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‘Y al terminar la vuelta, un mojito’, por Alejandro Nagy

El golf, ese deporte que simbolizaba lo peor de la burguesía capitalista, fue prohibido en Cuba (al igual que ya lo había sido en China por el mismo motivo) a finales de los años cincuenta. Algunos periodistas indican que el motivo real fue el enorme berrinche que cogió Fidel Castro al perder un match con el Ché Guevara (antiguo caddy en su Argentina natal), pero sea como fuere durante los últimos cincuenta años únicamente se ha jugado al golf en Cuba en Varadero Golf Club, campo cercano a La Habana, ya que los demás recorridos fueron clausurados y algunos reconvertidos en instalaciones más útiles como academias militares o escuelas de arte, algo similar a la reconversión en tierras de labranza que había ordenado Mao Tse-tung.

Sin embargo algo ha cambiado en los últimos años ya que actualmente se encuentra en desarrollo, sin prisa pero sin pausa, un proyecto para dotar a Cuba de varios campos de golf. Diversas fuentes apuntan a que se trata planean entre diez y veinte resorts de alto nivel, con marcada orientación turística, y desarrollados por empresas británicas, canadienses, chinas y españolas principalmente. Norteamericanas no, claro, o al menos no hasta ahora. El repentino anuncio de la Administración Obama de finalizar el bloqueo comercial a Cuba e iniciar la normalización de las relaciones bilaterales entre ambos países ha provocado reacciones a favor y en contra, decenas de análisis e interpretaciones, así como segundas y terceras lecturas. La pregunta es, ¿afectará a la industria del golf? Y si es así, ¿sería una buena oportunidad para las empresas españolas y para los profesionales del sector?

Ya son conocidos el proyecto Carbonera Club que el holding británico Esencia Group está dispuesto a ejecutar en la costa norte de la isla (apartamentos, villas, hoteles y un campo de golf por unos trescientos millones de euros), el proyecto Punta Colorada Golf & Marina, con veinte mil apartamentos de lujo, cinco hoteles y siete campos de golf de dieciocho hoyos, que se está desarrollando en la región oriental del país, y la asociación entre el grupo extrahotelero cubano Palmares con la firma china Beijing Enterprises. Por otro lado algunas empresas españolas del sector turístico (principalmente hoteleros) también se están posicionando para participar en el reparto de esta nueva y sabrosa tarta. El potencial de Cuba como destino de golf para estadounidenses y europeos es más que alto.

¿Qué puede significar este nuevo mercado para los profesionales de la industria del golf en España? Entre otras cosas, que ingenieros, arquitectos, greenkeepers, gerentes de club, directores de hotel, etc., de nuestro país dispondrían de un nuevo mercado al que acceder y al que pueden aportar conocimientos, experiencias e ideas, amén de facilitarlo todo el disponer de un idioma común. La industria del golf, a nivel mundial, la mueven norteamericanos y británicos que siempre se encuentran a la caza de talentos de todos los países en los que se desarrolla un golf de calidad como es el nuestro.

Si el hijo de Fidel gana actualmente torneos amateurs de golf de cierto prestigio y los puentes con Estados Unidos se advierten más que posibles, ¿podremos jugar nosotros al golf en Cuba dentro de unos pocos años como si tal cosa? Y, además, con un mojito local player al terminar la vuelta.
 

Alejandro Nagy es coordinador de cgolfsostenible y fundador de golfindustria.es.
 

VaraderoGolfClub