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Xavier Millet, director de CIM: «Cada zona de España tiene singularidades ambientales que hay que considerar, hay que adecuar las soluciones de cada campo de golf a sus condiciones específicas»

Xavier Millet es licenciado en Biología y graduado en Informática, así como uno de los más longevos profesionales del mantenimiento de campos de golf y terrenos de césped deportivo de España. En las últimas tres décadas ha participado en proyectos punteros de construcción y mantenimiento de campos de golf por toda la geografía nacional, incluyendo clubs como la Real Sociedad Hípica Española Club de Campo, PGA Catalunya Resort, Golf Costa Adeje, Aldeamayor Golf, Empordá Golf Resort, Club de Golf Escorpión, Golf La Moraleja y Golf Son Gual, entre otros. Es miembro de Golf Course Superintendent Association of America desde hace veinte años y actualmente dirige su compañía de consultoría agronómica CIM.
 

xavier millet
 

¿Qué te motivó a orientar tu actividad profesional al golf?

Por estilo de vida y por formación, y me explico. Si has trabajado en un laboratorio pesando ratas con dieciocho años o como funcionario en un centro de informática con veinticuatro años, valoras trabajar al aire libre. En 1989 tuve la oportunidad de trabajar fuera de despachos y laboratorios y la acepté. Interaccionar con la naturaleza es un reto, es estimulante y te permite mantener el interés por lo que haces durante muchos años y seguir aprendiendo. Parte de mi formación básica en biología y ecología del agua (limnología) me ha permitido ver esta profesión enfocada como un reto ambiental, que ahora se ha popularizado con el concepto de sostenibilidad.

Vivimos en un país muy heterogéneo y diverso con una enorme biodiversidad. Además, las condiciones climatológicas invitan a las actividades al aire libre. Es evidente que los sectores terciarios, como el turismo y el ocio son de presente y siempre serán de futuro.

 

¿Cómo enfocas tu actividad dentro de la industria?

Los servicios que damos en nuestra empresa se fundamenta en la experiencia y en el conocimiento sobre la base tecnológica de todas las actividades asociadas al mantenimiento y construcción de campos de golf. En nuestra empresa nos hemos especializado en ajustar en el tiempo a nuestros servicios y distinguir entre las relaciones profesionales puntuales y las relaciones de dirección de construcción o asesoramiento del mantenimiento que necesariamente implican una relación a más largo plazo. Es decir, modular las relaciones con los clientes para que sean útiles y longevas.

Por ejemplo, en construcción o renovación de campos de golf, la incorporación en los proyectos debe ser temprana para poder intervenir en las decisiones estratégicas importantes. La interacción con la industria es fundamental. Durante muchos años hemos asesorado a nuestros clientes conocedores de las múltiples soluciones tecnológicas que la industria ofrece.

Nuestra experiencia en construcción de campos punteros como la Real Sociedad Hípica Española Club de Campo o el PGA Catalunya, junto a equipos de diseño internacionales nos ha permitido valorar en su punto justo la interdisciplinariedad y la experiencia. Los diseñadores, o mejor dicho, los estudios de diseño y construcción de campos, deben incluir especialistas y deben ser multidisciplinares, pero deben ser liderados por personal con experiencia contrastada. En esas circunstancias la experiencia es un grado.

En lo que respecta al mantenimiento hay dos cuestiones fundamentales a considerar. La primera es confeccionar y aplicar planes de renovación o mejora a medio-largo plazo, que permitan hacer posibles económicamente las inversiones. De no ser así los campos de golf envejecen y envejecen mal, los problemas se hacen crónicos y cada vez son más difíciles y costosos de afrontar. Y la segunda es la importancia de la formación de los responsables de los equipos de mantenimiento y de la plantilla de mantenimiento en general. Hay que darles la información técnica necesaria que permitan encarar los problemas y aplicar la última tecnología para resolver los problemas a que se enfrentan en el día a día. Cada zona de España tiene sus singularidades que hay que considerar y además en cada campo hay que adecuar las soluciones a sus condiciones específicas.

 

En tus proyectos sueles potenciar el empleo de nuevas variedades y especies de semillas, ¿cuál es la razón?

Hace unos años, en una de las instalaciones donde dirigíamos el mantenimiento, nos auditaron los costes anuales en todas la partidas relacionadas con el mantenimiento. La auditora señaló como un defecto el elevado gasto en semillas respecto a otras instalaciones similares de la zona en contraposición con los costes en fitosanitarios que en nuestro caso eran mucho menores. En nuestra opinión es preferible gastar dinero en semillas, en futuras plantas mejor adaptadas, que en fitosanitarios. ¿Podríamos decir que es una aproximación al mantenimiento más sostenible?

La industria hace esfuerzos en producir novedades en especies, y en desarrollar nuevas variedades con características específicas que ayudan a afrontar problemas de cultivo. Retos como los niveles altos de salinidad se resuelven con variedades desarrolladas por los especialistas “breaders” y producidas en Europa o en Estados Unidos por empresas especializadas. Siempre me ha sorprendido la poca conciencia que hay en nuestra industria del valor añadido de la tecnología.

Siempre con un espíritu crítico pero hay que emplear estas variedades que mejoran las prestaciones de sus predecesoras de forma significativa. He de reconocer que tengo un cierto espíritu militante, hay que apoyar las empresas que optan por la I+D, en un mercado pequeño como el nuestro. Empresas globales como ICL apuestan por la innovación y ofrecen sus variedades de nueva generación. Este tipo de estrategias de las empresas solo se rentabilizan a muy largo plazo.

Es importante saber que en algunos caso no solo distribuyen variedades nuevas sino que las producen. Las empresas que producen semillas son las líderes, disponen de la tecnología para generar productos nuevos más acordes con las necesidades cambiantes del mercado. Disponer de este tipo de empresas en la industria de nuestro país como Semillas Fitó es fundamental para ser competitivos, es decir, disponer de semillas de especies y variedades de nueva generación nos permite construir y mantener campos de golf al nivel de los mejores.

 

Una de tus actividades principales actuales es la asesoría agronómica específica en campos de golf en condiciones “complicadas”, ¿qué tipo de situaciones son las más habituales? ¿Cómo las afrontas?

Las condiciones complicadas que podríamos llamar ‘tradicionales’ son las malas condiciones de cultivo: el agua de baja calidad y los suelos salinos. En los últimos años hemos incorporado las nuevas condiciones complicadas como las limitaciones presupuestarias y de recursos, el envejecimiento de las instalaciones y similares.

Nuestra experiencia es que hay una significativa falta de conciencia de cuales son las condiciones de trabajo en los centenares de instalaciones que hay por todo el país. Por ejemplo, determinar la idoneidad de un tipo de agua para el riego de un campo de golf es relativamente sencillo, pero hay que hacerlo. Hay que evaluar que las cargas de nutrientes son adecuadas a las necesidades del cultivo.

En general, el desconocimiento de los propietarios, directivos y asociados de las características de ‘sus’ instalaciones es cuando menos sorprendente.

 

Un concepto cada vez más empleado por los greenkeepers es de “sostenibilidad”, entendida como el mejor aprovechamiento de los recursos de los que dispone un campo (e incluso de los que no dispone). ¿Son sostenibles los campos de golf en España o todavía queda camino por recorrer?

Como ya he comentado antes, ésta ha sido una de mis preocupaciones principales a lo largo de toda mi actividad profesional.

Haciendo una analogía con un recorrido de golf, aún estamos jugando en el hoyo seis. Si bien se ha mejorado en conciencia aún queda mucho camino por recorrer. Sin entrar en detalles debemos redimensionar los campos, aprender a modular los esfuerzos en función de los objetivos en las distintas campañas, renovar los campos tecnológicamente, incorporar nuevas especies, nuevas semillas y especies autóctonas, etc.

Por ejemplo, analicemos lo que pasa con el empleo de reguladores de crecimiento. Tomemos un campo tipo, el esfuerzo medio en siega seria uno en greens, así como en tees y antegreens, tres en calles y dos y medio en roughs. Cuando empleamos reguladores de crecimiento en las calles podemos pasar a una relación de uno en greens/tees, uno y medio en calles y dos y medio en roughs. Al obtener esta mejora en la eficiencia en el mantenimiento habría que decidir si la utilizamos para mejorar las condiciones finales del campo o para economizar y hacer el campo más sostenible.

 

Un buen mantenimiento de un campo de golf, el activo más importante de cualquier club, es fundamental, tanto en las instalaciones de los clubs privados como las de los públicos, ¿crees que en España se valora a los greenkeepers como se merecen?

Estemos de acuerdo o no, esto es lo que indican las estadísticas de satisfacción de los usuarios a nivel mundial. Los golfistas demandan buenas condiciones de juego como primera condición para seleccionar un campo por delante de otras cuestiones como el tipo de diseño o el diseñador del mismo. Si bien es cierto que en los clubs sociales la percepción de los socios tienden a minusvalorar lo que tienen en casa respecto a otros campos. Los responsables políticos y los propietarios, socios de clubs o inversores privados no actúan de forma consecuente este sentido.

Y respecto a la pregunta de la valoración profesional, ¡no!, en España ni se valora ni se conoce realmente la especialización y la experiencia que es necesaria para poder ejercer esta profesión con garantías.

¿Por que en España a los responsables técnicos del mantenimiento no se les llama ‘head greenkeeper’ (jefe cuidador de campo) como en Reino Unido, ‘intendant’ como en los países francófonos o ‘superintendentes’ como en Estados Unidos? Siempre me ha sonado muy mal lo de ‘greenkeeper’ a secas, cuidador de campo, jardinero. Si los propios técnicos no lo reivindicamos, incluso teniendo una asociación de ‘greenkeepers’, ¿por qué lo ha de hacer el mundo del golf?.

 

Eres un asiduo a ferias, congresos, ponencias, charlas técnicas, tanto en España como en Estados Unidos, ¿qué importancia le concedes a la formación y al reciclaje de conocimientos?

Al salir del mundo universitario ya era un asiduo a congresos y seminarios, actividades habituales en ese entorno. Cuando me incorporé a la industria del golf y me especialicé en mantenimiento de campos, trabajando de asistente de Félix Pagoaga, superintendente hispano procedente de Florida, adquirí formación teórica en construcción de campos y mantenimiento asistiendo a cursos y seminarios que organizaba la Golf Course Superintendents Association of America (GCSAA). Establecí relación con el profesor J. Beard, el profesor H. B. Couch y especialmente con el profesor P. E. Rieke.

En la actualidad las cosas han cambiado significativamente. La actualización de la información y el reciclaje es mucho más sencilla. Las charlas técnicas pueden ser on-line y los congresos aportan menos novedades pero sí contactos que se mantienen de forma más estrecha con los nuevos canales tecnológicos. Nuestro pequeño mercado se nutre de la información del gran mercado global. Hace treinta años, cuando yo comencé, no conocía ningún compatriota que trabajara fuera del país, en cambio ahora sí.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

Nuestra profesión está en constante evolución, nos enfrentamos a nuevos retos. Toda la cuestión ambiental nos está obligando a una revolución ya que las herramientas de gestión agronómicas clásicas se han reducido muy significativamente.

En países donde ya se ha producido la reconversión que estamos sufriendo nosotros los técnicos que han ejecutado dichos procesos recomiendan emplear cinco años de trabajo y transición.

En este sentido, en nuestra empresa estamos empleando nuevos métodos alternativos y potenciando el empleo de las pocas herramientas tradicionales de que disponemos. Dado que disponemos de la información y la experiencia del día a día en distintos campos, un objetivo principal es crear una red de protección que permite compartir métodos y estrategias que facilita reducir plazos en el proceso de los distintos campos, acotando en lo posible los riesgos de transición.

Otro objetivo muy importante en el que estamos trabajando es adaptar a cada uno de los campos los costes energéticos y de recursos hídricos, este objetivo es fundamental para permitir la viabilidad económica de la mayoría de los campos de golf.

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