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Iker Orue Alda, asistente de greenkeeper en Brocket Hall Golf Club: “Comenzar a trabajar desde la base aporta una experiencia de gran valor y permite saber cómo realizar correctamente las operaciones en el campo”

Iker Orue Alda, ingeniero agrónomo de formación, es uno de los más recientes ‘fichajes’ de la industria del golf. Tras licenciarse en la universidad comenzó a trabajar como técnico de estudios en el sector de los servicios ambientales y gestión de servicios públicos, actividad que despertó su interés por los campos deportivos. En verano de 2016 se marchó a Inglaterra en busca de nuevas oportunidades en la industria del césped deportivo recalando en Agrostis Sports Turf Consultancy, organización en la que fue durante nueve meses voluntario en el equipo del Dr. Tim Lodge, agrónomo de césped deportivo. A mediados de 2017 se incorporó a Wentworth Club como asistente de greenkeeper en el West Course, accediendo al mismo puesto en Brocket Hall Golf Club hace pocas semanas.
 


 

Aunque tu formación técnica te predisponía a trabajar en mantenimiento de césped deportivo no fue hasta que acabaste la carrera que decidiste tomar ese camino, ¿cuál fue el motivo de este nuevo enfoque?

Sinceramente, cuando finalicé mis estudios quería trabajar en jardinería y paisajismo. Comencé en el departamento de estudios de una empresa que se dedica, entre otras muchas actividades, a la gestión de contratos de jardinería y césped deportivo. Me encargaba de realizar el estudio de los pliegos de condiciones publicados por diferentes entes públicos o privados para elaborar una oferta técnico-económica que se ajustase a las necesidades del cliente para conseguir ser a ser posible, adjudicatarios mediante concurso. También realizaba labores de consultoría y redacción de proyectos para diferentes sectores a los que se dedica la empresa.

Muchos de los contratos que intentábamos obtener tenían como objetivo la gestión y mantenimiento de campos deportivos, tanto de hierba natural como artificial, por lo que tuve que especializarme en un sector que por aquel entonces era un tanto desconocido para mí. Empecé a leer, investigar, preguntar… en definitiva, a estudiar sobre la materia. Realmente fue allí donde empecé a conocer este apasionante mundo.

Me di cuenta de que la gestión del césped deportivo, desde el diseño, la construcción y su posterior mantenimiento, es un sector en el que encajaba a la perfección gracias a mi formación académica. Creo que la sensación que experimente al descubrir esta industria es comparable a la sensación que un niño (o no tan niño) tiene al atravesar las puertas de un parque de atracciones.

 

Dejaste España por motivos profesionales y te asentaste en Reino Unido, la tierra de los inventores de la mayoría de los deportes que se juegan sobre césped, ¿cómo te has adaptado a la vida en UK?

La verdad que el clima, para mí, no ha sido problema. Soy del norte, el color gris del cielo y la lluvia siempre me han acompañado. Mi experiencia personal en este país está siendo muy positiva y me he adaptado sin problema. He de reconocer que la cultura del Reino Unido es diferente y lleva su tiempo conocerla, ¡sigo aprendiendo todos los días!

El interés por el golf está muy asentado en Reino Unido así como la industria que hay detrás de los deportes sobre hierba (que no son pocos: golf, fútbol, rugby, cricket, tenis, polo, carreras de caballos, bolos, etc.). Por lo tanto, si tu pasión es el césped deportivo, es sencillo adaptarte.

Inglaterra posee unos dos mil campos de golf; Alemania, segundo país con mayor número de campos de golf de Europa, posee unos setecientos. En Reino Unido el golf es un deporte de gran tradición y bien asentado, la demanda de instalaciones para su práctica es muy alta en comparación con el resto de países de Europa. Aquí coexisten campos con presupuestos cuantiosos que emplean última tecnología y los más avanzados productos, como Wentworth, hasta campos cuya gestión es llevada a cabo por una o dos personas en un modelo ‘pay & play’ en donde cualquier persona de cualquier nivel, se acerca al campo, paga el greenfee y ¡hala, a jugar y a divertirse!

Cerca de donde vivo hay un campo pequeño de pitch & putt donde jugar nueve hoyos cuesta seis libras y te incluye un pitching wedge, un putter y dos bolas, todo incluido en el precio. Hay columpios para los niños y terraza donde sirven comida. Con esto quiero decir que hay campos de golf para todos los bolsillos. El golf es un deporte popular que te puede gustar o no, pero que está al alcance de todos.

 

Desde hace poco más de dos años eres asistente de greenkeeper, primero en Wentworth Club y ahora en Brocket Hall Golf Club, ¿qué es lo que más te motiva de tu profesión?

Me encantan los retos y mantener un campo en óptimas condiciones durante todo el año lo es. La presión de tener que ofrecer un producto en óptimas condiciones constantemente es para mí muy motivador. La satisfacción que da el trabajo bien hecho juega un papel importante también en la motivación diaria, ver los resultados del esfuerzo realizado y sobre todo recibir buenas críticas por parte de los jugadores, nuestros clientes.
 

 

Recientemente te has incorporado a Brocket Hall Golf Club, ¿cómo enfocas tu actividad diaria en este club? ¿Cómo es este campo de golf?

Brocket Hall es una impresionante casa del año 1703 donde han vivido dos primeros ministros británicos, Palmerston y Melbourne, de ahí el nombre de los dos campos de golf que alberga el club. El campo Melboune es de 1992 y el más reciente campo Palmerston, de 2000, está más enfocado a competición aunque ambos se denominan championship courses ya que poseen tees para campeonatos. Los greens en ambos campos son de Poa, con una gestión muy diferente a los greens de Agrostis de Wentworth.

Brocket Hall presenta, además de estos dos campos de golf, un campo pares tres de seis greens y siete tees (se comparte el primer green con el último tee de salida, siendo este primer green el primero y último del recorrido), y una academia de golf para la práctica del juego corto y largo diseñada por Sir Nick Faldo (el campo se encuentra en su pueblo natal). Esta academia está formada por un driving range, un amplio putting-green y dos greens protegidos por diferentes bunkers para la práctica de chipping, pitching y sacadas de bunker, además de un estudio de análisis de swing y un aula de enseñanza.

El campo Melboune es amplio y quizás su principal característica sea el lago que forma el río Lea a su paso por el club y que el golfista tiene que superar en cuatro de los dieciocho hoyos del recorrido. Es impresionante la vista del hoyo dieciocho (par 5) donde la casa club y el Brocket Hall se divisan desde el tee de salida. Desde el final de la calle hay que superar el lago para llegar al green, pero no acaba aquí toda la acción, la guinda del pastel está basada en una pequeña travesía que los golfistas disfrutan sobre el lago, en una embarcación que funciona mediante un sistema de poleas que les desembarca directamente en el green, haciendo de éste último hoyo toda una experiencia para acabar la ronda con el mejor sabor de boca.

El campo Palmerston, más técnico y quizás el recorrido estrella, es un desafío para el golfista. Rodea por completo el campo Melbourne y no posee peligros de agua, a cambio, los hoyos transcurren por zonas abiertas y boscosas haciendo del diseño, un homenaje a los denominados campos Parklands. Las líneas de arbolado y los dog legs hacen a más de un golfista dudar sobre la elección del palo cuando se encuentran sobre el tee para rápidamente optar por un palo más seguro.

Los vaivenes del campo sobre el bosque en los diferentes hoyos hacen del Palmerston una experiencia golfistica maravillosa en plena naturaleza. Los más madrugadores, con algo de fortuna, pueden ver corretear y saltar a ciervos por las calles del campo.

 

Además de las nuevas teorías, evolucionan los productos y las herramientas, ¿qué nuevas técnicas, productos o dispositivos utilizas en Brocket Hall Golf Club o has utilizado en tu experiencia en Reino Unido?

La verdad que en Brocket Hall se mantienen bastante las operaciones culturales tradicionales y quizás sea en Wentworth donde he empleado dispositivos más avanzados, ahí se hizo una gran inversión en la renovación de greens, bunkers, tees, sistema de riego, sistema de drenaje, etc.

Quizás la instalación del sistema SubAir en los greens haya sido lo que más me ha impresionado. Es un sistema de vacío y presión de aire que, resumiendo mucho, permite controlar las condiciones del subsuelo en los greens, sobre todo en cuanto al contenido de humedad, ¡casi nada!. Con este sistema impulsado por Bernhard & Co. los greens se mantienen con el nivel de humedad deseado durante todo el año independientemente de la pluviometría, por lo que la jugabilidad es excelente con un menor riesgo de enfermedades. Mantener la firmeza y una alta velocidad en los greens, es más fácilmente controlable si la humedad del suelo queda fuera de la ecuación. Para la medición de firmeza empleábamos el martillo de Clegg y para medir la velocidad en los greens, el stimpmeter.

Tras la enorme inversión que el sistema supuso, no podía faltar un sistema de control de humedad. En los green realizábamos a diario mediciones con POGO Turf Pro para el control de diferentes parámetros pero sobre todo el de humedad del suelo. En función de los datos obtenidos y las previsiones meteorológicas, se activaba el sistema subAir. Los greens están construidos bajo las especificaciones de la USGA, que de por sí están pensados para mantener los greens secos, pero si añadimos un sistema como el SubAir y el control periódico de los parámetros del suelo, se construye una base de datos que permite que las condiciones de juego sean excelentes durante todo el año.

Por otro lado medíamos en litros la cantidad de hierba segada en cada green para determinar la tendencia en el crecimiento y poder planificar la utilización de productos para ralentizarlo. En ocasiones, sobre todo de cara al campeonato, se realizan dos siegas diarias si la cantidad de hierba obtenida en la primera siega era superior a la estimada.
 

 

El año pasado fuiste greenkeeper en Wentworth Club durante la disputa del BMW PGA Championship, ¿cómo fue la experiencia?

¡La experiencia fue increíble! Estuvimos muchos meses preparando el campo para el evento pero el último mes fue el más intenso con diferencia. Una experiencia inigualable, una experiencia de campeonato.

 

Continuamente se desarrollan ferias, congresos, ponencias, charlas técnicas, etc., acerca de aspectos técnicos del mantenimiento de campos de golf, ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

Creo que la formación y el reciclaje de conocimientos son importantes en todos los campos profesionales. La industria del césped deportivo es muy dinámica y requiere estar al día. La asistencia a seminarios, congresos, grupos de trabajo, o simplemente intercambiando información con gente del mismo sector, es una buena manera de hacerlo.

 

Diversos gerentes de clubs y greenkeepers opinan que es importante que los ‘decision makers’ de un club de golf sean también jugadores de golf para poder tener una visión más amplia de las instalaciones, ¿coincides con ellos?

Me imagino que hay dos grandes grupos de decisions makers, los que juegan a golf y los que no, y creo que ambos están en lo cierto si consiguen satisfacer las necesidades de sus clientes, los golfistas.

Creo que el decision maker de un club debe de empatizar con el jugador de golf, debe de conocer sus necesidades y pensar como lo haría un golfista. Diría que el decision maker debería de planificar que sensaciones va a tener el jugador en su desplazamiento por el campo, tiene que ser capaz de sorprenderle positivamente. Al fin de y al cabo, todo el trabajo que se desarrolla en un campo tiene la finalidad de satisfacer y a ser posible, exceder las expectativas de los jugadores. El golfista es nuestro cliente, disfruta del producto que preparamos y entregamos: el campo de golf.

El golf es un deporte de sensaciones, de sentirse cómodo antes de realizar el golpe. Cualquier aspecto que incomode al jugador va a repercutir directamente en su juego y muy posiblemente en su opinión personal del campo como, por ejemplo, mala distribución de arena en un bunker, desniveles en los tees de salida, tees demasiado esponjosos, alturas de corte, velocidad de los greens, etc.

Bajo mi punto de vista, creo que es muchísimo más fácil empatizar con el jugador de golf si uno juega o ha jugado a golf alguna vez y creo que las nuevas ideas surgen tras haber recorrido el campo una y otra vez, no necesariamente jugando, pero sí por lo menos percibiendo la misma información que recibe el golfista. Las entradas a los tees y sus salidas, la señalización del siguiente tee tras el último green, el estado de caminos, la cantidad de arena en las pendientes de los bunkers, el arbolado, el estado del césped, la altura del rough en puntos críticos y muchos detalles más que el golfista percibe a cada paso que da a través del campo.

La visión que tengo del campo donde trabajo, cuando estoy trabajando en él o cuando estoy jugando, es completamente diferente. En mi caso, jugar me ayuda a mejorar el campo además de disfrutar de él de otra forma. Siempre llevo un block de notas para anotar pequeños detalles a mejorar que se me habían pasado desapercibidos durante mi jornada.
 

 

Mantienes una presencia habitual en redes sociales, ¿son éstas, especialmente Twitter, Facebook e Instagram, un elemento importante para la difusión del golf como deporte de masas?

Las redes sociales quizás sean el mejor medio de difusión y el más rápido, me faltan datos pero apostaría por ello. Para lo bueno y para lo malo.

Creo que es una magnífica forma de difundir el golf como deporte de masas, sería muy interesante hacer ver a la gente de que el golf es un deporte saludable tanto física como mentalmente y quizás mucho más al alcance de lo que se piensa. Queda trabajo por delante para popularizar el golf y que las redes sociales juegan un papel importante.

 

¿Qué le aconsejarías a un recién licenciado que quisiera iniciarse en el mundo del mantenimiento de campos de golf?

Creo que comenzar desde la base, ‘hands on’ como dicen aquí, aporta una experiencia de gran valor. Conocer las operaciones que se han de llevar a cabo y cómo realizarlas correctamente. Lo más importante quizás sean las ganas de aprender, estar abierto a diferentes puntos de vista y tener paciencia. También añadiría que tener un buen nivel de inglés es recomendable.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Mi objetivo a corto plazo es seguir aprendiendo todo lo que pueda mientras siga en Reino Unido. En Wentworth éramos un equipo de veinte personas para mantener un solo campo de golf, en cambio en Brocket Hall somos catorce para dos recorridos. La diferencia es notable y, por supuesto, la forma de trabajo completamente diferente. Se emplea diferente maquinaria y los estándares también son distintos así como la frecuencia de los trabajos.

La diferencia en la forma de mantenimiento fue lo que motivo mi cambio. Mi estancia en Reino Unido es principalmente formativa por lo que quiero aprender diferentes formas de gestión y conocer diferentes estilos de campos.

A medio plazo me gustaría poder compartir mi experiencia profesional y seguir desarrollándola de vuelta en casa.