Madrid supera la barrera de los cien mil federados; los campos de golf, en amplias zonas de la geografía española, tienen un grado de ocupación elevadísimo; en el Centro Nacional y en otros clubs madrileños hay colas para dar bolas en las canchas de prácticas; proliferación de aperturas de canchas de golf virtuales…
El golf español encara una nueva realidad, con alrededor de los trescientos veinte mil federados en la actualidad, con cambios significativos en la forma de acercarse y disfrutar de este deporte por parte de amplias capas de la sociedad española.
Cómo es la experiencia que demandan los nuevos aficionados que van a una cancha de prácticas, cómo afecta a la forma de enseñar, a la forma de aprender, a la forma de divertirse, cuál es el presente y futuro de las instalaciones indoor… Todas estas cuestiones se debatieron en un nuevo evento de la Copa Comunicación y Empresas, una iniciativa impulsada por la Real Federación Española de Golf con el objetivo, desde hace ya dieciocho años, de difundir los valores del golf.
Para disfrutar de una experiencia más completa, los asistentes al evento disputaron nueve hoyos en el Centro Nacional y posteriormente, en la cancha de prácticas, con la tecnología Toptracer, esos mismos nueve hoyos de manera virtual, estableciéndose curiosas comparaciones.

En su condición de anfitrión, Alberto Cobos, director de operaciones del Centro Nacional de Golf, abrió el acto haciendo un breve recorrido sobre la historia de este popular campo madrileño, “un vertedero reconvertido en lo que es hoy gracias a Emma Villacieros”. Mucho ha cambiado el Centro Nacional desde entonces.
«Ha evolucionado principalmente gracias a la tecnología. Instalamos el Toptracer y nos permitió doblar el consumo de bolas. Estamos ahora en unos catorce millones de bolas anuales. La gente antes daba sus bolas y se iba, no recibía ‘feedback’; ahora, en cambio, ya sabe a dónde ha ido su bola. Eso sirve para que los profesores tengan datos para pautar a nuestros clientes», ha explicado.
«También tenemos el Gourmet Golf Experience, que sirve para que gente que no es habitual de golf entre en un campo. Todo eso suma para que el Centro tenga colas en horas punta. Estamos trabajando en un proyecto, un tercer piso en la cancha, para satisfacer esa creciente demanda», ha concluido.

Similar punto de vista, pero desde diferente perfil, sostiene Carlos Marín, reconocido organizador de torneos de golf desde hace muchos años a través de su firma CM Golf.
«El golf va evolucionando, vamos poco a poco intentando usar tecnología con pruebas como el ‘drive’ más largo con radar y cosas parecidas. En torneos sociales nos estamos yendo a cinco o seis horas, y eso es una barbaridad, por lo que tenemos que buscar nuevas fórmulas, y ahí los nuevos avances nos pueden ayudar. Llevamos tiempo haciendo torneos de nueve hoyos, que vemos que se imponen entre cierto perfil de jugador», cuenta.
Carlos presentó un dato que ilustra el porqué del tema escogido en esta nueva entrega de la Copa Comunicación es todo un acierto: “En Estados Unidos uno de cada tres jugadores nunca ha pisado un campo de golf, y eso quiere decir que la tendencia es a ese tipo de tecnología ‘indoor’”.
Para él, es cuestión de tiempo que esa tendencia se imponga en España, ya que en este sector, como en tantos, Estados Unidos marca el camino. “Tenemos que estar preparados”, añade.
A modo de conclusión, Carlos Marín subrayó que “las canchas ‘indoor’ requieren varias cosas: ser accesibles, cómodas, que puedas ir con amigos y donde puedas tomar algo. Tienes que juntar ocio y restauración para que funcione”.

El tercer profesional interviniente fue Víctor Villegas, cofundador de Nervo Golf, un ‘proyecto 360’ con academia, tienda, taller y la última tecnología en simulación de golf.
“Tenemos tienda, academia y la simulación de ocio y de fittings. Es importante que hablemos de las canchas ‘indoor’ como semilleros de nuevos federados. Aquí se genera un nuevo golfista que crece en un ambiente seguro, sin la presión de tener que salir al campo cuando aún no estás preparado. Es una buena manera para disfrutar desde el principio”, señaló.
“Otro aspecto importante es la retención del golfista: en un indoor el golfista puede jugar tranquilamente en los meses de invierno a una temperatura perfecta. Hablamos de un ‘concepto bolera’ que puede atraer a gente que no iba a venir al golf de otra forma. Se inician de una manera natural y divertida”, concluyó Víctor Villegas.











