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La EIGCA se posiciona a favor de los cambios en el material de golf para frenar la escalada en las distancias de juego alcanzadas

Una encuesta a miembros de EIGCA en otoño de 2020 desveló que el 95 % de ellos estaban de acuerdo en reducir las distancias de juego alcanzadas por el actual material. Por lo tanto, EIGCA se encuentra respaldada por el R&A y la USGA en la búsqueda de fórmulas que mitiguen los continuos aumentos de distancia para ayudar a lograr un futuro más sostenible a largo plazo para el golf. Este reconocimiento oficial por parte de los órganos rectores del golf a los problemas de longitud es un importante paso adelante y clave para determinar soluciones a los hallazgos clave de su informe .

“La escalada de distancias de juego alcanzadas por los jugadores se ha convertido en un problema de primer nivel para el mundo del golf. Tras años de negar la situación real, finalmente USGA y R&A han reconocido la existencia de este problema en su ultimo informe sobre las distancias de juego. Con los materiales actuales y la incuestionable mejora de la preparación física de los jugadores las distancias y parámetros de golpeo están alcanzando cifras desmesuradas, valga como ejemplo Bryson de Chambeau golpeando la bola a ¡cuatrocientas yardas! de distancia y casi doscientos pies de altura (Apex), el equivalente a veinte pisos”, apunta Alfonso Vidaor, cofundador de Green Project.

“No solo no es posible tratar de adecuar los campos existentes a estas distancias (se requeriría mucho más espacio en longitud y anchura) sino que hace difícilmente viable económicamente la construcción de nuevos campos que se adapten a estos parámetros ya que requieren mucho mas espacio, mayor número de tees para adaptar la distancia de juego a los diferentes niveles de jugadores, mayores costes de inversión y mayores costes de explotación, con un impacto ambiental muy superior por consumo de agua y terreno y afectación de posibles hábitats de interés. Y sin olvidarnos de los crecientes problemas de seguridad para los terrenos colindantes a los campos de golf debido a la mayor dispersión y desviación de los golpes debido a este efecto. En Green Project recibimos cada vez mas peticiones de estudio de mejoras sobre estas cuestiones de seguridad en campos que hasta fechas recientes no habían presentado problemas en este sentido”, añade Vidaor.

“De todos los elementos sobre los que se puede actuar para tratar de frenar esta escalada, la regulación de los parámetros de distancia de las bolas de golf es la herramienta mas rápida, eficaz y económicamente más viable para frenar este proceso. En EIGCA existe un activo debate sobre la cuestión que entendemos afecta al campo del diseño, la explotación y, sobre todo, la viabilidad de campos existentes y proyectos futuros”, concluye Alfonso Vidaor.
 

 
“Es cierto que las distancias que alcanzan actualmente los golpes de los profesionales están complicando a los arquitectos de golf los diseños de los recorridos, sobre todo en lo que se refiere a seguridad, longitud del campo y superficie de terreno. Desde mi punto de vista, este problema de distancia afecta principalmente a los jugadores profesionales, pero se acentúa a la hora de diseñar un campo de golf porque la diferencia de distancia de golpe es también cada vez mayor entre los jugadores profesionales y amateurs”, opina Leopoldo Espinosa, diseñador de Espinosa Golf Design y socio-director de Garden & Golf.

“Siempre es complicado ir en contra de los avances tecnológicos y contra el objetivo de los jugadores de querer pegar siempre más largo. Sin embargo, por otro lado, hay que tener en cuenta que reducir distancias implica reducir costes, campos más estratégicos y rápidos, más seguros y sostenibles. A nivel de juego, en estos campos más cortos la dificultad estaría más bien en la estrategia que en la distancia de los golpes. Acortar la longitud del campo de golf no implica que sea más fácil, en estos casos, el reto del diseñador es conseguir un recorrido más estratégico y divertido”, añade Espinosa.
 

 
“Mi opinión, sinceramente, está más en la línea del 5 % de diseñadores que prefiere no regular en exceso y por supuesto no limitar la fuerza comercial de las marcas (PING, Callaway, Titleist, etc.) y sus campañas comerciales para animarnos a los golfistas mortales aquellos entre hándicap 2 y hándicap 45 a perder la ilusión por comprar un nuevo driver que te permita llegar a doscientos cuarenta metros en el centro de la calle. Para mí el golf ya es de por si es un deporte que se ha hecho incómodo por las excesivas regulaciones y luego nos quejamos que no hay golfistas o que difícil es atraer a nuevos practicantes”, opina Marco Martin, cofundador de Stirling & Martin Golf Architects.

“El problema está en los jugadores estratosféricos, la nueva generación de jugadores profesionales que dedican diariamente siete horas a jugar al golf y tres horas al gimnasio ¿Cuántos conocemos así en nuestro club? Es absurdo pensar que hay que remodelar todos los campos esperando a que nos visiten cada fin de semana Rory McIlroy, Jon Rahm o Dustin Johnson”, añade Martin.

“Eso sí, creo necesario que definamos qué es un campo de golf ‘International Tournament’ o ‘Champions Course’ y ahí definir parámetros de longitud y de anchuras de seguridad, entre otros. Seguro que un país como España tendría un máximo de cinco o diez, pero no muchos más, preparados para la altísima competición. Aunque, insisto, los diseñadores tenemos más recursos de diseño que no solo preocuparnos por la gran distancia. Quizás ya no recordamos que sólo endureciendo los greens en el último US Open (Winged Foot 2020), Dechambeau fue el único jugador que quedó bajo par y desde entonces tampoco ha vuelto a ganar ningún torneo”, concluye Marco Martin.
 

 
“Estoy totalmente de acuerdo con la postura de la EIGCA en este asunto, lo que refuerza las opiniones de la R&A y la USGA sobre el tema. Las distancias cada vez mayores que recorren nuestros mejores profesionales han hecho que muchos de nuestros campos más importantes e históricos sean demasiado cortos para los torneos modernos. Muchos de estos campos no tienen la capacidad o el espacio para expandir sus campos hacia el exterior y, como muchos campos antiguos son muy compactos en su diseño, tampoco tienen las áreas internas disponibles para alargar hoyos. Sería una lástima que se perdieran torneos en esos lugares tan valiosos”, opina fundador de David Williams Golf Design.

“Pero el problema también se extiende al golf a nivel amateur y de club, donde estos aumentos en las distancias de tiro significan que muchas de las medidas de seguridad existentes (incluidas las distancias entre hoyos) ya no son suficientes. Cuando estos márgenes de seguridad implican distancias a límites importantes, entonces los problemas se multiplican y muchos hoyos en los límites, que se consideraban totalmente seguros en años anteriores, ahora son, en el mejor de los casos, riesgosos y, en el peor, peligrosos”, añade Williams.

“Cuando comencé en el diseño de golf hace más de treinta años, diseñamos la distancia de caída de ‘drivers’ como punto de inflexión a doscientos veinte metros en recorridos de clubs y a doscientos cuarenta metros en diseños de campeonato. Para 2020, estos habían aumentado a doscientos cuarenta metros en recorridos de clubs pero hasta doscientos ochenta metros en diseños de campeonato, ¡un aumento asombroso! Si queremos conservar nuestros viejos campos históricos para los principales campeonatos y la distribución habitual de nuestros clubs para un juego seguro para los golfistas y los que se encuentran en las casas circundantes, es imperativo que se restrinja la distancia que recorre la bola de golf moderna cuando se golpea”, concluye David Williams.
 

 
“EIGCA apoya medidas para mitigar los continuos aumentos de distancia, lo que reducirá la longitud total de los hoyos y, por lo tanto, la superficie del césped que deberá mantenerse. Los campos más cortos requieren menos tierra y menos recursos, lo que significa que son más sostenibles económica y ambientalmente. Los campos más cortos también son más rápidos de jugar, aumentan la inclusión en el deporte y son potencialmente más rentables”, indica Christoph Städler, presidente de EIGCA.

“EIGCA da la bienvenida a la iniciativa de crear pautas sobre el diseño de campos con respecto a la distancia. Esta es un área con la que nuestros miembros se enfrentan a diario, ya que los campos intentan adaptarse a longitudes de golpes cada vez mayores. Proporcionar pautas sobre los tees delanteros y garantizar que la longitud de juego de los campos de golf se adapte a todos los jugadores, es el corazón de la arquitectura de los campos de golf”, añade.

“Como partes interesadas en el éxito futuro del golf, esperamos oportunidades de trabajar con el R&A para desarrollar recomendaciones y mejores prácticas de gestión en el diseño de campos relacionados con la distancia para todos los campos de golf y todos los niveles de golfistas, como se indica en el informe”, concluye Städler.