Destacado

‘¿Par del campo? Desafíos ambientales en el campo de golf’, por Aubrey McCormick

¿Alguna vez has jugado al golf? ¿Alguna vez te han tirado basura a la cara mientras jugabas al golf?

Fue en un hermoso día soleado en un campo de golf en Virginia, Estados Unidos, cuando decidí compartir mi idea de convertirme en un defensor del medio ambiente en la industria del golf. Estaba orgullosa de estar jugando con bolas recicladas, recogiendo los tees de madera usados ​​en cada hoyo, usando mi propia botella de agua e informando a todos con quienes jugaba acerca de los beneficios de ser más sostenible dentro y fuera del campo de golf.

Lo que ocurrió a continuación fue como una bofetada en la cara, o más bien el motivo que necesitaba para comenzar a perseguir este objetivo a tiempo completo. Un muy respetado jugador profesional de golf me oyó decir «Quiero ayudar a la sostenibilidad la industria del golf» y me miró con una sonrisa burlona, lanzando un trozo de basura al aire diciendo «¡Esto es lo que pienso sobre el golf ecológico!».

Como la basura cayó cerca de mí no pude sino sentir una gran falta de respeto. Era la primera vez que había compartido mi idea con alguien acerca de la gestión sostenible de un campo de golf. Además, continuó con la misma línea el resto del recorrido, burlándose de mi idea y de mis bolas de golf recicladas.

A lo largo de mi carrera como golfista profesional he trabajado como profesor ayudante, aprendiz de greenkeeper, instructor de golf y miembro del staff de operaciones de un club. He combinado una experiencia que me ha permitido entender cómo funciona la industria, y ser mujer en un deporte dominado por hombres me ha permitido ver la industria desde una perspectiva diferente de la mayoría.

Mientras trabajaba como asistente de un profesional de golf experimenté muchas veces en que ser mujer no me ayudaría. A las mujeres no se les permitía acceder a un área específica del club, no se les permitía salir al campo y jugar con los hombres, y sólo se les permitía jugar al golf en ciertos momentos del día porque los hombres creían que ralentizaban sus partidas.

Tales comportamientos y actitudes se pueden encontrar por toda la industria del golf y necesitan ser cambiados. He sido testigo de primera mano del perjuicio inherente a ser una minoría dentro de golf, así como de las barreras de entrada a las que se enfrentan personas de diversos orígenes económicos y sociales. El golf está dando pasos para incorporar programas que abordan estas cuestiones, pero aún se puede hacer mucho más.
 
marron
 
Ser un activista o defensor del medio ambiente no tiene nada que ver con el hecho de que un solo campo de golf utiliza un promedio de más de un millón de litros de agua al día, lo que equivale a la cantidad de agua utilizada por casi tres millones de personas por día, según la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA).

Paso bastante tiempo en San Francisco y en el área de Los Ángeles y entiendo demasiado bien que la situación de sequía es un problema real. Recientemente, mientras volaba sobre California y al aterrizar en Los Ángeles, noté que el único espacio verde en varios kilómetros a la redonda era un campo de golf. Me parece un atraso que personas estén siendo multados por regar sus jardines mientras la industria del golf sigue disfrutando de exuberantes paisajes verdes.

Como una convencida partidaria del golf y de la sostenibilidad, naturalmente esto me provoca un conflicto. Como la mayoría de las industrias que generan miles de millones de dólares, el deporte del golf tiene miedo al cambio.

A menudo me pregunto cómo una industria que mueve más de setenta mil millones de dólares al año en la economía de Estados Unidos, que realiza más donaciones benéficas que el béisbol, el baloncesto, el fútbol y el hockey juntos, y que emplea a más de dos millones de personas, no se centra de igual modo en su impacto ambiental y social.

La industria del golf, por si misma, tiene un alcance mayor que muchos otros deportes y tiene la capacidad de crear embajadores sociales y del medio ambiente que podrían proporcionarle un gran valor y llegar a muchas personas a través de sus redes de contactos.

Como voy a desarrollar un negocio de consultoría de sostenibilidad que se centrará en la industria del golf, estoy ansiosa por ver cómo el golf va a intensificar su juego. Una cosa es anunciar que la industria del golf se está enfocando hacia la sostenibilidad, y otra es entender lo que abarca y la forma de generar verdaderas iniciativas a largo plazo que permitan a la industria consolidar su liderazgo.

La sostenibilidad es, con diferencia, la herramienta que va a medir el éxito del golf para las futuras generaciones, las comunidades locales, el medio ambiente y nuestra economía global.
 

Aubrey McCormick es ex-jugadora profesional de golf y actualmente embajadora de la sostenibilidad en la industria deportiva. Su experiencia incluye estrategias de evaluación e implementación de operaciones en campos de golf orientadas hacia el crecimiento económico, el impacto ambiental y participación de la comunidad. Puedes contactar con ella a través de Twitter en @Amacgolf.
 

aubrey mccormick