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Iñaki de la Cuadra, director de IdeaGolf: “Para ser diseñador de campos de golf debes aprender agronomía, botánica, riegos, drenajes y materiales disponibles, así como adaptarte a la flora autóctona”

Iñaki de la Cuadra es arquitecto y máster en arquitectura de campos de golf por el College of Art de Edimburgo. Tras cinco años trabajando en el estudio de Peter Harradine en Dubai, en 2010 inauguró su propia firma de diseño de campos de golf, IdeaGolf. Iñaki ha recibido en Valencia a Jorge Palma, greenkeeper de Oliva Nova Golf, y le ha comentado algunos aspectos interesantes de su actividad.
 

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¿Por qué elegiste dedicarte al diseño y construcción de campos de golf?

Viene de familia. Desde pequeño acompañábamos a nuestro padre, Juan, a practicar su nueva afición que con el paso de los años se convirtió en su profesión. Pasó de Capitán de Campo en el Club de Jávea a diseñar el Club de Golf La Sella, en Denia. A menudo aparece este campo como diseñado únicamente por Txema Olazábal, que realmente se incorporó al equipo siendo muy joven. Mi padre acabó como gerente del campo, mi hermana Eva le sustituyó en el cargo años después antes de ponerse a trabajar en la organización de torneos profesionales de golf, así que ya veis, mi camino estaba marcado.

 

¿Qué es IdeaGolf?

IdeaGolf nació hace ya más de diez años. Empezó siendo un inocente proyecto entre José Manuel Lara, al que acompañaba de caddie alguna vez por Europa, mi amigo de la infancia e ingeniero Iván Chapa y yo. Hicimos algún pre-diseño para campos de golf en Almería y Alcoy pero pronto me di cuenta que necesitaba más preparación que la arquitectura civil para afrontar los proyectos. Los tiempos de construir el campo on site, dirigiendo e improvisando el diseño en obra al estilo de Harry Colt, Old Morris o Juan de la Cuadra ya no estaban de moda. Se había profesionalizado mucho la profesión y había que estar a la altura. Tras estudiar en Escocia y aprender en Harradine Golf ya me he sentido preparado para empezar mi propia firma de diseño.

El equipo de IdeaGolf lo forman un grupo multinacional de jóvenes con mucha experiencia en su sector, desde la parte del diseño hasta las relaciones públicas, finanzas… Nos dedicamos al diseño y supervisión de obra de los campos de golf, solo eso, que no es poco, la parte verde. Aportamos al cliente nuestra experiencia en otros temas como el masterplan, viales de acceso, recomendaciones sobre la zona de mantenimiento y casa club, funcionalidad de las instalaciones, etc., pero no somos ni constructores ni ejercemos de arquitectos civiles para temas como la casa club.

 

Debido a la situación económica en la que nos encontramos actualmente en España se ha ralentizado la construcción de instalaciones de golf. ¿Qué factor crees determinante para que en el país aumente la oferta de nuevos campos?

Uff, esa es la pregunta del millón. Más que la oferta de instalaciones debería aumentar la afición al golf, desmitificar este deporte y hacerlo accesible a casi todos. El tema de las instalaciones llegaría solo más tarde.

La opción que proponía Severiano de crear campos públicos y de la que yo estaba (y estoy) tan a favor no se puede ahora ni nombrar cuando no están asegurados los ahorros, ni la sanidad, ni la educación, ni las pensiones de los ciudadanos. La mejor solución es buscar nuevos mercados para proseguir desarrollando nuestra profesión del diseño y la construcción. Aquí centrémonos en llenar las instalaciones que tenemos, popularicemos este gran deporte con buenos precios y muchas facilidades a la gente joven principalmente y lo demás ya llegará.

 

Cuéntanos sobre tus años en el extranjero trabajando para Harradine Golf.

Tras acabar el postgrado en Escocia mandé solamente cinco currículos a las firmas que me parecían más interesantes para trabajar en ese momento y fue Peter quien me llamó y me pidió que llegase lo antes posible ya que estaba hasta arriba de trabajo. Fue un 25 de diciembre y el 28 ya estaba en Emiratos Árabes.

Harradine Golf es una empresa de tres generaciones de diseñadores de campos de golf. Su lista de proyectos realizados es interminable. La oportunidad de trabajar con Peter en Dubai ha sido única y fabulosa.

Además de la parte de diseño Harradine tiene también su constructora y equipo de mantenimiento lo que me ha aportado mucho del “otro lado”. Éramos más de mil cien trabajadores entre estudio y campo. En el equipo de arquitectos de golf llegamos a ser seis diseñadores senior encargándonos cada uno de al menos seis proyectos en marcha al mismo tiempo. De la mesa de dibujo al aeropuerto. ¡A veces uno se levantaba y no sabía ni en qué país estaba!

Fuimos el segundo estudio del mundo con más proyectos en marcha en 2009 tras Jack Nicklaus… una verdadera locura que te llevaba a trabajar un mínimo de once horas diarias. Estoy seguro que esos cinco años de experiencia en el sector me aportaron más que diez o quince años en cualquier otra firma. Peter te da una libertad y autonomía en el diseño muy de agradecer, centrándose solo en la supervisión del diseño antes de las presentaciones a los clientes. Sigo teniendo una magnífica relación con la familia Harradine y su equipo y no descartamos trabajar juntos si nos llega la oportunidad.

 

¿Qué experiencia o proyecto consideras que te ha marcado más profesionalmente?

Hay muchos proyectos que me han aportado mucho y no solo en lo profesional. Como diseño me quedo con dos.

Uno está construyéndose desde hace varios años y le quedan todavía unos cuantos más para ser terminado por muchos motivos. Está en El Cairo, Egipto. El lugar es increíble. Los hoyos transcurren por unos wadis (o barrancos secos desde miles de años) de unos cien metros de anchura con unas paredes casi verticales a cada lado de mas de ochenta metros de altura. El lugar intimida y puede llegar a ser un referente. Los problemas están surgiendo con la estabilización de partes de esas paredes y los problemas políticos del país.

El otro está situado en la costa de Qatar, la costa desconocida, la opuesta a Doha. Su construcción empezará en breve pero el diseño lo finalizamos en 2008. Ese lugar, árido y rocoso a la orilla del mar, parecía estar preparado para recibir un campo de golf. Los hoyos aparecían solos sobre el plano topográfico, un layout natural, perfectamente integrado. Hace especial este proyecto que es para los trabajadores de una empresa local de gas y no hay ningún tipo de negocio inmobiliario a su alrededor, lo que siempre es digno de agradecer para el diseñador.

Se aprende mucho sobre la manera de trabajar e incluso la manera de pensar de los diferentes profesionales cuando se trabaja en tantos países del mundo. Nada que ver tratar con un indio que con un ruso. Hay que adaptarse hasta el punto de ver con normalidad quince grandes martillos neumáticos picando piedra en un único hoyo de golf en El Cairo o ver a doscientas mujeres en fila plantando los esquejes de todo un campo de golf a mano.

 

¿Qué consejo darías a los que comienzan a iniciarse en estudios sobre diseño y/o arquitectura de campos de golf?

Sería muy claro con el tema de la preparación y la profesionalidad. Ser buen jugador de golf y/o ingeniero y/o arquitecto civil no te da el conocimiento técnico para ejecutar un buen campo de golf. No hay buen campo de golf sin un buen layout del recorrido, disposición de los hoyos y fluidez pero un gran layout no será apreciado ni valorado si la hierba está seca, el bunker se encharca o el green no retiene o no drena o se mueren los árboles por la salinidad del agua de riego. Hay que aprender sobre agronomía, sobre botánica, sobre riegos y drenajes, aprender a utilizar los materiales disponibles y a adaptarse a la flora autóctona. Un campo de golf no deja de ser una escultura paisajística de tres dimensiones pero, como la arquitectura civil, necesita cumplir una función y hay que solucionar los temas técnicos.

 

Suponemos que tendrás debilidad por algún diseñador de campos de golf en particular. ¿Cuál o cuáles consideras auténticos maestros?

Se aprende mucho de los layouts de los clásicos como Old Morris, Harry Colt o Tom Simpson pero me quedo con cuatro de los más grandes; Alister MacKenzie y sus campos Cypress Point, Royal Melbourne y Augusta National, Robert Trent Jones por Spyglass Hill y los ejemplos españoles en Sotogrande y en el Real Club Valderrama entre otros, Peter Harradine por todo lo que me ha enseñado y Juan de la Cuadra por motivos obvios. ¡Mis auténticos maestros!

 

¿Te gusta incorporar una cantidad importante de obstáculos de agua en tus diseños o prefieres que no tengan tanto protagonismo? ¿Y en cuanto a los bunkers?

Esta pregunta tiene trampa en mi caso y te diré porqué. No soy muy partidario de abarrotar los hoyos con obstáculos de arena o agua. Con todos mis respetos no entiendo los diseños de jugadores-diseñadores como Sir Nick Faldo que llega a incorporar treinta o cuarenta en un solo hoyo. Entiendo que es pura estética ya que necesarios no habrá más de tres pero eso es pagar estética a precio de oro. Un bunker encarece mucho el mantenimiento del campo, y la profesionalidad de la que te hablaba pasa por pensar en el cliente cuando tu ya has desaparecido de allí.

En mi caso he añadido más bunkers y agua en muchos de mis diseños de lo que hubiese deseado en los campos ya construidos por dos motivos. Primero que en los campos en el desierto es mas barato mantener un metro cuadrado de arena que de hierba y segundo que no trabajaba para mí.

Soy partidario de encontrar fórmulas más creativas para dificultar un hoyo u obligar al jugador a pensar desde el tee de salida como, por ejemplo, el segado de la hierba, variantes topográficas o plantación estratégica y dejar la arena y el agua para cuando necesitas estética además de estrategia. Ya que son caros de mantener, que al menos cumplan dos funciones!

 

¿Qué personal es necesario y cuál es el proceso, en general, para la creación de un proyecto de diseño de golf desde la aceptación hasta que se entrega al cliente?

Se ha de empezar colaborando con el urbanista especializado en el diseño del masterplan (proyecto básico) del proyecto completo, ya haya urbanización o no. Muchas veces nos hemos encontrado con unos límites ya establecidos para el campo de golf que han sido decididos, tras muchas horas de trabajo seguramente, por urbanistas desconocedores del deporte. Te dejan las sesenta hectáreas que han escuchado que son necesarias para dieciocho hoyos y a correr. Luego resulta que la forma de la parcela que te han dejado hace imposible insertar un campo de golf seguro para los usuarios y vecinos. Error que lleva a muchas discusiones y pérdidas de tiempo y dinero.

Vamos a partir del punto en el que tenemos unos límites correctos para insertar el campo de golf. El arquitecto del campo se encierra con el plano topográfico (yo utilizo curvas de nivel de un metro para este proceso) y desarrolla el layout o distribución de los hoyos. Pasa a esbozar los obstáculos, formas de los greenes, decidir el número de tees y primera aproximación a la plantación de árboles y arbustos. Con esta información se crea el masterplan del campo de golf y se presenta al cliente antes de empezar con el proyecto técnico de ejecución.

Cuando es aprobado el masterplan pasamos a modificar la topografía y acercar las curvas de nivel a veinte o veinticinco centímetros en calles y a diez centímetros en greenes y bunkers.

Si no hay experiencia previa en un clima similar hará falta el asesoramiento de un agrónomo o agrícola local para recomendarte tipos de hierba y darte una lista de árboles y arbustos locales. Ayudan mucho las visitas y entrevistas con greenkeepers de campos vecinos.

Algún laboratorio de confianza que te haga análisis del agua disponible para el riego y análisis del suelo existente es imprescindible.

Un ingeniero o empresa especializada en riego para campos de golf que te resuelva técnicamente todo el sistema es necesario si no se tiene ese equipo in house… y muy poco más hasta el momento de empezar la construcción.

Hay estudios más especializados en el boceto-diseño inicial, sólo diseño, que subcontratan a quienes les realizan las especificaciones, las mediciones, la plantación o el diseño de los detalles constructivos de bunkers y lagos, pero no es nuestro caso.

Una vez empieza la construcción aparece una figura clave en el resultado final del campo que es el supervisor de obra. Es una persona con mucha experiencia que pasa los meses destinados a la construcción a pie de obra, 24/7. El diseñador, que normalmente no dispone de ese tiempo, visita la obra solamente una vez al mes lo que acentúa la importancia de esa figura.

Para el buen desarrollo del proyecto es fundamental la relación cliente – diseñador – constructor y sus respectivos supervisores.

A nosotros nos gusta incorporar a la última fase de la construcción (el grow-in), al que será el futuro greenkeeper del campo. Siempre tendrá algo que aportar y facilitará mucho su labor en el futuro.

 

¿Qué campos, por diseño, te parecen más atractivos en España?

Por demostrar mi admiración citada por Robert Trent Jones empezaré con Real Club de Golf Sotogrande, Real Club Valderrama y Real Club de Golf Las Brisas. Me parecen campos muy equilibrados que combinan muy bien los diferentes pares y dificultades de hoyos y en los que se ve claramente la filosofía del diseñador en la que, a mayor riesgo tomado y bien ejecutado, mayor recompensa.

El campo de golf de El Saler, de Javier Arana, es otro estilo completamente diferente. De lo más parecido a un link que tenemos en España y que pone constantemente a prueba lo afinado de tu juego. La variedad de golpes que requiere según las condiciones climáticas es incalculable.

Y, cómo no, La Sella, al que tengo un cariño especial.

Dejo fuera de la lista a campos como El Prat, Las Colinas en Alicante, Valle Romano en Málaga, Finca Cortesín o Real Club Sevilla Golf porque, aunque he tenido ocasión de leer e incluso ver en televisión alguno de ellos, no he tenido la oportunidad de visitarlos todavía debido a mis casi diez años fuera de España.

 

Si tienes algún proyecto en curso o futuro cuéntanoslo con detalle.

Ahora mismo estoy establecido en España disfrutando de mi reciente doble paternidad. ¡No es el sitio ideal donde estar para trabajar en este sector en estos momentos pero hay cosas en la vida incluso más importantes que el golf!

Estuvimos abriendo mercado en Latinoamérica, con base en Chile, durante 2010-2011 y parece que puede salir alguna oportunidad por esas tierras. Ahora mismo estoy trabajando en dos proyectos que nos han llegado a través de un promotor con quien trabajé en los Emiratos Árabes para Ecuador. Estamos muy ilusionados con ambos proyectos ya que están en dos zonas completamente diferentes del país y nos van a permitir crear dos piezas únicas. Una de ellas, de hecho, se puede convertir en el primer campo de golf de ese estilo en el mundo. No puedo decir mucho más por temas de confidencialidad pero espero tener la oportunidad de colaborar de nuevo con vosotros cuando os pueda contar algo más sobre ello.
 

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