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REMOSA instala una estación de regeneración de aguas residuales en el Club de Golf Costa Daurada para surtir de agua depurada al sistema de riego del campo

Recientemente REMOSA ha diseñado y fabricado una estación para la regeneración de todas las aguas residuales procedentes de los vestuarios, gimnasio y piscinas del Club de Golf Costa Daurada. Estas aguas, una vez regeneradas, son vertidas a la balsa/depósito que abastece el sistema de riego del campo de golf.

Esta instalación, con un caudal de diseño de 55 m3/día, ha requerido la instalación del modelo ROXPLUS que incorpora la tecnología de biorreactor de membrana plana (BRM) y que incorpora un depósito pulmón en la entrada para conseguir aprovechar al máximo las aguas residuales entrantes, laminándolas a su tratamiento posterior en el BRM.

Los trabajos de instalación, el arranque y la puesta en marcha de todo el perfil hidráulico ha ido a cargo de RESIMA, equipo de técnicos en instalaciones, puesta en marcha y mantenimiento de todos los productos de REMOSA.

La operación se ha financiado mediante un renting a cinco años facilitado por el partner financiero de REMOSA, consiguiendo que el impacto económico y de tesorería sea mucho menor porque el ahorro que genera la estación ROXPLUS ya sirve, en parte, para cubrir la cuota mensual.

“El Club Golf Costa Daurada, dentro de su plan estratégico, decidió hace ya unos años convertirse en algo más que un club de golf. En la actualidad somos un ‘sports center’ que ofrece una variada oferta deportiva a nuestros usuarios. Dentro de los servicios destacamos dieciocho hoyos de golf, un pitch & putt, pistas de tenis y pádel, un ‘bike point’, piscina y un gimnasio. En la actualidad disponemos de unos mil setecientos socios y todo este crecimiento de infraestructuras genera muchos más residuo hídrico del que se generaba en nuestros inicios”, explica Marc Tarragó, director de Golf Costa Daurada.

“Uno de los valores de nuestro club es el respeto al medio ambiente y el reciclaje, por lo que decidió construir una depuradora para canalizar y reaprovechar todas esas aguas residuales provenientes de las instalaciones con el objetivo de poderlas incorporar a nuestro sistema de riego una vez tratadas. Todo ello supone una enorme ventaja así como una considerable reducción de costes”, añade Tarragó.