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‘La excusa que necesitas para salir de tu zona de confort’, por Gonzalo Alonso Sánchez

El otro día me contaba mi primo que había dejado la empresa en la que llevaba tres años por otro trabajo en el mismo puesto, en el mismo sector, por tres mil euros más al año. Fue su forma de resumirlo.

Así, a pelo, unos pueden pensar que es normal que lo deje (yo estaría entre ellos) y otros pueden pensar que por tres mil euros arriesgar la estabilidad de estar en una empresa en la que llevas un tiempo considerable es un riesgo alto (muchos se sentirán identificados con esta posición).

Es que muchos españoles “semos asín”. Valoramos mucho nuestra antigüedad en una empresa y muy poco nuestra posibilidad de crecer con el cambio. Preferimos la falsa seguridad de estar en un sitio, en el que te tendrán que pagar X si te echan, que correr el riesgo de irte a otro lado y que te echen a los dos días por lo que sea (que salga mal, vamos). Por no hablar de que algunos prefieren estar quejándose todo el día de lo a disgusto o que están en su empresa que buscar una que se acerque más a lo que ellos necesitan.
 

 
Hasta aquí la mitad ya se habrá acordado de mi madre y la otra mitad de mi padre. No importa. Tú sigue leyendo, que te voy a dar más motivos para que sigas acordándote de ellos.

Lo que no valora la gente es si en esos tres años tus méritos se han valorado como se debían valorar. Si te han promocionado a ti en lugar de “al tonto ese” (sí, ese que todos los de la oficina dicen que es tonto) que, sin saber por qué, y aportando menos que tú a la empresa, lleva dos ascensos consecutivos. Tampoco valoran que puede que los valores que tú buscas en una empresa hayan evolucionado y que no sean acordes con los de la tuya o, simplemente, que sientes que necesitas que debes cambiar para ser la mejor versión de ti mismo.

Pues ahora nos metemos en harina. Mi ‘primo’ es Jon Rahm y los tres mil euros son algo más de tres mil euros (aclaración para los más lentos, Jon no es mi primo).

Cuando en los medios de comunicación hablan de la talegada que convierte al español en el deportista mejor pagado, unos se quedan mirando el dedo (solo se va por dinero), algunos tienen la capacidad de mirar más allá del dedo (tiene que haber más cosas) y otros lo que hacen es agarrarte el dedo para que no señales, porque no interesa (respetemos la tradición del golf a través del PGA Tour).
 

 
Jon Rahm ha sido uno de los jugadores más carismáticos del circuito los últimos años. También ha sido uno de los mejores y de los más demandados en las retransmisiones. Sus valores le hicieron proclamar a los cuatro vientos su amor eterno e incondicional al PGA mientras muchos otros (con menos aspiraciones) se fugaban a vivir el “sueño dorado” del LIV.

Él continuó en el circuito americano y se esforzó por aportar valor a la competición. Volvió a su mejor nivel tras un año (2022) en el que había pasado de perfil por Estados Unidos y en el que muchos grandes nombres y atractivos del circuito habían emigrado.

El resultado fue un muy buen año 2023, con el Masters de Augusta y liderando el equipo europeo en la Ryder Cup en la que vapulearon a los americanos en lo que a equipo se refiere (so sorry por recordarlo).
 

 
Sin embargo, allá por USA, Jon seguía sin recibir el ascenso que merecía y veía como otros jugadores, lejos del mejor nivel, se llevaban los aplausos (y el dinero también) que él, supongo, entendía que merecía.

Quizás en ese momento, y después de liderar a Europa en la Ryder, pensó que el proyecto del LIV no era, en absoluto, un proyecto descabellado y que le podía aportar lo que ahora sentía que necesitaba.

Lo primero porque, seguramente, Rahm cree que es el mejor y el mejor tiene que ser el que más gana (en todos los ámbitos).

Lo segundo, porque le querían de verdad para liderar un proyecto. Más allá del estilo de la competición, no cabe duda de que el LIV compite contra el PGA Tour y Rahm lidera el LIV en esa “lucha”, algo que no le ofreció el PGA que sigue centrándose en otros jugadores.
 

 
Lo tercero, porque tiene la oportunidad de aportar al torneo Saudí lo que no iba a poder aportar al PGA y hacer que se note.

Y lo cuarto, porque la oferta era irrechazable. Al final todos trabajamos por dinero y sólo un bobo puede decir que si ya tienes mucho dinero para que quieres ganar mucho más.

Así que sí, por mucho que escueza, por mucho que algunos no puedan, o no quieran entender, el de Barrika tomó la mejor decisión que creía que podía tomar.

Si se equivoco, o no, lo veremos en el futuro porque el tiempo es ese juez que da y quita razones. Mientras tanto, yo voy a optar por disfrutar del espectáculo del LIV con un nuevo talento y de la tradición del PGA Tour con un buen elenco de ilustres.
 

Gonzalo Alonso Sánchez es director general del Club de Campo La Galera.