Nike, SEVE Collection y la Fundación Seve Ballesteros conmemoran los cuarenta años del icónico momento de Seve en The Masters

07 / 04 / 2026

Cuatro décadas después de uno de los momentos más distintivos y, a la vez, discretamente memorables del golf, Nike conmemora el aniversario de la improvisada visera ‘Nike Double Swoosh’ de Seve Ballesteros en The Masters de 1986.

Así, Nike lanza una edición limitada de viseras inspiradas en la original para recordar un episodio que representa uno de esos pequeños pero reveladores detalles que capturaron el espíritu de la leyenda del golf español: instinto y creatividad en el mayor escenario del golf.

El sábado y el domingo de aquel año en Augusta National Golf Club, Ballesteros apareció en el tee del uno con una visera blanca que lucía dos swooshes de Nike, una imagen poco habitual en una época en la que la marca apenas comenzaba su andadura en el golf profesional.
 

 
Ballesteros ya había ganado el Masters en 1980 y 1983, y acababa de convertirse en el primer embajador de golf de Nike. Durante las dos primeras jornadas del Masters de 1986 llevó una visera adquirida en la pro shop, pero el fin de semana todo cambió.

Seve recortó dos etiquetas Nike de sus polos y las fijó sobre el logotipo de la visera, dando origen, de forma casi instantánea, a la Double Swoosh. En algunas imágenes todavía se aprecia una pequeña “M” bajo los swooshes, un detalle que refleja el carácter improvisado de aquel momento.

Ballesteros llegó a liderar el torneo con tres golpes de ventaja en los últimos nueve hoyos en uno de los domingos más dramáticos en la historia del Masters, antes de ser finalmente superado por Jack Nicklaus en su histórica sexta victoria en Augusta.

«Mi padre siempre entendía el momento y era muy creativo», señala Javier Ballesteros, presidente de la Fundación Seve Ballesteros.

«Nike acababa de firmar con él y quería representarlos de la mejor manera posible, especialmente sabiendo que estaría en la pelea durante el fin de semana. No había una visera preparada, así que simplemente creó una él mismo. Ese era mi padre: instintivo y creativo. Cuarenta años después, sigue siendo un recuerdo muy especial, no solo por la visera, sino por la forma en que afrontaba todo», añade Javier.
 

 
La imagen de Ballesteros liderando el Masters con una visera creada por él mismo pasó a formar parte del imaginario colectivo del golf. Desde entonces, la visera ‘Double Swoosh’ se ha convertido en un símbolo tanto de la personalidad de Seve como de una etapa clave en los primeros pasos de Nike en el golf profesional.

Para conmemorar el cuarenta aniversario, se lanza una serie limitada de viseras inspiradas en la original a través de las webs de Nike y de la Fundación Seve Ballesteros.

El proyecto reúne a tres actores principales: Nike, como la marca de rendimiento original en el centro de aquel momento; la Fundación Seve Ballesteros, encargada de preservar el legado de Seve; y SEVE Collection, la marca de ropa de golf dedicada a contar y dar vida a las historias del cántabro para una nueva generación. Juntos rinden homenaje no sólo a un producto sino a una forma de entender el juego.

SEVE Collection, distribuida en España por DBP Golf, nace con el objetivo de preservar y reinterpretar momentos definitorios de la carrera de Seve Ballesteros a través de prendas y accesorios de golf actuales, momentos que siguen influyendo en la cultura y el espíritu del juego. La visera de 1986 representa uno de los ejemplos más humanos e instintivos de ese legado: no fue diseñada ni planificada, simplemente surgió en el momento.
 

 
Ahora que el foco del golf mundial vuelve a situarse en Augusta, este lanzamiento recupera aquella historia y recuerda que la grandeza en el golf no siempre se define por la preparación, sino por cómo se responde cuando llega el momento.

Como parte de este aniversario, tanto Nike como SEVE Collection realizarán donaciones a la Fundación Seve Ballesteros para impulsar la investigación del cáncer cerebral y utilizar el golf como herramienta de inspiración y apoyo a los jóvenes.

El jugador cántabro tenía solo cincuenta y cuatro años cuando falleció en 2011 y el 9 de abril, jornada inaugural del Masters de este año, habría cumplido sesenta y nueve. Con Augusta de nuevo en el centro de la escena, momentos como el de 1986 siguen formando parte del relato eterno del torneo.