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‘¿Por qué sí al esquí y no al golf?’, por Jesús Rodríguez Salvador

Creo que todos los que nos dedicamos a la industria del golf hemos tenido durante el tiempo de cuarentena tiempo para reflexionar y para hacer una gran cantidad de webinars y reuniones. Esperemos que todas las buenas voluntades que se tenían durante esas charlas sirvan verdaderamente para tomar acción e innovar algunos aspectos.

Por este motivo quiero compartir algunas reflexiones sobre como veo el golf comparado con el esquí.

Nos quejamos de que el golf tiene la etiqueta de elitista, pero si alguien va a esquiar y hace cuentas de lo que se gasta en viaje, equipación, forfaits, etc., creo que no habría mucha diferencia con los gastos de una ronda de golf (contando también con la equipación).

¿Por qué al esquí no se le ve con los mismos ojos que al golf? Bajo mi punto de vista hay dos aspectos que considero que el esquí hace mejor que nuestra industria.

El primero es la accesibilidad a las instalaciones. Creo, sinceramente, que si hiciéramos una encuesta a la población, las pistas de esquí se ven mucho más accesibles que cualquier campo de golf. Por eso veo necesario hacer campañas de todos los campos públicos y tratar de eliminar barreras de acceso.

El otro aspecto es que el esquí ha encontrado la forma de reinventarse con otras disciplinas como el snowboard con las que han conectado con los jóvenes de manera ejemplar. Ir a esquiar está visto como que es algo ‘guay’ y jugar al golf, pues no tanto (hablando de la población, claro, los jugadores de golf tenemos claro que el golf es ‘superguay’).

Pero para mí la gran diferencia que hay entre el esquí y el golf es que cada practicante que va a esquiar puede tener su espacio y disfrutar de una jornada de deporte al aire libre. Si una persona va por primera vez a una pista de esquí, podrá ir a la zona de debutantes donde disfrutará con esquís o incluso con algo más fácil y divertido como puede ser un trineo. Y, si me apuras, descender con una bolsa de plástico. Es decir, la primera experiencia es fantástica.

¿Y qué hacemos en el golf?

Los principiantes tienen que hacer cursos para poder sacar el hándicap (ya hablaremos de esto en otra ocasión) y de media pueden estar entre tres y seis meses hasta que salen a jugar al campo. ¿Os imagináis a alguien que va a esquiar por primera vez y le dicen que tiene que estar tres meses dando clases para poder salir a esquiar? ¿De locos, no? Pues a ver si espabilamos porque las demandas de ocio cada vez serán más y, o cogemos el tren rápido, o nos pasarán por encima muchas otras actividades.

Lanzo una idea: si la gente disfruta tanto en los minigolf, ¿por qué no hacemos una transición más sutil entre el minigolf y los campos de golf? Todos los que jugamos al golf con cierto nivel hemos protestado alguna vez por lo lento que van algunos partidos, por los golpes malos que va pegando el de la partida de delante, etc. Y es que en el golf tenemos que convivir todos los jugadores a la vez, pero ¿sabes qué? ¡En el esquí también! Solo que ellos tienen espacios para los principiantes mientras que en el golf, en la mayoría de campos, no.

¿Por qué no hacer entornos más accesibles? ¿Por qué no usar horarios para acercar el golf a los más principiantes? ¿Por qué no hacer recorridos más adaptados a su nivel? Y esta es otra cuestión que da para otro artículo. La solución que tenemos en golf para los principiante es darles más golpes de ventaja y hecho pero, ¿de verdad creemos que las experiencias están siendo agradables jugando hoyos de cuatrocientos y quinientos metros con más puntos de ventaja? Diría que no.

En fin, creo que el golf es el mejor deporte del mundo pero no estoy ciego. Miro a mi alrededor y veo como otros están haciendo mejor las cosas… y espero de verdad que entre todos podamos innovar algunos aspectos tan importantes para seguir haciendo crecer nuestro deporte.
 

Jesús Rodríguez Salvador es fundador de Gamyplan.