‘Mi experiencia como greenkeeper voluntaria en el PGA Championship 2026 en Aronimink Golf Club’, por Paula Morales Bragado

25 / 05 / 2026

Trabajar en un club del prestigio como RTJ ya supone por sí solo un aprendizaje constante. Cada día intento seguir superándome y ampliando mis conocimientos agronómicos, aprendiendo continuamente nuevos aspectos.

Gracias a esta nueva etapa, he podido formar parte como voluntaria de greenkeeper durante la semana del PGA Championship celebrada en Aronimink Golf Club, uno de los campos más prestigiosos y reconocidos del golf estadounidense.

Cuando surgió la oportunidad no lo dudé. Poder vivir desde dentro un torneo de máximo nivel suponía un gran aprendizaje, especialmente al desenvolverme en un idioma que todavía sigo perfeccionando poco a poco. Reconozco que antes de llegar allí incluso sentía que esa barrera del idioma podía limitarme a la hora de asumir determinadas responsabilidades como tareas tan técnicas y exigentes.

Sin embargo, la realidad fue completamente diferente.
 

 
Una de las primeras cosas que más me impactó fue la organización y la planificación que existe detrás de semanas estudiando la mejor manera posible para llevar a cabo el trabajo. Las jornadas comenzaban a las cuatro de la mañana con una gran charla motivacional y organizativa donde se distribuían equipos, tareas y prioridades.

Cada persona conocía perfectamente su función. Todo estaba medido y estructurado para que el mantenimiento del campo alcanzase el máximo nivel posible y los equipos funcionasen en orden desde el primer día hasta el último.
 

 
Mi principal función durante la semana estuvo centrada en la preparación y mantenimiento de bunkers.

Puede parecer una tarea sencilla para quien observa un campo desde fuera, pero trabajar en ellos en un torneo profesional exige una atención al detalle constante. La uniformidad de la arena, la definición de los bordes, el rastrillado siguiendo las pautas correctas, la presentación visual, uniforme y concreto. Los detalles son muy importantes.

Muchas veces los bunkers pueden pasar desapercibidos, pero durante la semana confirmé todavía más algo que ya pensaba desde hace tiempo: detrás de un gran campo todos los pequeños trabajos resultan fundamentales. Un bunker no es únicamente arena. Es jugabilidad, estrategia y presentación.
 

 
Además, tuve la oportunidad de poder formar parte del equipo de mecánica los últimos días del torneo. Esto se debe a la formación como mecánica que adquirí previamente en INFINITUM Resort, en Tarragona. Estuve colaborando en la verificación y comprobación de alturas y del corte de la maquinaria usada durante la preparación de la mañana.
 

 
Por otro lado, otro aspecto que me ha marcado ha sido descubrir la enorme pasión con la que se vive el golf aquí en Estados Unidos. Más allá de la competición o el espectáculo que pueda suponer el evento, existe una cultura alrededor de este deporte que se refleja también en las personas que trabajan detrás de él.

Poder compartir jornadas junto a gente tan experimentada y profesional del sector llegados de diferentes lugares, observar distintas metodologías, compartir anécdotas vividas y aprender directamente de personas con una enorme experiencia que no solo demostraban un altísimo nivel técnico, sino también una disposición para ayudar, enseñar y compartir conocimiento.

Y precisamente ahí desapareció el miedo del idioma ya que la facilidad para integrarte dentro del equipo y la organización existente hicieron que todo fuese más acogedor. Esta semana me ha enseñado algo muy importante: a veces somos nosotros mismos quienes ponemos límites antes incluso de intentarlo.

Para mí ha supuesto un crecimiento enorme a nivel técnico y profesional pero, sobre todo, en confianza.

Si algo me llevo de Aronimink es la certeza de que la próxima vez llegaré con menos miedo y con mucha más seguridad en afrontar cualquier reto.
 

Paula Morales Bragado es Turf Intern en Robert Trent Jones Golf Club, Virginia, como parte del Ohio International Intern Program.