Noticias destacadas

Noventa hoyos en menos de nueve horas con el mismo buggy y sin parar… ¿un récord?, por Alberto Rodríguez Payno

Visitas: 138

Todos conocemos algunos récords de locos del golf como muchos de nosotros. Un canadiense que jugó ochocientos cincuenta y un hoyos. El que más hoyos en uno ha hecho en una misma ronda, tres, en Estados Unidos. Cuatrocientos cuarenta y nueve campos de golf diferentes jugados en un año por una canadiense… En fin, muchos récords pero ninguno como el que conseguí hace unos días: máximo número de vueltas completas de dieciocho hoyos con un mismo buggy sin parar, en un campo de más de seis mil metros.

El pasado 21 de junio me dispuse a hacer una prueba con un nuevo buggy que recientemente ha salido al mercado, el Yamaha Driver 2, con la intención de comprobar su resistencia real. El planteamiento que propuse a los distribuidores de Yamaha en Cataluña, Vernis & Taberner Equips, era jugar vueltas completas de golf sin parar durante toda una jornada. Aceptaron encantados, más que nada por la confianza que tienen en el rendimiento del nuevo buggy.

A las 07:55 llegué al tee del uno de TorreMirona Golf, campo que dirijo desde hace cuatro años, para comenzar el reto. Para ello, el buggy estaba configurado (una de veinticinco posibles) de modo en el que el sistema ayudara a que las baterías dieran un alto rendimiento en cuanto a resistencia del buggy en el campo, pero cumpliendo con unos mínimos de velocidad y fuerza.

El reto terminó a las 16:35. Después de ocho horas y cuarenta y un minutos sin parar de jugar haciendo un total de cinco recorridos completos de dieciocho hoyos desde las marcas blancas, había completado noventa hoyos.

No sé cuántos de vosotros habéis podido jugar más de tres vueltas de dieciocho hoyos el mismo día. La sensación de volver a salir al campo por cuarta vez era muy extraña. Supongo que debido al cansancio físico pero, sobre todo, al cansancio mental. En uno de los último hoyos me coloqué en el tee apuntado hacia atrás…

torremirona payno reto yamaha 2

Una de las cosas increíbles de este deporte, y que me pasaron durante estos cinco recorridos, es que algunos hoyos los jugué exactamente de la misma forma las cinco veces. En alguno me encontré jugando desde la chuleta repuesta de la vuelta anterior y en otros repararé un pique a escasos centímetros del de la vuelta anterior quedando prácticamente el mismo putt para birdie… que lógicamente volví a fallar.

Durante una de las vueltas (diría que la tercera) me encontré con nuestro greenkeeper, Carles Figueres, y me preguntó por los bunkers. ‘Pues no lo sé… todavía no he entrado en ninguno’, le dije. Después de eso cogí quince bunkers. Increíble, pase de jugar cuarenta y cinco hoyos sin tocar un bunker a coger prácticamente un bunker en cada siguiente hoyo.

Sobre los greens todo fue muy bien, solo un tripateo en noventa hoyos. Lo único me frustró un poco fue no embocar las más de cincuenta veces que tiré para birdie desde una distancia de menos de diez metros. Al jugar a una media de cinco minutos por hoyo, los fallos son recurrentes y la clásica frase ‘Hoy no me entra un putt…’ estaba presente en todo momento.

Estas cinco vueltas no se jugaron de cualquier manera, sino desde la marcas blancas del campo para hacer más recorrido y apuntando el resultado de todos los hoyos. Al final las vueltas fueron 78, 73, 76, 78 y 79 con un casi-eagle (se quedó a un centímetro del hoyo), varios birdies, muchos pares, algunos bogeys y doble-bogeys e incluso dos triple-bogeys.

Pero bueno, el reto no era hacer birdies, ni patear bien, ni revisar los bunkers del campo. El reto era intentar aguantar las baterías del buggy de la manera más digna posible. Para ser sincero, no creía que el buggy aguantara más de setenta y dos hoyos pero cuando salí a la quinta vuelta la batería del buggy apenas bajaba de la mitad del nivel. Llegué a pensar que no podría acabar con él pero sí lo pude conseguir. Eso sí, una vez jugada la última vuelta y aunque todavía tenía batería, el rendimiento ya no era el mismo al subir cuestas.

Se recorrieron exactamente cuarenta y un kilómetros y doscientos metros (casualmente la distancia oficial de una maratón) sin para más de lo normal en cualquier vuelta de golf, lo que equivale a irte desde tu casa en el centro de Madrid al Real Club de la Puerta de Hierro, jugar dieciocho hoyos y volver… ¡dos veces! Confío en que os haya gustado este reto y que sus números os hayan sorprendido tanto como a mí.
 

Alberto Rodríguez Payno, natural de Huelva, pertenece a la tercera generación de jugadores de golf de su familia. Diplomado en Empresas y Actividades Turísticas por la Universidad de Turismo de Huelva, fue director gerente de La Caminera Golf (Ciudad Real). Actualmente es director gerente de TorreMirona Golf Club, presidente de la Asociación de Campos de Golf de la Costa Brava y secretario de la Asociación de Profesionales de Golf de Cataluña.

torremirona payno reto yamaha 1