El Congreso Anual de la Asociación Española de Greenkeepers reunió del cuatro al seis de noviembre en el Auditorio Víctor Villegas de Murcia a una amplia representación del sector, consolidándose como uno de los foros técnicos más completos del calendario profesional.
La eficiencia hídrica, la limitación progresiva de fitosanitarios y la búsqueda de nuevas herramientas para afrontar un escenario cada vez más exigente fueron temas recurrentes, pero el debate que realmente marcó esta edición giró en torno al papel creciente de la ingeniería de precisión y el análisis de datos en la gestión del césped, un ámbito en el que empresas como Tiloom han construido una sólida y ampliamente reconocida presencia.
El programa técnico ofreció una panorámica completa del estado actual de la agronomía aplicada al golf. Entre ponencias, demostraciones y debates, se percibió un interés muy marcado por las herramientas que permiten medir, comparar y anticipar respuestas del césped con criterios objetivos. La transición del “ojo experto” al dato medible ya no es una tendencia incipiente, sino un proceso plenamente integrado en la toma de decisiones de muchos responsables de mantenimiento.

Uno de los momentos más comentados del congreso llegó de la mano del ingeniero Raúl Bragado Alcaraz, cofundador de Tiloom y director agronómico de AcoustoScan. Su seminario ‘Ensayos Certificados FIFA para Césped Natural’ planteó un cambio de enfoque que resonó en la sala: considerar el césped como una estructura de ingeniería sometida a uso mecánico intensivo más que como un cultivo tradicional.
Bragado explicó cómo los ensayos biomecánicos y agronómicos, estandarizados y ya adoptados por organismos como UEFA o Premier League, permiten evaluar la calidad y la seguridad desde un prisma estadístico basado en la uniformidad. El mensaje fue claro: el valor medio ya no es suficiente para comprender el comportamiento real de una superficie de juego y las inconsistencias invisibles pueden condicionar la experiencia del jugador.
Ese mismo protocolo está siendo adaptado ahora por Tiloom al golf para ofrecer evaluaciones completas de calidad y salud del césped en greens y calles mediante métricas objetivas. Una propuesta que encaja con la dirección que muchos clubs están adoptando, especialmente aquellos que buscan complementar su experiencia de campo con datos comparables y criterios técnicos unificados.

El Salón Comercial añadió otro foco de interés. El stand de Tiloom concentró una actividad constante, con demostraciones prácticas de varias novedades que están ganando presencia en el mercado. Entre ellas destacó PhytAlert, un sistema de alerta temprana basado en qPCR que permite detectar patógenos antes de que se manifiesten síntomas visibles; una herramienta diseñada para optimizar tratamientos preventivos y reducir intervenciones innecesarias.
También despertó la curiosidad la nueva gama de púas Ninja Tines, pensada para micropinchados rápidos y limpios, sin afectar la jugabilidad ni exigir cierres temporales. La gama Abundigro, con soluciones orientadas a la mejora del suelo como Oxyturf Xtra, Gladiator o Ukelp, completó la presentación de productos que ya han conseguido una notable implantación entre responsables de mantenimiento.
En materia de sensorización, el anuncio de los nuevos POGO Mini y POGO Lite fue recibido con especial atención. Estos dispositivos mantienen la precisión y el potencial de análisis del POGO Pro+, pero con una reducción de coste aproximada del cincuenta por ciento. Una rebaja que amplía de manera significativa el acceso a este tipo de herramienta y facilita que más equipos puedan incorporar mediciones sistemáticas de humedad, salinidad y firmeza en su operativa diaria.

El congreso de la AEdG en Murcia evidenció que el sector se mueve hacia un modelo donde la figura del greenkeeper se complementa con la del ingeniero y donde la intuición se refuerza con métricas claras.
Empresas como Tiloom están empujando en esa dirección, junto con otras soluciones del mercado, configurando un escenario en el que la gestión del césped se vuelve más precisa, más sostenible y mejor fundamentada. El reto ahora para muchos clubs será decidir cómo integrar estas herramientas en su día a día y qué nivel de medición quieren incorporar en los próximos años.










