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‘Muchos metros cuadrados de golf’, por Alejandro Nagy

Durante las últimas semanas se han desarrollado, a ambos lados del Atlántico, las dos ferias de golf más importantes y con más peso del mundo, la BIGGA Turf Management Exhibition en Harrogate, al norte de Inglaterra, y el Golf Industry Show en Orlando, Florida (ciudad que junto a New Orleans, San Antonio, Las Vegas y San Diego componen la rotación entre costas). Ambos eventos dan la oportunidad al visitante de de conocer de primera mano las novedades del sector, ya sean productos o servicios, destinados a las diferentes áreas que componen un resort de golf.

La primera, organizada por la British & International Golf Greenkeepers Association, se centra en todo lo relacionado con el mantenimiento del campo de golf incluyendo también aspectos de gestión de instalaciones. Cursos, seminarios, grupos de trabajo, etc., se celebran durante cuatro intensos días en los que también hay oportunidad de visitar los cientos de stands de empresas del sector. La segunda, gestionada al alimón por la Golf Course Superintendents Association of America (GCSAA) y la National Golf Course Owners Association (NGCOA), ofrece la posibilidad de participar en la mayor sesión de networking de golf del planeta a través de sus numerosas actividades, stands, acciones formativas, seminarios, torneos de golf, etc.

Hace dos años tuve la oportunidad de visitar la BTME británica con un doble objetivo, realizar un cursillo de introducción al diseño de campos de golf y pulular entre los stands, y tanto uno como otro colmaron mis expectativas. Me impresionó la cantidad de empresas y profesionales, productos y servicios, elementos clásicos y gadgets de última generación, firmas reconocidas e ilusionados emprendedores, que se daban cita en un mismo punto, a lo largo de la misma semana, y con el nexo común de trabajar en, por y para la industria del golf. Muchos metros cuadrados que rebosaban conocimiento, técnica y pasión por una actividad, por un entorno, por un deporte, que te hacen ver que hay mucho, mucho más además de pegar bien un fade o competir por un trofeo.

Por otro lado es un lugar magnífico para conocer gente y hacer networking, es decir, poner cara, voz y ojos a muchos de los profesionales con quienes estás en contacto a través de e-mail y redes sociales. Personalmente considero que estas sesiones son de gran importancia ya que crean vínculos, refuerzan lazos o simplemente permiten descubrir un poco de la persona más allá del profesional, lo que suele abrir nuevas vías de comunicación. Y tratándose de golf raro es quien no juega (con mayor o menor hándicap), por lo que las sesiones de afterwork suelen ser monotemáticas. Frases como “Suelo jugar en…”, “Mi campo favorito es…”, “Sí, claro que le conozco, coincidimos una vez en un torneo en…” o “Hace unos años desarrollé un proyecto en…” pueden hacer que un fabricante de banderas de Sussex sea tan cercano como un habitual compañero de partida. ¡Ah! Y cuando les comentas que eres español, ganas puntos. Es increíble cómo les gusta a los británicos visitar nuestro país y jugar en nuestros campos.

Si tiene la oportunidad (y la curiosidad) de visitar esta feria en alguna ocasión, le recomendaría que no se lo pensara demasiado y se reservara unos días a finales de enero. Merece la pena.
 

Alejandro Nagy es coordinador de cgolfsostenible y fundador de golfindustria.es.
 

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