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‘Sportnem, la solución biológica de Koppert para combatir los nemátodos entomopatógenos de los campos de golf’ (Servicentre)

En el desarrollo de su trabajo diario, los greenkeepers se enfrentan a los retos derivados de una normativa sobre manejo de ciertas plagas y enfermedades que es cada vez más restrictiva. Prueba de ello es que durante los últimos años se ha reducido de forma drástica el número de materias activas autorizadas, y en consecuencia son mucho menores las opciones químicas disponibles en el mercado.

Ante esta situación en constante cambio, es esencial identificar e integrar métodos alternativos al control químico convencional que sean compatibles con la normativa vigente en el contexto de una estrategia integrada para gestionar determinadas plagas y enfermedades. Actualmente, los medios de control biológico ya son una alternativa eficaz y viable tanto técnica como económicamente, debido a que basan su funcionamiento en las propias leyes de la naturaleza y no afectan al medio ambiente ni a la salud de las personas.

Por lo tanto, hoy en día, los greenkeepers pueden adaptar sus protocolos fitosanitarios integrando soluciones de biocontrol en la estrategia final para reducir de forma importante la utilización de productos químicos. Koppert Biological Systems, líder mundial del mercado en protección de cultivos y polinización natural, ofrece varias soluciones biológicas para las plagas más importantes del césped deportivo a disposición de los greenkeepers españoles a través de Servicentre. Las soluciones biológicas de Koppert son muy eficaces, están avaladas por años de investigación y actualmente están al alcance de todos los segmentos de mercado gracias a su competitivo precio.


 

Nemátodos entomopatógenos

En los últimos años, los nemátodos entomopatógenos (NEP) están adquiriendo más desarrollo como agentes de control biológico (ACB) e incluso se incluyen en Andalucía en los programas de Producción Integrada desde 2007 (BOJA 25-10-07). Las apariciones de resistencias a insecticidas, la cada vez más restrictiva lista de sustancias activas permitidas y la importancia de los residuos químicos hacen que el uso de agentes biológicos como los NEP sea cada vez más relevante.

La principal ventaja de los NEP en el control biológico de plagas es que encuentran al insecto activamente, siendo efectivos donde otros agentes químicos o biológicos no lo son. Se reproducen en el insecto que parasitan, lo que provoca un efecto multiplicativo de la dosis inicial aplicada y, a diferencia de otros agentes microbianos, matan al insecto con rapidez, en tan solo 24-48 horas.

A su elevada eficacia biológica hay que añadir la seguridad en las aplicaciones. Por su bacteria simbiótica, los NEP son letales para muchos insectos pero muy seguros para el hombre, las plantas y otros animales (Boemare et al., 1996). Además, no contaminan el medio ambiente, no requieren plazo de seguridad, ni una protección especial para el aplicador. Además, los nemátodos entomopatógenos no dejan residuos ni contaminan las aguas, son compatibles con la mayoría de los plaguicidas químicos y se aplican con los aparatos convencionales de pulverización y riego.

Los motivos por los que en la actualidad su empleo se ha generalizado es porque se han abaratado los métodos de producción, pueden ser manipulados para mejorar su patogenicidad y su persistencia, presentan una alta eficacia y, por último, la bacteria simbiótica es altamente específica y únicamente patógena para el insecto plaga.

Los nemátodos entomopatógenos más conocidos y utilizados en el control biológico de insectos pertenecen a la orden Rhabditida, de los cuales las familias Steinernematidae y Heterorhabditidae son importantes. Estos nemátodos entomopatógenos son muy polífagos y diferentes especies de Steinernema y Heterorhabditis pueden parasitar una amplia gama de insectos. Sin embargo, existen grandes diferencias en la eficacia de las diferentes especies y cepas y es muy importante conocer la especie plaga a controlar para elegir el nemátodos más eficaz.

Los nemátodos utilizan dos tipos de técnicas para ponerse en contacto con la plaga a infectar. La primera de ellas se denomina ’emboscada’ y se caracteriza porque el nemátodo permanecerá en el punto de inoculación y esperará a encontrarse con la plaga. Estos nemátodos son por lo tanto, más activos contra las plagas más móviles. (p.ej. Steinernema carpocapsae). En la segunda técnica, que se denomina ‘navegante’, el nemátodo busca a sus presas. Estos nemátodos se utilizan para controlar plagas menos móviles (p.ej. Heterorhaditis bacteriophora y Steinernema feltiae).
 

Modo de acción

El modo de la acción de los nemátodos entomopatógenos es por contacto. Una vez aplicados los nemátodos buscan activamente al hospedador. Cuando encuentran la plaga, penetran en el huésped a través de la epidermis o por aberturas naturales como boca, ano y espiráculos. Una vez dentro, los juveniles (J3) se desprenden del tegumento que conservaban y pasan de estado infectivo a estado parásito. En este momento, el nemátodo libera la bacteria simbionte que transporta en su intestino. La bacteria libera una gran cantidad de toxinas provocando la muerte del hospedador por septicemia en 24-48 horas. El tiempo dependerá del tamaño de la larva y del número de nemátodos que penetren en el interior del insecto plaga.

Posteriormente, suceden las generaciones de los nemátodos hasta consumir los recursos alimenticios del cadáver del insecto hospedador. Cuando esto ocurre, la hembra deja de poner huevos y los juveniles se desarrollan dentro de ella hasta la fase J3, saliendo entonces del insecto ya muerto e infectando a nuevos hospedadores. El crecimiento de una población de nemátodos dependerá de múltiples factores, principalmente del tipo y condiciones del suelo (temperatura y humedad); de sus enemigos naturales (hongos y depredadores), etc. La población de nemátodos en el suelo crecerá cuando existan suficientes hospedadores presentes.


 

SPORTNEM-T y SPORTNEM-H

SPORTNEM-T contiene los nemátodos patógenos de los insectos Steinernema carpocapsae. Estos son efectivos contra varias plagas del césped, especialmente las larvas de las Típulas, Noctuidos, Grillo topo y Billbugs.

SPORTNEM-H contiene los nemátodos patógenos de los insectos Heterorhabditis bacteriophora. Éstos son efectivos contra varias plagas del césped, especialmente gusanos blancos y también larvas de Billbugs.

Trabajos de campo realizados en Ohio (EEUU), muestran que el gorgojo Sphenophorus parvulus puede controlarse con las especies Steinernema carpocapsae (78 % de media) y con Heterorhabditis bacteriophora (74 % de media) (Georgia y Poinar, 1994: Smith, 1994).

Ensayos realizados en Holanda (DLV Adviesgroep) mostraron una marcada reducción en las poblaciones de Melolontha melolontha cuando Heterorhabditis bacteriophora (SPORTNEM-H) se aplica en larvas jóvenes (L1/L2), antes de que se hundan en la tierra. Así, las aplicaciones son particularmente más efectivas cuando se observan adultos en la primavera o al comienzo del verano (Lascaux y al., 2013). En cuanto a Phylloperta horticola, se demostró una eficacia de campo de más del 90 % cuando Heterorhabditis bacteriophora (SPORTNEM-H) se aplica en el segundo estadío o en larvas de tercer estadío (Smits, 1999).

Numerosas pruebas también se han llevado a cabo en Alemania durante varios años. Primero in vitro en el laboratorio y luego in situ en un campo de golf (Ehlers en Piron, 2006) se estudiaron varios factores (dosis y tiempo de aplicación) y los resultados confirmaron que los tratamientos deben aplicarse cuando las larvas están en las capas más superficiales del suelo. De hecho, las pruebas realizadas en 2003 mostraron una eficacia del 88 % para una aplicación realizada cuando las larvas estaban más cerca de la superficie contra un 60 % de eficacia para una aplicación cuando las larvas estaban más profundas. Generalmente, la eficacia máxima (más del 90 %) se observa de seis a ocho semanas después de la aplicación.
 


 

 

Condiciones y métodos de aplicación

Como suele ocurrir en las estrategias de control biológico, los métodos y condiciones de aplicación son esenciales para garantizar la mejor efectividad de este tipo de soluciones alternativas. Por ello hay que tener en cuenta el mejor momento de aplicación, así como la plaga objetivo a controlar. Otros parámetros fisicoquímicos como la estructura del suelo (densidad aparente, porosidad), su textura, humedad y pH, así como el contenido de materia orgánica también son parámetros importantes que hay que tener en cuenta.

El riego es uno de los aspectos más importantes que debe tenerse en cuenta en el tratamiento basado en nemátodos entomopatógenos. De hecho, las tasas de eficiencia por encima del 80 % se logran cuando hay riego pre y post tratamiento, ya que es imprescindible conservar la humedad del terreno al menos durante veinticuatro horas después de la aplicación de los nemátodos (Downing, 1994).

En Koppert España contamos con un equipo técnico altamente cualificado capaz de ofrecerle los mejores consejos sobre el terreno para diseñar de forma personalizada la solución biológica adaptada a sus necesidades concretas.