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“Los greenkeepers españoles son profesionales muy bien preparados y en general están actuando en consecuencia con la situación actual, tanto para asegurar la correcta gestión del día a día como para preparar los campos de golf para la reapertura” – Iñigo Soto, head greenkeeper de Finca Cortesín y presidente de la Asociación Española de Greenkeepers

Los campos de golf, los hoyos que conforman un recorrido, están tapizados de un manto vivo que demanda una serie de atenciones y cuidados específicas. Para mantener verde este tapiz, to keep them green, cada campo de golf cuenta con una plantilla de mantenimiento liderada por un head greenkeeper que llega cada día a las instalaciones cuando todavía no ha cantado el gallo con el objetivo de organizar las actividades necesarias para que los jugadores de golf disfruten de su deporte… aunque en las circunstancias actuales el objetivo sea mantener el campo en las mejores condiciones a la espera del tan deseado desconfinamiento.

¿Cómo se está gestionando el mantenimiento de los campos de golf españoles durante el estado de alarma? ¿Qué prioridades se han establecido, qué medidas de seguridad se han implantado? ¿Cómo su intuye que será la vuelta a la ‘normalidad’? De todo esto, y de más cosas, hemos charlado con Iñigo Soto, head greenkeeper de Finca Cortesín y presidente de la Asociación Española de Greenkeepers.
 

 
“Llevamos ya cinco semanas sin recibir jugadores en los campos de golf y dedicándonos exclusivamente al mantenimiento de los recorridos. Como ya es sabido, desde mediados de marzo trabájabamos con la plantilla habitual pero desde el 29 de marzo únicamente con una plantilla mínima y siempre en condiciones de máxima precaución. Al principio todo apuntaba a que la situación iba a ser más complicada pero al final, al menos en la Cosa del Sol, las autoridades han sido bastante comprensivas a la hora de permitirnos trabajar. Creo que la Administración local es muy consciente del gran número de familias que viven gracias a que existen los campos de golf y ese aspecto ha pesado a la hora de marcar la pauta. Igualmente han sido conscientes de que, para no perjudicar a la recuperación económica, los campos de golf deben estar en buen estado cuando se reabran las instalaciones”.

“Al principio de todo esta situación un buen número de campos de golf (especialmente clubs sociales) tomaron la decisión de adelantar trabajos de mantenimiento como pinchado de greens con la plantilla habitual, pero cuando se anunció la siguiente fase del confinamiento y la prohibición de actividades no esenciales, los equipos de mantenimiento se han limitado a realizar tareas básicas para asegurar la supervivencia de los hoyos. En ese momento, debido a la forzada reducción de la activad, muchos campos realizaron un ERTE y otros redujeron la plantilla de forma temporal. Por ejemplo, en Finca Cortesín estamos ejecutando un tercio de las horas habituales de trabajo organizando la plantilla para evitar complicaciones. Intentamos cortar greens cada dos o tres días y dar una pasada al campo una vez por semana, afortunadamente el tiempo acompaña y la hierba esta creciendo a un ritmo bajo y eso ayuda”.

“Vemos que esto va para largo y tenemos tiempo de poner en orden muchos aspectos de los campos pero también tenemos presente que debemos estar preparados para que los hoyos estén impecables para el momento de la vuelta a la actividad comercial. Si no estamos ‘guapos’ en el momento que lleguen los primeros socios, jugadores y turistas será un fallo imperdonable. Creo que disponiendo de un margen de quince o veinte días cualquier campo de golf de España que ahora se encuentre en mantenimiento mínimo o precario podrá llegar en buenas condiciones a su reapertura”.
 

 
“En estos días se está hablando mucho de la viabilidad económica de algunos campos que no puedan soportar el parón actual y la ausencia de ingresos, personalmente creo que todavía es muy pronto para augurar el cierre de campos. Cualquier negocio, en teoría, puede aguantar unas semanas en condiciones complejas como las actuales, peor sí es cierto que los campos de golf de perfil netamente turístico van a ser los más afectados. Creo que los clubs sociales sufrirán menos aunque también van a pasar una mala época. Los resorts turísticos de golf van a acusar más el golpe porque dependen de más factores como son el cierre del espacio aéreo, la reorganización de los distintos actores del sector turístico, la reapertura de los hoteles, el propio perfil del jugador tipo (británico/centroeuropeo de edad avanzada) que es el más afectado por la pandemia, la incertidumbre sobre futuros rebrotes del coronavirus, etc. Da un poco de miedo pensar en el futuro, creo que el turista va a tardar en volver… aunque soy tremendamente optimista en la recuperación a largo plazo. El golf se desarrolla al aire libre, no hay contacto físico, es saludable, tiene decenas de aspectos positivos. El golf es una actividad fuerte y que se reforzará con el tiempo”.

“Por otro lado, y es algo que no se le escapa a nadie, la gestión que se está realizando en España de esta situación de emergencia sanitaria está generando una muy mala imagen del país. Nuestros vecinos portugueses tienen unas tasas de contagios y fallecidos muy bajas y eso puede pesar en las futuras elecciones de destinos por parte de los turistas. El Algarve presenta unos campos de golf magníficos que no tienen nada que envidiar a los de las zonas de Huelva, Cádiz o Málaga, y si además pueden demostrar que su gestión sanitaria es efectiva van a disponer de una baza turística muy importante. El Algarve es un gran competidor nuestro, pero ahora lo va a ser aún más. Debemos priorizar el buen mantenimiento de los campos de golf para poder seguir vendiendo calidad de producto y calidad de servicio”.

“Debemos ser optimistas ya que, aunque estamos todos con incertidumbre, el sector del golf no es el que peor lo tiene. Otras actividades deportivas y de ocio que implican un contacto físico casi constante van a tener más complicado retornar a su normalidad. El miedo va a estar presente durante un tiempo y debemos demostrar que el golf es seguro. Esta crisis, dentro de que va a ser dura para muchos, puede ser también una oportunidad para que la sociedad cambie su percepción del golf y mejoremos nuestra imagen. Puede que se haya abierto una puerta a una nueva visión del golf”.

“Muchas cosas van a cambiar. La forma de jugar al golf va a cambiar, tendremos que ir viendo cómo evoluciona todo. Por ejemplo, puede que a partir de ahora los buggies ya no los ocupen dos personas sino solamente una, algo que tendría impacto en la gestión del club. Puede que ahora se potencien los sistemas de desplazamiento individual. O que volvamos a ver más jugadores caminado por el campo en lugar de ir en buggies. Personalmente soy amante de jugar al golf caminando, incluso en un campo tan duro de andar como es Finca Cortesín. Es una forma excelente de disfrutar el campo, la actividad, el paisaje, el juego, todo”.

“Desde la Asociación Española de Greenkeepers seguimos muy atentos a la evolución de la pandemia y estamos pendientes de los cambios que se suceden casi cada día para mantener a nuestros asociados lo mejor informados y asesorados posible. Los greenkeepers españoles son profesionales muy bien preparados, de los mejores del mundo, y en general están actuando en consecuencia con la situación, tanto para asegurar la correcta gestión del día a día como para preparar los campos de golf para la reapertura. Y, sobre todo, están gestionando correctamente el aspecto sanitario de la crisis. Seguiremos adaptándonos a cada nueva situación que se origine”.