacionados con la industria del golf, ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

Suelo asistir todos los años a las conferencias mundiales de la Club Management Association Of America (CMAA) que se celebra por el mes de febrero y, cuando ha coincidido, también he asistido a las conferencias y exposiciones de la USGA sobre aspectos relativos al mantenimiento de campos de golf.

Como vicepresidente de la AEGG y responsable de su área de formación, participo en cursos específicos de desarrollo profesional e imparto clases en el Máster de Dirección de Clubs organizado por Golf Gestión y Formación. La formación continua es esencial en nuestro trabajo, además me interesa está informado a través se webinars y cada vez que puedo asisto a conferencias sobre asuntos que creo son importantes para el desarrollo de mi trabajo.

Sin embargo, tengo una asignatura pendiente: aprovechar mejor las herramientas de comunicación del siglo XXI. Como casi todos los que nacimos en los sesenta, las actuales redes sociales y comunity managers nos ha cogido un poco desfasados… pero para eso están los nuevos gerentes.

 

Mantienes una presencia constante en redes sociales. ¿Son éstas, especialmente Twitter, Facebook e Instagram, elementos importantes para la difusión del golf como deporte de masas?

Como apuntaba antes, me ha cogido un poco mayor aunque me enorgullece decir que el director de operaciones del Real Club de Golf Guadalmina alucina con mi capacidad de sacarle partido a las nuevas plataformas. Soy más de LinkedIn y Facebook, que como dicen mis hijos son ‘para mayores’, pero me encanta hacer mis pinitos en Instagram y Twitter, son más inmediatos y ya sabemos que sus mensajes no duran mucho pero son muy agradecidos, tener ‘likes’ y eso…

 

¿Qué le recomendarías a un recién licenciado que esté pensando en dedicarse a la gestión de clubs de golf?

Que hagan una reflexión sobre su vocación al servicio de los demás encontrando satisfacción en hacer la vida agradable a los demás aunque ello suponga un sacrificio. Si sienten el golf, si el deporte del golf les apasiona, y si saben que nada le es más gratificante que el contacto humano. Si de esa reflexión la respuesta es ‘sí’, entonces no cabe la menor duda, tenemos un nuevo candidato a dedicar más tiempo a su trabajo que a sí mismo y su familia.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

A corto plazo es bastante fácil. Una vez resuelta la adquisición del paquete de acciones y llevado a cabo la transformación del modelo de gestión de Guadalmina a través de la firma del contrato de arrendamiento entre sociedad y club, lo inmediato será implantar ese acuerdo ya que supondrá un cambio bastante importante sobre la forma en la que se ha venido gestionando Guadalmina en los últimos treinta años.

Los planes a medio plazo los marcará la Asamblea del club a través de la Junta Directiva mediante los distintos comités. Tenemos varios proyectos en cartera: arreglar la terraza superior de la casa club, finalizar la pista de croquet, mejorar las instalaciones de parking y, sobre todo, estudiar la mejora del Campo Norte que en el 2024 cumplirá cincuenta años y que en estos últimos veinte ha visto la influencia del desarrollo urbanístico haciendo necesario un estudio sobre el diseño para evitar, en la medida de los posible, conflictos entre el juego y las urbanizaciones limítrofes.

Mantener la masa social en una cifra que garantice la sostenibilidad e intentar mantener los costes controlados y todo ello con la ayuda del equipo humano que hoy por hoy hacen posible que el Real Club de Golf Guadalmina siga funcionando desde hace sesenta años del 1 de enero hasta el 31 de diciembre desde que el sol sale hasta que se marcha el último socio.