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Motocaddy celebra diez años desde el lanzamiento de sus carros eléctricos con sistema de control de freno en bajada

Una década después de presentar su primer modelo ‘Downhill Control’, Motocaddy continúa extendiendo la opción a todos sus carros compactos de la M-Series lanzados este año.

La nueva línea de modelos de la M-Series con control automático de descenso es el M1 DHC, M3 PRO DHC, M5 GPS DHC y el M-TECH. Cada carro puede mantener una velocidad constante mientras baja por una pendiente. Además, viene con un freno de estacionamiento electrónico y ruedas todo terreno. El carro M7 REMOTE, que se lanzará próximamente, también ofrecerá la función DHC y está listo para llevar el golf de control remoto a otro nivel.

Los modelos M3 PRO y M-TECH también cuentan con pantallas LCD a todo color, mientras que la versión M5 GPS es el primer carro eléctrico plegable y compacto del mundo que incluye un sistema GPS totalmente integrado en una pantalla táctil.

Estos modelos de la M-Series comparten un diseño “SlimFold”, que ofrece un plegado más pequeño para facilitar el transporte y el almacenamiento en el maletero del coche y funcionan con baterías de litio livianas. Todos los carros Motocaddy cuentan con un puerto de carga USB, control de distancia ajustable y una estación de accesorios gratuita.

“La extensión de los modelos DHC a través de la M-Series brinda a los golfistas más que una gran variedad de estilos y funciones para afrontar las pendientes en las calles. Los carros DHC también pueden ayudarlos a evitar posibles lesiones al reducir la tensión en las rodillas, las caderas y los tobillos al descender las cuestas. Esa es una de las razones por las que la popularidad de los carros DHC está creciendo rápidamente”, indica Oliver Churcher, gerente de marketing de Motocaddy.


 
En 2010, Motocaddy lanzó un modelo bimotor diseñado para ofrecer a los jugadores de golf manos libres y eliminar más la tensión de jugar en campos montañosos. Probó ser popular entre los golfistas en países como Suiza, Alemania, Austria y España, quienes apreciaron su estabilidad en los campos donde un carro tradicional se deslizaba por una pendiente. En comparación con las versiones modernas, el carro DHC original era pesado, ya que incorporaba dos motores que funcionaban al unísono. También tenía una gran potencia, que requería una gran batería de plomo y ácido, por lo que tendía a arrastrarse cuesta abajo cuando estaba estacionado.

El gran avance se produjo en 2015 con el desarrollo de la nueva tecnología de Motocaddy, que hizo posible utilizar un solo motor para lograr resultados aún mejores que los motores gemelos. Junto con el motor más liviano capaz de controlar la velocidad en las pendientes más empinadas, la adición del exclusivo freno de estacionamiento electrónico de la marca demostró ser lo último en el mercado.

“Es un equivalente más tecnológico del freno de mano de un automóvil. También añadimos un deslizamiento limitado al diferencial en la caja de cambios, lo que evitó la posibilidad de que la energía pulsara de una rueda a otra y creara giro, especialmente en condiciones húmedas. La adición de ruedas todo terreno también marcó una diferencia crucial”, añade Paul Straker, director de Motocaddy, quien trabajó en los diseños originales de DHC. .

Desde 2016, Motocaddy ha incorporado opciones de DHC en varios de sus carros más vendidos en el mercado, impulsado por una batería de litio optimizada que demostró ser la pieza final en el rompecabezas, ya que el valor práctico y el control inigualable se hicieron más evidentes para los golfistas habituales. Un número cada vez mayor de ellos también apreciaron que el beneficio de la tecnología DHC no se limitaba a los campos montañosos, ya que cada campo de golf tiene diferentes grados de pendiente, incluso si se está cerca de tees y greens.

“Según nuestra investigación, los golfistas consideran que los modelos de DHC hacen que el juego sea más relajante y agradable. Atrás quedaron los días en que tenían que colocar el carro en ángulo para asegurarlo en la pendiente o preocuparse por el carro que bajaba lentamente una colina”, agrega Churcher.