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‘¿Qué pasó? Reflexiones sobre el sector del golf’, por Bruno Lelieur

En un año hemos pasado de una situación donde los campos de golf turísticos estaban ante una de sus mejores temporadas y los campos nacionales sufriendo una caída continua del número de federados (febrero 2020) a una situación inversa con campos turísticos vacíos y campos nacionales llenos con una tendencia creciente de nuevos adeptos y la vuelta de unos cuantos exjugadores (marzo 2021).

Tarde o temprano habremos aprendido a convivir con esta situación y volveremos a esa caprichosa normalidad que trata de vivir el cambio permanente.

El mercado del golf en Europa ha cambiado. Ha crecido el número de aficionados en todos los países, se ha rejuvenecido la edad media, el golf ha pasado de ser para ricos a ser la actividad al aire libre que nos ha salvado, el desarrollo del teletrabajo a flexibilizado enormemente los horarios, las autoridades han vacunado primeros a nuestros clientes… y un español gana el US Open.

Pero no se quedan allí los cambios ya que las restricciones sanitarias han provocado una serie de cambios que no hubiéramos imaginado antes de la crisis.

Hemos mejorado sensiblemente la productividad de nuestros procesos por una digitalización creciente (de
nuestras instalaciones, de nuestra agenda y de nuestros clientes) por la inevitable reorganización de los recursos humanos a consecuencia de su escasez, sin olvidar nuestra inagotable creatividad para buscar ahorros por debajo de las alfombras y no solo de práctica.

Hemos facilitado el acceso a nuestra actividad, la necesidad de “aire puro” ha debilitado la resistencia de las barreras tradicionales de acceso a nuestro deporte, como tener un perro nos “echó a andar”… a pesar de tener mas barreras que nunca (pantallas, mascarillas, gel, distancia, etc.).

Hemos acortado los tiempos tanto en el ‘pre’ (reserva, pago, salida al campo) como durante en el juego (rastrillado superficial, mástil en el hoyo) y en el ‘post’ (cerveza y ducha en casa, torneos express y on line) sin olvidar el de la fabricación de nuevos jugadores a unas semanas cuando antes eran meses o incluso años.

Hemos cambiado nosotros, hemos aprendido a sonreír con los ojos y a vocalizar mejor, a respetar no solo las distancias… pero también los demás: valoramos mejor lo que tenemos y disfrutamos más del momento.

Solo grandes crisis globales son capaces de provocar tantos cambios y nos brindan una oportunidad extraordinaria.

Depende de nosotros consolidarlos, potenciarlos y aprender de lo que paso para saber captar, seducir y fidelizar al cliente de golf de ayer, de hoy y de mañana.
 

Bruno Lelieur es director de operaciones de UGOLF Iberia.