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The Mulligan Factory inicia con éxito la digitalización de las máquinas de bolas de los clubs de golf y confirma otros diez nuevos pedidos para los próximos dos meses

Tras anunciar el pasado mes de noviembre el salto al mundo del hardware, The Mulligan Factory ha iniciado recientemente el proceso de digitalización de las máquinas de bolas de los clubs de golf que usan Clapphouse y gracias a la estrecha integración de la solución con una solución de hardware diseñada por la propia factoría, proporcionando así a los clubs una solución llave en mano para sus necesidades de digitalización en la zona de prácticas.
 

El pistoletazo de salida se dio con la digitalización de la máquina de bolas de Raimat Golf Club, club que ha sido el pionero en implementar y ofrecer a sus socios el nuevo servicio ofrecido a través de Clapphouse. Desde el pasado mes de diciembre, los socios y visitantes del club pueden obtener ya sus bolas directamente desde la app del club y mediante el uso de tokens virtuales, y sin necesidad de tocar ninguna pantalla distinta a la de su dispositivo móvil.

“El usuario de Clapphouse puede obtener bolas de manera rápida y cómoda a través de la ‘app’ del club. Como método de pago hemos apostado por el uso de ‘tokens’ virtuales que son previamente adquiridos por el cliente, y puesto que proporcionan una gran flexibilidad a nivel operativo y comercial, y además su uso permite agilizar el pago al máximo para minimizar los tiempos de espera frente a la máquina de bolas”, comenta Lluís Llavina, CEO y cofundador de The Mulligan Factory.

“Próximamente, dichos tokens virtuales podrán ser también comprados online por el propio cliente a través de la ‘app’, y el club podrá jugar con ellos de múltiples modos para ofrecer promociones y experiencias personalizadas a distintos tipos de cliente”, amplía Lluís.
 

 
Al contrario que en otras propuestas de otros proveedores, la instalación del equipamiento necesario es cero intrusiva, no precisa de perforación alguna en la máquina ni de la sustitución de otros equipos. Y en estos momentos, es el mismo equipo de la factoría quien se desplaza hasta el club de golf para realizar la instalación y solucionar otros problemas existentes en cada máquina.

“Inicialmente teníamos pensado enviar a los clubs un “kit in a box” que les permitiera fácilmente instalar la solución con su propio personal. Pero tras haber tenido ocasión de instalar personalmente la solución en distintas máquinas, hemos desechado dicha opción de momento. En general, las máquinas son muy antiguas y las instalaciones realizadas en ellas también. Así que aprovechamos la implementación de nuestra solución para actualizar ciertos aspectos de la instalación y revisar la configuración general de los distintos métodos de pago utilizados, y para extraer y reciclar métodos de pago ya obsoletos que el club no desea utilizar más”, apunta Lluís Llavina.

Otras funcionalidades destacadas de la solución son la posibilidad de activar distintas restricciones a nivel de localización de modo que los usuarios únicamente puedan obtener sus bolas en el caso de encontrarse presencialmente delante de la máquina, y la integración con el sistema de gestión del club. Gracias a Clapphouse, el club puede ahora minimizar las fugas de ingresos relacionadas con la obtención de bolas de prácticas y conocer mejor los hábitos de los jugadores a la hora de practicar.

Para poder digitalizar la máquina de bolas el club debe ser cliente de Clapphouse, y activar el módulo de pago conocido como ‘Llavero’, el cual habilita al club para implementar todo tipo de casos de uso (la digitalización de la máquina de bolas, control de acceso al parking, control de acceso a la casa club o control de acceso al campo son algunos de ellos) y tantos como desee a cambio únicamente de una cuota anual fija de 589 euros. The Mulligan Factory no cobra importe alguno adicional por el alta del servicio más allá del coste del hardware instalado y los costes del desplazamiento.