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‘Tras tres semanas de parón por la crisis sanitaria del coronavirus COVID-19, ¿cómo ve el presente y encara el futuro cercano la industria española del golf?’, por Alejandro Nagy

Los campos de golf están viviendo momentos muy complicados al igual que muchos trabajadores de otros sectores ya que desde el pasado sábado 14 de marzo, tras la publicación del Real Decreto 463/2020 por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, han tenido que detener su actividad comercial y social derivando en una suspensión masiva de contratos de trabajo mediante la aplicación de Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTE).

Aun así, la mayoría de campos de golf han mantenido en sus plantillas a un número de trabajadores para que se ocupan del mantenimiento de sus instalaciones tanto de los inmuebles como del campo de golf, dedicándose la mayoría de los clubs a la limpieza y desinfección de los edificios y zonas sociales así como a las labores de mantenimiento de las superficies de juego.

Muchos campos de golf han aprovechado este cierre para adelantar el pinchado de sus greens y todos aquellos trabajos de mantenimiento que los head greenkeepers han estimado oportunos de modo que, una vez concluya este cierre temporal, los jugadores puedan acudir a sus campos y estos se encuentren en las mejores condiciones posibles. Así, por ejemplo, Alcanada Golf realizaba trabajos de mantenimiento en su recorrido en previsión de la reapertura de sus instalaciones, y también Atalaya Golf & Country Club adelantaba trabajos de mantenimiento del campo durante el confinamiento.

Por otro lado, varios clubs y resorts ponían de su parte para ayudar en lo posible en esta insólita situación. Por ejemplo, Palomarejos Golf ponía su personal y maquinaria a disposición del Ayuntamiento de Talavera de la Reina para colaborar en la lucha contra el coronavirus COVID-19, mientras que La Manga Club ha donado productos esenciales a organizaciones benéficas para apoyar la lucha contra la pandemia.

Desde el pasado 31 de marzo los campos de golf se encontraron con nuevas limitaciones para mantener las instalaciones ya que el nuevo Real Decreto-Ley 10/2020 redujo aún más la movilidad de la población. Gracias a la colaboración y las actuaciones de la Asociación Española de Campos de Golf, la Real Federación Española de Golf y la Asociación Española de Greenkeepers se confirmó que lo dispuesto en su artículo 4 permitía mantener el personal mínimo de plantilla con el fin de mantener la actividad indispensable.

“Tendremos que ver que pasa en estos días pero debemos intentar mantener las instalaciones en el mejor estado posible y así poder mantener todos los puestos de trabajo. Somos una fuente de ingresos muy importante para el Estado gracias al turismo que generamos los campos de golf en España”, apunta Carlos Fernández-Grande, director del Complejo Deportivo RACE y presidente de la Asociación de Campos de Golf de Madrid.
 

 
La industria del golf se está moviendo para atajar en lo posible el negativo efecto que tendrá (que ya está teniendo) en todos y cada uno de sus sectores (campos, academias, tiendas, proveedores de productos, empresas de servicios, etc.). ¿Cómo se está viendo desde dentro de los clubs? ¿Cómo se está preparando la reapertura de las instalaciones?

“Diría que es un futuro incierto, que ahora mismo desconocemos qué va a ocurrir. En las últimas dos semanas hemos hecho más de cinco posibles escenarios de lo que es nuestra unidad de negocio para lo que queda de año. Hemos hecho desde la previsión más optimista de abrir el 15 de abril, como la más pesimista como es la de retrasar las aperturas hasta final de verano. La situación es tan cambiante ahora mismo que nos hace estar a la espera”, explica Bernat Llobera, director de Arabella Golf.

“También digo incierto porque no sabemos qué pasará una vez volvamos a la ‘normalidad’. Sí, sabemos que los touroperadores intentan posponer sus reservas hacia finales de año o ya para el 2021, pero éste es solo una parte del pastel. Por otro lado, ¿qué va a ocurrir con las demás líneas de ingreso? ¿Abrirán todos los hoteles que nos envían clientes o ya van a esperar al año que viene a abrir? –hemos escuchado ya este rumor- ¿Seguirá el jugador local viniendo a jugar y a pagar la cuota anual de abonado?; etc. Según vayamos teniendo noticias, podremos actuar de una manera o de otra”, continúa Llobera. “Lo bueno que tenemos, y al poder mantener en cierta manera los campos, es que en pocos días podemos tener nuestras instalaciones a punto para recibir clientes. No necesitamos mucha preparación. Además, nuestro equipo está deseando volver a la normalidad”.

Por otro lado, el impacto económico de esta crisis sanitaria también está muy presente en la mente de los directores de clubs. Así, Pablo Menéndez Vergara, director del RCG La Peñaza y Damián Sánchez Pérez, director de operaciones del RCG La Peñaza, en su artículo ‘Incertidumbre y riesgo en los clubs de golf: una visión financiera’ apuntan a que los clubs de socios sufrirán en forma de pérdida neta de masa social (por bajas de socios activos y por la dificultad de conseguir nuevas altas o creación de nuevos jugadores) mientras que los clubs comerciales o mixtos sufrirán por una caída en el número de abonos, greenfees y volumen de negocio de touroperadores.

“Esta situación va a afectar al turismo de golf afectando sustancialmente a la sostenibilidad económica de los campos. Los meses de marzo, abril, mayo y junio son claves para la mayoría de los campos de golf mixtos o comerciales, les reportan unos ingresos fundamentales por greenfees, alquileres, servicios, restauración, tienda, etc. Este lucro cesante va a causar un impacto muy negativo y va a poner en peligro la viabilidad de muchas instalaciones”, expone Agustín Mazarrasa, director gerente del Real Club de Golf Sotogrande.

“Los campos de golf van a tener que contener mucho el gasto y, sobre todo, ser muy prudentes con las medidas que adopten. No veo factible las visitas de turistas hasta final de verano ya que es muy posible que el sector del transporte aéreo no recupere la normalidad hasta junio o julio, es decir, hasta septiembre u octubre no recibirán visitas pero además en menor medida de lo habitual. Creo que en 2021 el ritmo se recuperará y volveremos a ver cifras como las de 2019 pero está claro que 2020 será muy diferente. Los clubs que tienen ingresos fijos en forma de cuotas sociales no van a sufrir tanto, pero los que tenemos un variable muy grande en forma de greenfees vamos a tener que reinventarnos”, añade Mazarrasa.

La opiniones acerca del impacto de esta crisis en la economía del sector es unánime.

“El impacto de la crisis del COVID-19 en los clubs de golf no sólo afectará negativamente en el corto plazo a nuestras cuentas de explotación con el cierre total de las instalaciones, sino que va a cambiar el comportamiento de los jugadores de golf y del mercado a medio plazo obligando a los clubs a reinventar nuestros servicios adaptándolos a la nueva realidad que nos vamos a encontrar cuando finalice el estado de alarma”, opina Florencio Martín Pérez, director gerente del Real Club de Golf de La Coruña.

“En mi opinión, y aunque desde el Gobierno nos están indicando que confían en una salida en ‘V’, es decir, una fuerte caída de la actividad económica y una recuperación rápida, si tenemos en cuenta que el sector turístico seguirá fuertemente afectado cuando los otros sectores comiencen a recuperarse, y siendo su peso en la economía española un 12 % del PIB y un 13 % del empleo, todo parece indicar que nuestra recuperación será en ‘U’ o, en la peor de las situaciones, en una temible ‘L’, por lo que si entraríamos en una profunda crisis peor de la que acabábamos de salir”, añade Florencio Martín.

Sea como fuere, todavía nos levantamos cada mañana con aterradores datos de fallecidos y contagiados, por lo que a día de hoy, 4 de abril, el final de esta compleja y letal situación se antoja no tan lejana como se desea. El coronavirus COVID-19 ya ha tenido influencia directa sobre la industria del golf en España, tanto golpeando a familias fuertemente ligadas al sector como amenazando la viabilidad de varios campos y clubs que sobrevivían mes a mes en base a sus ingresos directos por greenfees, especialmente turísticos. A todos ellos, mucho ánimo en estos complicados momentos.
 

Alejandro Nagy es director de golfindustria.es.