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‘¿Y ahora, qué?’, por Abel Jiménez

Como pasa el tiempo, nos encontramos en 2014 con ganas de que empiece 2015 pero estaría bien mirar hacia atrás para intentar suponer lo que puede pasar en el próximo año del que todos tenemos muchísimas esperanzas, o no.

Hace seis años, allá por el 2008, se observaban cosas extrañas. De repente hubo un parón espectacular después del verano, los clientes dejaron de venir, las personas interesadas en aprender a jugar al golf desaparecieron, los torneos privados para el año siguiente se contaban con los dedos de una mano, muchos de los proveedores empezaban a tener problemas para suministrar ya que no podían pagar lo que tenían que servirte, otros desaparecían directamente… en resumidas cuentas, la cosa estaba muy caliente.

Según fue avanzando el tiempo la situación fue empeorando. Cada año era peor que el anterior, cada año recortábamos más los costes, cada año había menos jugadores y gente con ganas de empezar en este maravilloso deporte, cada año teníamos menos personal trabajando con el mismo trabajo que realizar o más si cabe aún por el deterioro continuo de todas las máquinas, del sistema riego, de no poder abonar y tratar el campo todo lo que nos gustaría.

Algunos intentaron buscar explicaciones, buscar estímulos o poner directamente culpables a una situación que en gran parte habíamos causado nosotros. Mientras, otros se pusieron las pilas, cambiaron el formato, crearon nuevos paquetes y se dedicaron a preparar las velas para navegar con un viento cambiante y en ocasiones nulo.

Si realmente tuviéramos que decir el elemento distorsionador que elevó la penuria a límites preocupantes sería la subida del IVA al 21 %. Los que tenían dudas si empezar a jugar se las quitaron de un plumazo, los que estaban volviendo a jugar un poco más guardaron otra vez los palos, los organizadores de torneos directamente desaparecieron quedando tres o cuatro a nivel nacional.

Por lo tanto y después de todo lo vivido, nos deberíamos preguntar, ¿y ahora, qué?

  • ¿Hemos sido capaces de generar más jugadores?
  • ¿Hay más circuitos de golf?
  • ¿Somos capaces de mantener mejor los campos?
  • Los jugadores que ya jugaban, ¿lo hacen más ahora?

Si a todas las preguntas respondemos con un NO, tenemos un problema mucho mayor del que teníamos en 2008. La realidad que veo es que hay muchísimas más ofertas de las que nunca ha habido jamás, se puede jugar al golf más barato que nunca, la accesibilidad a los campos se ha multiplicado exponencialmente incluso en los campos privados, hay paquetes espectaculares para comer y jugar al golf, para pasar un fin de semana con golf ilimitado por precios de risa pero… ¿y ahora, qué?

Todas estas medidas de ofertas atractivas está sirviendo para algo o nos estamos repartiendo cada vez una tarta más pequeña a un precio como mínimo entre un 30 % – 40 % más barato.

¿Qué hacemos? Seguimos bajando precios o empezamos a subirlos, mantenerlos ya sabemos que ahora mismo no nos está funcionando. Nos centramos realmente en crear jugadores o en que haya jugadores con una hoja Excel en el aparcamiento de los campos que tienen una agenda con las ofertas de los campos de golf para saber en qué día jugar al mejor precio.

Seguimos abriendo los campos privados porque no llegamos con el ingreso de cuotas ya que cada vez hay menos socios o subimos las cuotas y realmente hacemos que sea un campo privado. Seguimos recortando nuestro presupuesto de mantenimiento hasta que sea totalmente inviable el mismo o recapacitamos sobre nuestro modelo de tener todo verde y empezamos a dejar de regar y mantener zonas de paso, zonas que no entran en juego centrándonos en las calles, bunkers y greenes.

La pregunta que de verdad nos tenemos que hacer es ¿y ahora, qué?
 

Abel Jiménez es director de Golf Negralejo en Madrid. Puedes contactar con él a través de Twitter.
 

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