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‘Los impuestos en el golf (y la crisis)’, por Enrique Lang-Lengton

El mundo del golf no ha sido ajeno a la crisis económica financiera mundial. Vivimos años muy buenos al albor de la burbuja inmobiliaria, se proyectaron y construyeron muchísimos campos a lo largo de la geografía española y las licencias federativas no paraban de aumentar.

Pero la burbuja se pinchó allá por el año 2008. Las licencias federativas empezaron a disminuir a partir del año 2010. Todos los proyectos que parecían viables, ahora ya no lo son tanto.

En estos tiempos es muy importante que todos los clubs de golf y campos comerciales hagan un estudio interno de su estructura económico financiera con el objeto de salir adelante en un momento tan complicado.

Absolutamente todos los costes han de ser revisados y adecuados a las actuales circunstancias. Los servicios externos, el mantenimiento del campo, el personal laboral, la conservación del patrimonio, buggies, carritos eléctricos, agua, luz, bancos o los seguros son fuentes de gastos que pueden ser revisados, estudiados y reducidos.

La estructura de ingresos ha de ser también estudiada. Actualmente los clubs están viviendo una situación de disminución del número de socios y de green-fees vendidos, lo que hace que las demás fuentes de financiación normales como son el restaurante o la tienda también se vean afectados. Ante esto no queda otra que analizar las distintas posibilidades que se pueden implementar, como la creación de ofertas especiales para la entrada de nuevos socios o hacer atractivos los precios de los servicios ofrecidos.

Por otro lado nos encontramos con los impuestos. Tanto en su vertiente directa con el Impuesto sobre Sociedades como en su lado indirecto con el IVA en la península o el IGIC en Canarias.

Normalmente los clubs suelen ser entidades sin ánimo de lucro que se encuentran parcialmente exentos de tributar por el Impuesto sobre sociedades. Esto significa que en relación a las actividades que realizan para el cumplimiento de su fin, es decir, el fomento y la práctica del golf, no pagan impuestos. Sin embargo, para las actividades anexas a dicho fin, como los ingresos derivados del restaurante, la tienda, la cesión de salones, etcétera, sí se deben pagar impuestos. En este sentido será importante tener una contabilidad por unidad de negocio que identifique bien cada una de las actividades y se puedan imputar correctamente tanto los ingresos como los gastos de cada una de ellas.

Por último y en relación al IVA/IGIC, nos encontramos con la tesitura de si solicitar a las autoridades, la calificación de entidades de carácter social, por lo que estaremos exentos de repercutir IVA/IGIC por los servicios que les prestamos a los socios, o por otro lado si no lo solicitamos y repercutimos el impuesto. La diferencia estriba en que si no cobramos IVA/IGIC por aplicar la exención, tampoco podremos deducir el IVA/IGIC que soportamos en nuestras operaciones normales. Así se puede dar el caso de que si soportamos mucho IVA/IGIC nos será más conveniente no aplicar la exención. Habrá que estudiar caso por caso y tomar la decisión más adecuada al respecto.

No me cabe duda de que quien haga bien sus deberes en materia económico financiera durante esta época complicada, saldrá fortalecido de esta crisis. Desde esta tribuna tan interesante donde se reúnen la mayoría de los intervinientes en la industria del golf, pido unión, trabajo y optimismo que será la única manera de seguir disfrutando de nuestro deporte durante muchos años.
 

Enrique Lang-Lenton es Licenciado en Derecho y Máster en Asesoría Fiscal por el Instituto de Empresa. Igualmente es Socio de Bento y Bonny Asesoría Fiscal, Tesorero de la Junta Directiva del Real Club de Golf de Las Palmas, Secretario de la Junta Directiva de la Federación de Vela Latina Canaria, Delegado Insular en Gran Canaria de la Asociación Española de Asesores Fiscales y hándicap 16’8 (y mejorando). Puedes contactar con él a través de Twitter.
 

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