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La Sella Golf colabora eficientemente en la disminución de la sobreabundante población de jabalíes del Parque Natural del Montgó

En el Parque Natural del Montgó, situado en el alicantino municipio de Dénia, la sobrepoblación de jabalíes es evidente y resulta problemática. Los técnicos del proyecto de control de esta especie, proyecto financiado con fondos europeos, colocaron cámaras y llegaron a la conclusión de que algo más de trescientos jabalíes viven en este parque natural. Recientemente, la Junta Rectora del Montgó se ha reunido en Jesús Pobre para actualizar datos y estrategias.

«Las trampas que están utilizando funcionan. Algunas se colocaron en el campo de golf de La Sella, en término de Dénia y junto al parque del Montgó, y han conseguido capturar a una veintena jabalíes que hacían estragos. El club quiso participar en el proyecto por los tremendos daños que estos animales estaban causando en el campo de golf», indica Pau Martín, técnico del proyecto.

«Las trampas también son efectivas en el Marjal de Pego-Oliva, precisamente esta pasada noche han atrapado de una tacada a una docena cerdos vietnamita. las utilizamos de tres tipos, todas homologadas, y son la «pig big trap» (de red, la más eficaz de toas), la caja trampa y la jaula trampa», explica Martín.

«Por otra parte, las sociedades de caza de Dénia y Xàbia también han incrementado el número de jabalíes abatidos en un año. La de Xàbia ha pasado de cazar veinte ejemplares a casi cuarenta y la de Dénia de abatir entre sesenta y setenta a más de noventa. Entre jabalíes cazados y capturados, este año se han «extraído» del parque natural del Montgó ciento cincuenta jabalíes. Son insuficientes, la especie va a seguir creciendo», añade.
 

 
Joan Sala, presidente de la Junta Rectora del Montgó, ha planteado que se coloquen trampas en otras zonas del Montgó y no solo en el campo de golf. El experto ha explicado que eso sería lo ideal, pero que, de momento, las sociedades de caza no han autorizado que en sus cotos se pongan esos sistemas homologados de jaulas, cajas y redes. Por su parte, Josep Signes, alcalde de Gata, sí ha convencido a los cazadores de este pueblo de dar permiso para colocar en su coto trampas.

«La sobrepoblación de jabalíes causa daños en los cultivos, provoca accidentes de tráfico y reduce la biodiversidad del Montgó. Ese ‘censo’ de trescientos ocho ejemplares en el Montgó supera con mucho lo conveniente. Representa quince jabalíes por cada kilómetro cuadrado cuando a partir de media docena ejemplares por kilómetros cuadrado se considera sobreabundancia», apunta Pau Martín.

«Para contener la expansión de la especie hay que ‘extraer’ algo más de doscientos animales el primer año. Por tanto, los ciento cincuenta cazados y capturados en 2023 se quedan lejos de esa cifra ideal», afirma.

«Con todo, el proyecto de control de la población de jabalíes va por el buen camino y la Unión Europea lo financiará hasta la primavera de 2026. Se ha demostrado que las trampas son efectivas y ahora hay que conseguir permisos para instalar más. Además, las sociedades de cazadores, los ayuntamientos y los responsables del proyecto están colaborando en buena sintonía. En el Desert de les Palmes han conseguido atrapar ciento cincuenta ejemplares. A los monjes carmelitas, cuyo monasterio está dentro del parque natural, les han permitido instalar numerosas trampas», prosigue.

«En el Montgó, al estar el parque natural rodeado de viviendas, no se pueden hacer batidas. Sí se permiten los ganchos, que son una modalidad cinegética que podría definirse como ‘pequeñas batidas'», finaliza Pau Martín.