El pasado miércoles 3 de septiembre se presentó en Mérida el ambicioso proyecto ‘Nuevo Don Tello’, un desarrollo urbanístico que promete transformar el panorama residencial así como también el deportivo y turístico de la región.
Ante más de ochenta inversores y empresas, el promotor Joaquín Morales —acompañado por el arquitecto Javier Robustillo, el consejero de Economía Guillermo Santamaría y el alcalde Antonio Rodríguez Osuna— presentó una iniciativa que aspira a hacerse realidad durante los primeros meses de 2026.
El proyecto, autorizado desde 2008 como suelo urbano, está en fase de aprobación inicial del Plan Parcial, con previsión de obtener licencia en un plazo estimado de entre diez y doce meses.
Se trata de una actuación integral denominada “Área Residencial Don Tello Golf”, que contempla la construcción de casi mil viviendas de alta calidad —individuales, pareadas, adosadas y plurifamiliares—, junto con una zona comercial y de ocio, un hotel y, por supuesto, la ampliación y modernización del actual campo de golf.

En clave deportiva, uno de los ejes centrales es la expansión del campo de golf existente —actualmente de nueve hoyos— hasta alcanzar un recorrido profesional de dieciocho hoyos, con la intención de situarlo como uno de los más innovadores y sostenibles de Europa.
Se aumentará la superficie dedicada de cuarenta y seis a sesenta y cinco hectáreas, y la ampliación se realizará de forma escalonada para garantizar la continuidad de la actividad deportiva sin interrupciones ni pérdidas económicas.
El plan no se queda ahí: se contempla la modernización de las instalaciones deportivas —pádel, tenis, piscinas (de ocio y deportiva), club hípico, campos de fútbol, cancha de tiro olímpico, e incluso un club náutico junto al río Guadiana—, creando un complejo multidisciplinar que atenderá tanto a residentes como a usuarios de la comarca.
También se incorpora una nueva casa club, ubicada en una posición elevada con vistas privilegiadas sobre el campo de golf y el entorno natural.

El componente urbanístico es igualmente ambicioso. El desarrollo prevé un bulevard perimetral que conectará la urbanización, la zona comercial y las áreas residenciales, con una estratégica ubicación entre la A-5 y la A-66, rodeado de dehesa y muy cerca del casco histórico de Mérida.
Las viviendas estarán situadas en zonas altas para ofrecer vistas excepcionales sobre el río, la dehesa y el campo de golf.
Además, el proyecto incorpora criterios de sostenibilidad y tecnología, con zonas verdes que ocupan más del 50 % de la superficie total, eficiencia energética, control de calidad del aire, y elementos de Smart City: automatización de instalaciones deportivas, gestión inteligente de residuos y plataformas en la nube para la comunidad.

La inversión total se estima en unos cuatrocientos millones de euros, y la publicación en el Diario Oficial de Extremadura (DOE) ha abierto un periodo de información pública de cuarenta y cinco días para acceder a la documentación pertinente.
La Junta de Extremadura y el Ayuntamiento de Mérida prestan respaldo institucional, con promesas de agilizar licencias ambientales y facilitar incentivos regionales; el alcalde incluso animó a que “todas las empresas sean extremeñas” en la ejecución del proyecto.










