La inteligencia artificial está abriendo nuevas posibilidades en la gestión diaria de los campos de golf. Golfmanager acaba de dar un nuevo paso en esta dirección con la integración nativa de MCP en su plataforma, una tecnología que permite interactuar con el software mediante asistentes de IA como ChatGPT, Claude o Gemini.
La propuesta busca simplificar la relación entre los profesionales del club y las herramientas que utilizan cada día, permitiendo realizar consultas y ejecutar determinadas tareas mediante lenguaje natural. Un cambio que puede hacer más ágil el acceso a la información y reducir los pasos necesarios para gestionar numerosas operaciones cotidianas.
Para conocer mejor qué supone esta evolución y cómo puede transformar la gestión de los clubs de golf, hemos charlado con Daniel Sillari, CEO de Golfmanager.

Golfmanager acaba de anunciar una integración nativa con MCP que conecta su plataforma con asistentes de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude o Gemini. ¿Qué supone este lanzamiento para la compañía?
Supone un paso muy importante en la evolución de Golfmanager y, sobre todo, en nuestra visión de cómo creemos que se va a gestionar un club de golf en los próximos años.
Durante mucho tiempo, utilizar un software de gestión ha significado aprender a navegar por menús, pantallas y procesos para encontrar información o completar una tarea. Nosotros creemos que ese modelo está empezando a cambiar.
Con esta integración, un usuario autorizado puede pedir directamente lo que necesita utilizando lenguaje natural, por texto o voz. Puede solicitar un informe, crear una reserva, actualizar los datos de un cliente, generar una factura o realizar una acción dentro del sistema. El asistente entiende la petición y Golfmanager ejecuta la acción.
Estamos pasando de navegar por el software a simplemente hablar con él.
¿Estamos ante una nueva funcionalidad de inteligencia artificial o ante algo más profundo?
Para nosotros es mucho más que añadir una funcionalidad de IA.
La diferencia está en cómo se ha construido Golfmanager. Nuestra arquitectura tecnológica es propia y está diseñada para incorporar nuevas capacidades desde el core del producto. La inteligencia artificial no se coloca como una capa externa sobre el software, sino que puede interactuar directamente con las capacidades de la plataforma.
Eso nos permite avanzar hacia un modelo en el que la tecnología entiende mejor el contexto operativo del club y puede transformar una petición en una acción real dentro del sistema.
Creemos que ahí está el verdadero cambio: no se trata solo de que la IA responda preguntas, sino de que ayude a operar el negocio.

¿Cómo sería esto en el día a día de un club de golf?
La idea es hacer la tecnología mucho más natural.
Un director general podría preguntar cuál ha sido la ocupación o la facturación del mes. Un miembro del equipo podría pedir que se cree una reserva, que se añada un jugador a un torneo o que se actualicen los datos de un cliente. Incluso se le puede pedir que cree una campaña de marketing segmentada y la lance.
En lugar de tener que pensar dónde está cada función dentro del software, el usuario simplemente expresa lo que quiere hacer a través de su asistente de IA.
Nuestro objetivo es reducir fricción, ahorrar pasos y conseguir que las personas puedan centrarse más en la operación y menos en cómo utilizar la herramienta.
Golfmanager se posiciona ahora como un AI-Core Golf Operating System. ¿Cómo encaja la inteligencia artificial en ese concepto?
Encaja de forma muy natural.
Nuestra ambición siempre ha sido ir más allá de ofrecer herramientas aisladas. Golfmanager es una plataforma modular y altamente personalizable desde la que un club puede gestionar prácticamente toda su operación: reservas de golf y tee sheet, membresías, CRM, business intelligence, punto de venta, captación, pro shop, restauración, academia, actividades y ya también greenkeeping o gestión de personal, en fase beta.
Cuando toda esa operación vive dentro de un mismo ecosistema conectado, la inteligencia artificial adquiere mucho más valor.
Puede entender mejor el contexto del negocio y convertirse en una nueva puerta de entrada al sistema, simplificando la forma en la que los equipos acceden a la información y ejecutan tareas.

¿La IA podría llegar a sustituir la interfaz tradicional del software?
No creemos que se trate de sustituir una interfaz por otra de un día para otro.
Lo que estamos viendo es que aparece una nueva forma de interactuar con la tecnología. Habrá momentos en los que seguirá teniendo sentido utilizar una interfaz gráfica, analizar un dashboard o trabajar directamente dentro de un módulo. Pero habrá muchas otras tareas en las que será mucho más eficiente simplemente pedir al asistente lo que necesitas.
Lo importante es dar libertad al usuario para elegir cómo quiere trabajar y sobre todo hacer mucho sencilla la adopción de la tecnología por parte de los equipos del club.
A largo plazo, creemos que la relación con el software será mucho más conversacional, contextual y proactiva.
Uno de los grandes debates alrededor de la inteligencia artificial es la seguridad. ¿Cómo lo habéis abordado?
Desde el principio, la seguridad ha sido una condición indispensable. Y no solo en este proyecto. También desde que arrancamos Golfmanager. Prueba de ello es que hemos superado, por cuarto año consecutivo, la ISO 27001, un estándar internacional de ciberseguridad que tienen muy pocos softwares en el mundo.
En este sentido, el asistente de IA opera siempre con exactamente los mismos permisos que tiene el usuario dentro de Golfmanager. Si una persona no está autorizada para consultar determinada información o realizar una acción dentro de la plataforma, tampoco podrá hacerlo a través del asistente.
Además, todas las acciones quedan registradas y atribuidas al usuario que las inicia, manteniendo la trazabilidad del sistema.
No queremos que la inteligencia artificial cree una nueva capa de riesgo. Queremos que funcione dentro de las mismas reglas de seguridad, permisos y control que ya existen en Golfmanager.

¿Por qué habéis apostado por una integración abierta con cualquier asistente de IA?
Porque creemos que el futuro será un ecosistema abierto.
Los usuarios utilizarán diferentes asistentes, dispositivos y formas de interactuar con la inteligencia artificial. Nuestra responsabilidad es hacer que Golfmanager pueda conectarse con ese nuevo entorno sin obligar al cliente a depender de una única herramienta.
El conector MCP nos permite crear una conexión directa entre nuestra plataforma y diferentes asistentes de IA, manteniendo el control sobre la experiencia, los datos y las capacidades de Golfmanager.
Queremos que nuestra tecnología pueda evolucionar al ritmo al que evoluciona la propia inteligencia artificial.
¿Qué significa este lanzamiento para la industria del golf en general?
Creemos que puede representar el inicio de un cambio importante en la manera en la que los clubes entienden y utilizan la tecnología.
Hasta ahora, gran parte de la digitalización se ha centrado en incorporar nuevas funcionalidades. El siguiente paso será hacer que toda esa tecnología sea mucho más fácil de utilizar y esté más integrada en la forma natural de trabajar de las personas.
No creemos que el futuro consista simplemente en tener más software o más funciones. Creemos que consistirá en tener sistemas más inteligentes, conectados y capaces de adaptarse a las necesidades de cada club.
En ese sentido, la inteligencia artificial puede convertirse en una capa transformadora para toda la operación. En estos momentos no hay ningún software en el mundo del golf que actualmente tenga un MCP conectado de forma nativa a su sistema y, por supuesto, menos aún en España.

Golfmanager presta servicio ya a más de cuatrocientos campos en más de dos docenas de países. ¿Cómo influye esa dimensión internacional en el desarrollo del producto?
Nos obliga a construir una plataforma muy flexible.
Cada club es diferente. Hay distintos modelos de negocio, estructuras operativas, mercados, tipos de cliente y formas de trabajar. Por eso, desde el principio hemos apostado por una arquitectura modular y altamente personalizable.
Nuestra presencia internacional nos permite aprender de realidades muy distintas y desarrollar una tecnología que pueda adaptarse tanto a un club independiente como a un resort, un grupo hotelero o una operación con múltiples instalaciones.
La inteligencia artificial también debe respetar esa diversidad. No puede funcionar de la misma manera para todos; tiene que entender el contexto y la configuración específica de cada organización.
¿Dónde queréis llevar Golfmanager a partir de ahora?
Nuestra visión es seguir construyendo el sistema operativo más completo sobre el que pueda funcionar todo un club de golf.
Queremos conectar todas las áreas de la operación, eliminar fricciones y dar a los equipos mejores herramientas para trabajar, tomar decisiones y hacer crecer el negocio.
La inteligencia artificial va a jugar un papel muy importante en ese camino, pero para nosotros no es un fin en sí mismo. Es una tecnología que nos permite acercarnos a algo mucho más ambicioso: conseguir que el software se adapte cada vez más a las personas y no que las personas tengan que adaptarse al software.
En un mercado cada vez más saturado de soluciones que se presentan como AI-native y prometen capacidades extraordinarias desde su concepción, la experiencia ya está demostrando que muchas de ellas no alcanzan, en la práctica, el nivel de madurez, fiabilidad y funcionalidad que anuncian.
La verdadera ventaja competitiva no reside necesariamente en construir un software desde cero alrededor de la IA, sino en integrar la inteligencia artificial en el núcleo de plataformas sólidas, maduras y ampliamente probadas en el mercado.
La IA puede transformar profundamente un buen producto, pero difícilmente puede sustituir los fundamentos que hacen que una plataforma sea robusta, escalable y fiable.
Por ello, conviene analizar con especial cautela aquellas soluciones de nueva creación que, bajo la etiqueta de AI-native, prometen resolverlo todo desde el primer día.
Este lanzamiento es uno de los primeros pasos hacia esa visión que defendemos. Y creemos que esto no ha hecho más que empezar.












