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‘Los años del tigre’, por Alejandro Nagy

Según el horóscopo chino, entre el 23 de enero de 1974 al 10 de febrero de 1975 se celebró el año del Tigre, y sólo unos meses después, ya bajo el signo del Conejo, nacía el jugador que ha revolucionado el golf moderno, Tiger Woods. Ahora que ha decidido tomarse un respiro de la competición para, según sus propias palabras, recuperar su juego, a muchos les asalta la duda de si esta retirada temporal es el principio de su retirada definitiva, de si los años del Tigre han llegado a su fin. Sin ánimo de entrar en las consideraciones deportivas, ¿somos conscientes de lo que ha supuesto Tiger Woods para la industria del golf a nivel mundial?

A punto de cumplir cuarenta años, Tiger es un icono del deporte que se ha ganado su hueco en la historia del golf por, desde mi punto de vista, haber colaborado activamente en su reactivación como deporte de masas (al menos en Estados Unidos, no hay más que ver las audiencias de los torneos que juega y de los que no) y en la modernización de algunos elementos de la industria del golf como el diseño de campos, la remodelación de recorridos (¿quién no recuerda los cambios “anti-Tiger” en Augusta National?) o los materiales de juego. Igualmente ha sido el pionero en aspectos ahora habituales como son la intensa preparación física de los jugadores profesionales de golf o la incorporación de un auténtico ejército de profesionales de otras disciplinas a sus equipos de trabajo. Por no hablar de la popularización del golf entre “no golfistas” por múltiples aspectos de imagen como su raza, su presencia en campañas publicitarias y videojuegos (quizá sea un caso extremo pero conozco a un jugador, ahora hándicap 21, que cogió su primer palo tras acabar el Tiger Woods PGA Tour para Play Station) o, más frívolamente, por sus aventuras y desventuras personales.

Tiger tiene admiradores y detractores, como cualquier deportista que es algo más que un deportista, pero hasta el más recalcitrante de estos últimos seguramente admite que el golf moderno nació con Tiger, al igual que el golf en España nació con Seve Ballesteros. Antes de ellos había una cosa y, después de su irrupción, otra. Ambos, impulsores y modificadores de algo que ya existía.

Si los Big Three (Arnold Palmer, Gary Player y Jack Nicklaus) marcaron una época hace medio siglo por su dominio del golf y su implicación con los golfistas y no golfistas, los años del Tigre, que podrían ser desde su debut como profesional en 1996 hasta su último Major, el U.S. Open de 2008, han supuesto una revolución en diversos aspectos de la industria del golf. Desconozco si estamos ante el ocaso de una estrella o si en los próximos meses, o años, volverá a competir y a demostrar que quien tuvo, retuvo, lo que sí está claro es que lo que ha conseguido con su forma de actuar en los campos y fuera de ellos queda ya grabado a fuego. Y también que tardaremos bastante en presenciar otro fenómeno con éste.
 
Alejandro Nagy es coordinador de cgolfsostenible y fundador de golfindustria.es.

Tiger Woods