El futuro urbanístico y turístico de Playa Granada entra esta semana en una fase decisiva. Este miércoles 14 de enero, los propietarios de los terrenos deberán pronunciarse sobre el modelo de desarrollo de una de las mayores bolsas de suelo privado del litoral andaluz, con algo más de dos millones de metros cuadrados pendientes de ordenación desde hace casi dos décadas.
El ámbito, situado en primera línea de playa entre el camping de Poniente y el chiringuito Hoyo 19, nació con una propuesta ambiciosa que incluía una gran marina interior de alrededor de cien mil metros cuadrados, rodeada de hoteles, equipamientos de ocio y un nuevo campo de golf. Aquella visión inicial quedó recogida en los planes parciales Pla uno y Pla dos, aprobados hace veinte años, en un contexto económico y normativo muy distinto al actual.
Desde entonces, el proyecto ha atravesado distintas etapas de impulso y paralización, con cambios tanto en la propiedad del suelo como en los promotores que han liderado la iniciativa. En la actualidad, la junta de compensación, integrada por ciento sesenta y cinco propietarios, funciona con una presidencia colegiada respaldada por empresas solventes y mantiene abierta la tramitación administrativa del puerto deportivo, en paralelo al rediseño del plan parcial.

Para ello, la junta ha encargado a un equipo de prestigio, encabezado por el estudio del arquitecto Vicente Guallart, el análisis de alternativas que permitan actualizar y hacer más atractivo el desarrollo. «Hay mucho trabajo detrás», explica Óscar González, presidente de la junta de compensación, en referencia a las propuestas que se someterán a votación. El Ayuntamiento de Motril, propietario también de parte de los terrenos, ha participado de forma activa en este proceso de reflexión conjunta.
Las bases del planteamiento siguen siendo claras: un desarrollo sosegado, sostenible y amable, con presencia hotelera, un nuevo campo de golf y la voluntad de no renunciar a la marina interior, entendida como un elemento compatible con el futuro puerto deportivo previsto dentro del actual recinto portuario, cuya tramitación se encuentra muy avanzada. El reto ahora es trasladar esos principios a cifras concretas sobre el plano, desde el número de viviendas hasta los amarres, los hoteles y los equipamientos.
Sobre la mesa habrá varias alternativas. La primera mantiene el diseño original, con una marina interior de gran tamaño, campo de golf, hoteles y residenciales, aunque con el inconveniente de unos costes de urbanización elevados. Otra opción pasa por una marina adaptada, de menor escala, que mejore la viabilidad económica del conjunto. Además, un sector de los propietarios plantea retomar el plan parcial aprobado en 2009, que descartaba la marina y apostaba por suelo terciario con hoteles, viviendas y otros usos.
Desde el consistorio motrileño se sigue defendiendo la marina interior como «elemento revulsivo y diferenciador», aunque adaptada a un escenario más realista. Esta vía requeriría una innovación del plan general, un procedimiento complejo que podría alargarse en el tiempo, si bien el Ayuntamiento confía en agilizarlo al máximo al amparo de la nueva legislación andaluza, que permite la tramitación simultánea de distintos pasos administrativos. En ese mismo planteamiento se mantiene la apuesta por un campo de golf de dieciocho hoyos que complemente el existente y refuerce el posicionamiento de Motril como destino de golf.
La decisión final, en cualquier caso, corresponderá a los propietarios del suelo, llamados esta semana a marcar el rumbo definitivo de Playa Granada tras veinte años de espera.










