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Lluís Llavina, cofundador y Chief Lab Officer de The Mulligan Factory, factoría de soluciones digitales creadora de Clapphouse

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Lluís Llavina es ingeniero superior en telecomunicaciones y atesora más de diez años de experiencia en el sector TMD (telecomunicaciones, media & digital) como consultor de gestión y estrategia, directivo y empresario. Especializado en la definición de estrategias y elaboración de planes de negocio, áreas técnicas y comerciales, así como en la creación de nuevas empresas, actualmente se encuentra centrado en el uso de la tecnología para habilitar nuevos modelos de negocio, y productos y servicios disruptivos en la industria del ocio, viajes y turismo. Actualmente lidera dos nuevos proyectos, labishi, a través del cual está transformando el turismo de playa, y The Mulligan Factory, startup esta última con la que ha lanzado recientemente la aplicación móvil Clapphouse dirigida a los clubs de golf de España.
 


 

Tu carrera profesional se desarrolló al margen de la industria del golf hasta que te involucraste en The Mulligan Factory. ¿Qué te motivó a dar este giro?

Tras cinco años como consultor de estrategia en Delta Partners, durante los que pasé la mayoría del tiempo en el extranjero, vi necesario recuperar mi vida familiar de nuevo y volver a centrarme en mi pasión por emprender. Fue a principios de 2016 cuando decidí dejar la empresa para iniciar nuevos proyectos personales.

En ese momento Fontanals Golf Club y Golf La Roca, clubs con los que mi padre tiene un vínculo especial como gestor e inversor, necesitaban de apoyo externo para dar un paso adelante en la digitalización del negocio y decidí ayudarles desinteresadamente. Rápidamente me di cuenta de que las carencias y retos que ellos debían afrontar eran comunes del sector en general y que tenía sentido crear una factoría de soluciones digitales específicamente diseñadas para ayudar al sector del golf a transformarse. Poco después nacía The Mulligan Factory, compañía que fundé junto a mi socio Santi Jansá.

 

¿Cómo enfocas tu actividad diaria coordinando la The Mulligan Factory y, especialmente, el lanzamiento de Clapphouse?

The Mulligan Factory nace con la vocación de lanzar varias soluciones digitales y con ambición internacional. A día de hoy la mayor parte de nuestro tiempo la dedicamos a dar a conocer la solución Clapphouse y a educar al sector sobre los beneficios de la misma, así como a la digitalización en general. También dedicamos muchos esfuerzos a seguir evolucionando la solución y pulir detalles con el objetivo de convertirla en una herramienta cada vez más potente.

También vamos analizando continuamente distintas nuevas oportunidades que se nos van planteando, algunas más sinérgicas que otras. Por ejemplo, no hace mucho descartamos la opción de lanzar una línea de servicios de desarrollo web y ello a pesar de que la mayoría de las webs de clubs de golf en España presentan carencias graves. El negocio de servicios suele ser ya un negocio complicado per sé y, en el caso del sector del golf, donde vemos que aún hay cierta falta de concienciación sobre la relevancia de transformarse a nivel digital y la necesidad de adquirir nuevas capacidades en este ámbito, llegar a construir un negocio rentable en este ámbito se nos antojaba muy complejo.

En cambio sí vemos un gran oportunidad en la digitalización de la operativa de torneos en general y en la generación de nuevos formatos de competición alternativos. Ésta es una área que llevamos un tiempo explorando en detalle y en la que tenemos previsto concretar alguna novedad a lo largo de 2018. Estamos seguros que va a sorprender y mucho.

 

Clapphouse es una aplicación móvil diseñada para que los clubs de golf puedan mantener una comunicación constante con sus socios, ¿cuáles son sus mayores fortalezas?

Clapphouse es una aplicación móvil específicamente diseñada para que un club de golf pueda comunicarse con su cliente (sea éste socio o no) en tiempo real y de manera integral y personalizada. Clapphouse es una solución ideal para clubs de golf sociales, pero también presenta un gran potencial en el caso de campos de golf comerciales con una amplia base de clientes locales.

Clapphouse es la única solución móvil del mercado integrada 100 % con los sistemas de gestión de Golfspain, lo que nos permite llevar la gestión de reservas y torneos a un nivel nunca visto en el sector del golf hasta la fecha. Por ejemplo, los jugadores que compiten en un torneo reciben en tiempo real, y de manera automática, información personalizada sobre su horario de salida y su posición en cada una de las clasificaciones del torneo una vez éste ha finalizado.

Además, Clapphouse permite al club enviar todo tipo de notificaciones en tiempo real, tanto push como de la app, y de manera segmentada en base a los intereses de los usuarios de Clapphouse y múltiples atributos adicionales.

 

Entonces, ¿nada tiene que ver Clapphouse con otras aplicaciones de golf orientadas al jugador y al juego en el campo de golf?

No. De hecho, ambas son complementarias. Mientras que para un club de golf puede llegar a ser interesante tener una fuerte presencia en aplicaciones como Golfshot y similares para darse a conocer a nuevos clientes que están deseosos de jugar en nuevos campos aquí y allá, igual que la tiene en Google Maps o incluso TripAdvisor, el interés del club de golf por Clapphouse es muy distinto.

Como comentaba, Clapphouse está concebida ante todo para mejorar la experiencia del cliente y fidelizarlo, habilitando un canal de comunicación integral y en tiempo real entre el cliente y su club.

En Clapphouse no ofrecemos información detallada de cada hoyo del campo del club, ni funcionalidades GPS. El cliente ya conoce su club y por lo tanto no necesita esta información. Además, a la hora de jugar no quiere estar utilizando un dispositivo móvil para medir la distancia a la bandera, sino que suele utilizar un medidor externo. Ésta es una de las claves que explican por qué el 85 % de los usuarios de Clapphouse utilizan la app un promedio de ocho veces cada mes. La simplicidad y un diseño cuidado son claves para maximizar la adopción.


 

Clapphouse nace en cooperación con Golfspain, ¿cómo se ha desarrollado esta colaboración y en qué funcionalidades se traduce?

Clapphouse no hubiera llegado a ser una realidad sin la estrecha colaboración con Golfspain y sin su predisposición para ayudar a que ésta se desarrollara. Clapphouse es una solución que ha requerido para su desarrollo de una inversión directa que supera ya los sesenta mil euros. Golfspain también ha invertido una cantidad importante de recursos para facilitar el desarrollo de las distintas APIs necesarias para que nuestra solución y sus sistemas se pudieran comunicar.

Golfspain es uno de los pocos proveedores de tecnología que ha entendido la necesidad de abrirse a un ecosistema de jóvenes startups que están proponiendo soluciones innovadoras que ofrecen múltiples beneficios a los distintos actores del sector. Con ello no sólo se han convertido en un actor fundamental de transformación en el sector, sino que están logrando que su propuesta de valor para los clubs de golf se vea cada día más fortalecida.

A día de hoy seguimos evolucionando conjuntamente nuestras soluciones respectivas para sorprender a los clubs de golf con nuevas funcionalidades que pondrán la guinda a Clapphouse en unos meses.

 

Un tópico generalizado en España es que el golf es un “deporte para la élite”, algo que frena mucho su promoción en nuestra sociedad. ¿Cual es tu percepción de este problema?

Clarísimamente el golf sufre de un problema crónico de posicionamiento en el mercado que como industria no se ha sabido solucionar pero que sí están logrando superar algunos clubs de manera individual con una apuesta decidida en innovación de producto, comunicación, y formación.

Creo que muy a menudo se mezclan dos conceptos en dicha discusión y que deberían tratarse de manera independiente. Por un lado, la percepción del golf como una “actividad cara” y lo es. Sigue siéndolo. No más que otras actividades de ocio y deportes como ir al cine en familia o el esquí, pero lo es. Y lo es porque suele requerir de una cierta práctica continuada para poder llegar a disfrutarlo. Faltan ofertas “tarifa plana” que faciliten esta práctica continuada y nuevos formatos de juego con precios más asequibles para los que se inician en particular.

Por otro lado se habla mucho de que el golf es visto como un “deporte de élite”. No creo que sea tanto un problema de “elitismo” como de “encorsetamiento”. El golf no se ha adaptado a los nuevos tiempos. Está “encorsetado” en un modelo y normas que tienen decenas de años cuando los hábitos de la sociedad han cambiado drásticamente. ¿Por qué no se adapta? Yo veo la causa principal en la fragmentación generacional con dos grandes segmentos polarizados de jugadores: los seniors, grupo mayoritario y acostumbrados a unas maneras tradicionales que chocan con las demandas de la nueva generación. Es necesario “desenfadar” un poco el deporte del golf, que sea algo más de “actividad de ocio”, y se puede hacer sin que éste pierda la esencia y valores que lo definen. De hecho, clubs como Fontanals Golf Club y Golf La Roca ya están implementando varias iniciativas disruptivas en este sentido como la creación de recorridos por distancia en la que los caballeros pueden competir de tú a tú con las damas saliendo desde el mismo tee.

 

Muchos profesionales de la industria del golf opinan que para entender bien este sector es útil, e incluso necesario, jugar al golf. ¿Estás de acuerdo?

Siempre es útil practicar un deporte para entenderlo mejor, ser cliente para poder entender mejor sus necesidades y mejorar su experiencia de juego. Además, el sector del golf es un sector complejo, con muchas ineficiencias y entidades que de algún modo disfrutan de monopolios en sus ámbitos de actuación, con lo cual haberlo vivido y conocerlo desde dentro tiene sus ventajas.

Ahora bien, ¿creer que eso es indispensable no es mirarse demasiado el ombligo? A veces las cosas se ven mucho mejor, con una mejor perspectiva, desde fuera del bosque. Eso es precisamente lo que pueden aportar muchos que vienen de fuera del sector, y que en muchos casos ni juegan ni se sienten atraídos por la actividad en sí.

Creo que para que el sector del golf en España se transforme es necesario que se incorporen al mismo nuevos profesionales con unas nuevas habilidades que a día de hoy escasean. Y que desde dentro se entienda que es necesario y se esté dispuesto de verdad a que esto suceda.

 

¿Cuáles son tus objetivos a corto y medio plazo?

A corto plazo nuestros esfuerzos se centrarán en consolidar Clapphouse. Nos gustaría haber desplegado la solución en al menos quince clubs de golf antes de que termine el año.

Ya a partir de 2018, tras los esfuerzos de este año a nivel de educación del sector en ámbitos como el de la digitalización del negocio, buscaremos una aceleración del ritmo de despliegue de la solución que debería llevarnos a multiplicar exponencialmente el número de clubs con Clapphouse. Adicionalmente, tenemos previsto sorprender al sector con una nueva iniciativa disruptiva que esperamos dé mucho que hablar.

No es tarde para que el sector se transforme, pero sí urgente. Se ha intentado, pero sin éxito. De ahí el nombre de nuestra empresa: The Mulligan Factory. Creemos que aún hay tiempo para una segunda oportunidad, y queremos ayudar. Nuestro ADN es digital.