«En Estados Unidos, a los greenkeepers se les concede más control sobre los presupuestos que en España» – Lorenzo Basco, golf course superintendent de Buenaventura Golf

13 / 04 / 2016

Lorenzo Pancho Basco es un reconocido profesional del mantenimiento de campos de golf, un greenkeeper de referencia para muchos de sus compañeros de profesión. Tras concluir su formación en Estados Unidos desarrolló un año de prácticas en el Real Club Valderrama en la época de preparación de la Ryder Cup, trabajando los tres años posteriores proyectos de campos de fútbol introduciendo el mantenimiento moderno de césped deportivo.

En 2000 se reincorpora a Valderrama e inicia un periplo de más de quince años que le lleva a dirigir el mantenimiento de los campos de Guadalhorce, Son Muntaner, Son Vida, Maioris y Arcos Gardens, pasando a dirigir el Ghala Golf Club de Mascate (Omán) en 2015. Desde abril de este año es el máximo responsable del exclusivo campo de Buenaventura Golf en Panamá.
 


 

¿Qué te motivó a orientar tu carrera profesional a la industria del golf, concretamente al mantenimiento de campos de golf?

Fue un poco peculiar. Juego al golf desde los seis años y cuando terminé la carrera de Informática no terminaba de verme en ese trabajo, quería algo relacionado con golf. No era tan bueno como para ser profesional, pero un día leí un artículo en una revista hablando del primer greenkeeper titulado en España y por sentido común pensé «Uno en trescientos campos de golf…» y ahí empezó mi andadura. Desde entonces es mi pasión.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria en el campo de Buenaventura Golf?

Llevo solo dos semanas y en esta primera etapa lo más importante es ir conociendo el campo y sus infraestructuras, al personal, la maquinaria, qué tipo de socios o jugadores tenemos, sus exigencias y los días de más juego, etc., para ir organizando los trabajos en torno a esos días. Desgraciadamente ha pasado mucho tiempo desde el último greenkeeper y el campo no estaba en las mejores condiciones. Ahora lo principal del día a día es ir arreglando la maquinaria, el sistema de riego, organizar las tareas para tener buena frecuencia de corte, enseñar al personal a trabajar más eficientemente, etc. Empezar por las bases.

 

En tu opinión, ¿cuáles serían las principales diferencias entre la teoría norteamericana del golf (la de tu etapa universitaria) y la realidad española?

La diferencia más grande, para mi, es la económica. Es un deporte mucho más popular, por lo que genera más ingresos y consecuentemente se puede invertir más en el mantenimiento. También opino que en Estados Unidos a los greenkeepers se les concede más control sobre los presupuestos. Por suerte, en los últimos años están entrando al mercado español nuevos greenkeepers muy bien formados y que pueden planear, diseñar y manejar perfectamente un presupuesto, pero lamentablemente en el organigrama de casi todos los campos en España el greenkeeper está por debajo del gerente del club o del director de golf. Creo firmemente que ambos deberían estar a la misma altura, cada uno controlar su propio presupuesto y parcela reportando directamente a la propiedad.

Intentar tener un mantenimiento caro ‘americano’ con el presupuesto normal español es muy complicado. Prefiero intentar tener la planta lo más sana posible controlando abonado, riego y corte evitando en lo posible enfermedades, malas hierbas, plagas y exceso de crecimiento para usar fitosanitarios lo mínimo posible y realizar menos tareas de verticut, pinchado y recebo. Todas estas tareas ejecutadas de más incrementan notablemente el gasto de mantenimiento. En Buenaventura Golf no llevo un plan tan marcado de abonados y tratamientos, voy ajustando dependiendo de la inspección diaria de la textura de la hoja, cantidad de corte recogido, condiciones climáticas, eventos y torneos programados. Me gusta estar en el lado seco y corto de abono.

Por desgracia, la formación específica en España también se limita al greenkeeper y a algunos asistentes. En Estados Unidos la formación está más extendida a todos los niveles. Quiero pensar también que jugar regularmente al golf y competir ayuda a ver las necesidades de los jugadores. Por ejemplo, greenkeepers españoles como Patrick Allende, Ignacio Soto y Guillermo Barreras son hándicaps bajos.
 

 
Un buen mantenimiento de un campo de golf, el activo más importante de cualquier club, es fundamental. ¿Crees que en España se valora a los greenkeepers como se merecen?

Si quieres asociar el valorar con el sueldo hay que destacar que en los últimos años se ha recortado un 40 % el sueldo del greenkeeper. Un campo de golf es una inversión de muchos millones en construcción, gran inversión en maquinaria y en riego, manejo de personal en torno a trescientos cincuenta mil euros anuales, y los ingresos generados por greenfees o cuotas de socios dependen del estado del campo. Es mucha responsabilidad la que soporta un greenkeeper y una gran responsabilidad también para la propiedad o el director dejando todo eso en manos de la persona correcta.

¿Es mejor gestión de cara a la propiedad recortar un 40 % o tener a la persona correcta? Si alguien es capaz de aumentar un 25 % la productividad de una plantilla de trescientos cincuenta mil euros euros y de reducir un 30 % un presupuesto de un millón sin bajar la calidad o incluso aumentarla… ¿En cuánto se podría valorar a esa persona?

 

Has trabajado en campos de golf de la Costa del Sol y de las islas Baleares, ¿qué diferencias encuentras entre ambas zonas?

Cuando empecé a trabajar en Mallorca en 1999 me llamó la atención que, siendo una zona de muchos meses de calor, agua de mala calidad y terreno malo, casi todos los campos eran de C3 (Cool season) y alguno incluso estaba transicionando a Agrostis. La respuesta era que querían que estuviera verde en invierno, época de temporada alta. Esto implicaba que en los duros meses de verano los campos no estuvieran en las mejores condiciones e implicaba costes altos en agua, electricidad, fitosanitarios y descuentos en los greenfees.

En la Costa el Sol ya se usaba hace muchos años los C4 (Warm season) y con la llegada de greenkeepers a Mallorca con experiencia en C4 como Manuel y Francisco Gavira, Borja Azpilicueta y Pablo Morán, en los nuevos campos se empezaba a plantar Bermuda (Maioris, Puntiró, Son Quint) y Paspalum (Alcanada) con resiembras de Rye grass en inviernos.

Algunos campos están ahora transicionando de vuelta a Bermuda o Paspalum como Son Muntaner, Pula y Son Gual. Quiero hacer mención especial a Pula Golf, club que con Romeo y Arnau Sala al frente han conseguido alcanzar el Top Ten de campos en España con un presupuesto reducido pero con mucho sentido común.

 

También has tenido una experiencia profesional en un lugar muy poco habitual, Omán, ¿cómo fue?

Poco habitual ya que solo hay cuatro campos de golf en el país y ochocientos jugadores con licencia, la mayoría extranjeros que trabajan en Omán. Tuve la suerte de formar parte de la base de datos de Colt Mackenzie McNair y a través de Douglas Philip, quien ya había estado en contacto conmigo para una vacante en un campo en Vietnam, me ofrecieron la oportunidad de ir a Omán. Es una empresa muy eficiente que te conecta con oportunidades laborales en la industria del golf en el resto del mundo.

Fue una experiencia muy interesante y bonita. Me hubiera quedado mucho más tiempo, pero Buenaventura Golf ha apostado muy fuerte por mi. Fui con la incertidumbre de trabajar en un calor extremo y en cómo podría manejar una plantilla en la que nadie hablaba inglés. Por sentido común pensé que si casi todos los greenkeepers de Oriente Medio eran británicos y han podido trabajar bajo ese calor… ¡cómo no iba a poder uno de Cádiz!

Poco a poco fui adiestrando a la plantilla dando ejemplo, cada día me montaba en una máquina distinta y les iba diciendo cómo quería que se hicieran las cosas y cuanto tenían que tardar en cada labor. La plantilla respondió a las mil maravillas y en menos de un mes estaban todos los trabajos organizados en tiempo y forma.

En Omán coincidí con Sylvain Duval de quien aprendí muchas cosas sobre Paspalum que ahora puedo implantar aquí en Panamá. Omán es un país muy bonito, muy seguro y su gente muy amable donde, a diferencia de Dubai, han querido preservar más su cultura y no occidentalizarse tanto.
 

 
¿Qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos en tu profesión?

Son aspectos muy importantes en la carrera de un greenkeeper. No soy muy asiduo a ferias y congresos pero sí voy a seminarios que me interesen, el último del Dr. Duncan en Dubai sobre Paspalum. Recurro a dos buenos amigos cuando tengo dudas, Manuel Gavira y Guillermo Barreras, así como al sentido común, y de momento me ha ido bien.

Me gustaría seguir estudiando pero por lo que he visto, y a excepción de muy pocos campos en España, solo realizando lo básico bien se puede mejorar mucho los campos y por sus presupuestos tampoco puedes ir más allá. Para mí sería difícil pensar en técnicas novedosas cuando en ese campo no hay gasolina o cuchillas para las máquinas, por poner un ejemplo.

 

Además de las nuevas teorías, evolucionan los productos y las herramientas, ¿qué nuevas técnicas, productos o dispositivos utilizas en Buenaventura Golf?

Como comentaba antes, ahora estamos en la fase de conseguir tener buenas y sólidas bases. Por otro lado tenemos un completo parque de maquinaria John Deere que hace falta modernizar con urgencia. Ahora junto con el director, Miguel Marín, tenemos que planificar todo desde cero: personal eficiente, horarios definidos, maquinaria eficiente, nuevos proveedores, objetivos concretos, etc.

Cuando ya tenga todo organizado y controlado me gustaría volver a trabajar con microorganismos para intentar llegar a ser 100 % libre de fitosanitarios ya que esa es la dirección a seguir con las actuales prohibiciones. Pude aprender de Guillermo Barreras el manejo de los microorganismos y conseguí estar los dos últimos años en Arcos Gardens sin aplicar fungicida alguno y reduciendo un buen porcentaje el consumo de abono y agua.

 

Has trabajado en varios campos de golf en distintos países, distintas culturas y en todos ellos has alcanzado el éxito, ¿cuál que es tu secreto para adaptarte a nuevos lugares?

Lo fácil es el aspecto profesional una vez que sabes que el mantenimiento de un campo de golf es básicamente igual en todas partes con el mismo tipo de maquinaria y sistemas de riego, pero sin duda hay que adaptarse y ajustarse a el clima de la zona, a la idiosincrasia y cultura del personal, y a las exigencias de los jugadores.

Lo complicado es equilibrar tu vida personal, sobre todo las primeras semanas ya que al cambiar de ciudad o pais echas en falta a la familia, a los amigos, etc. Dependiendo del país, incluso puedes añorar cosas tan simples como poder tomarte una cerveza o tener pan de calidad. Como mi pasión y hobby es jugar al golf no tengo problemas en ocupar mi tiempo de ocio y como también me gusta cocinar, tampoco tengo problemas en adaptarme a la comida local. Una vez tienes cubierto lo básico, con el tiempo vas haciendo nuevas amistades y conociendo nuevos lugares para terminar de adaptarte.

 

¿Qué le aconsejarías a un recién licenciado que quisiera iniciarse en el mundo del mantenimiento de campos de golf?

Trabajar, trabajar y trabajar con humildad, aprender de los mayores y subir paso a paso.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto, medio y largo plazo? ¿Volverás a España?

Profesionalmente a corto plazo es intentar dar la vuelta al mantenimiento de Buenaventura Golf como hice con Ghala Golf Club en Omán, como se puede ver en el vídeo un poco más abajo, e instaurar un programa de mantenimiento de alto nivel acorde con el presupuesto. En Arcos Gardens tuve la oportunidad de trabajar con estudiantes de cursos de jardinería en prácticas donde disfruté mucho de compartir mis conocimientos.

A medio y largo plazo me gustaría crear una escuela práctica en un campo de golf y establecer acuerdos tanto con universidades como con centros de formación profesional. El objetivo sería poder formar de una manera práctica a los estudiantes en los distintos niveles de un departamento de mantenimiento (greenkeepers, oficiales, operarios, mecánicos, etc.), no sólo en la puesta a punto y mantenimiento de un campo de golf sino en otros aspectos que, en cierta medida, van de la mano de nuestro trabajo como son las prácticas respetuosas con el entorno, con el medio ambiente y, en definitiva, con nuestros recursos como conocer los principales aspectos referentes al uso racional del agua y de la energía, las dos grandes líneas de gestión y mantenimiento de un campo de golf.

Y, por supuesto, inculcar la participación de todos en la preservación de la seguridad laboral. Nuestra actividad nos expone diariamente a riesgos laborales (vuelco de máquinas, atropellos, exposición a productos peligrosos, etc.) que son factores de daños y accidentes, y debemos colaborar con la propiedad en evitarlos, adoptando las medidas necesarias.

Esta escuela ayudaría en gran medida a reducir el presupuesto de mantenimiento de un campo ya que el personal fijo contratado sería mínimo y en estos momentos lo que necesitan todos los campos en España es reducir costes. La economía en España en estos momentos no es la propicia para la industria del golf y para mí es importante trabajar en un lugar donde te den la oportunidad de poder desarrollarte y crecer tanto profesional como personalmente.