El sistema de riego ya no es un elemento técnico más en la gestión de un campo de golf. Se ha convertido en una decisión estratégica.
Y eso es exactamente lo que ha entendido Golf Club Peralada, uno de los recorridos más consolidados de la Costa Brava, que se encuentra en la recta final de la renovación integral de su infraestructura hídrica tras unos años marcados por una sequía excepcional.
«El año 2024 estuvo marcado por una sequía y unas temperaturas altas fuera de lo común y nos dimos cuenta de que era necesario replantear por completo la gestión del agua», explica Núria Bech, directora de las instalaciones.
Los trabajos comenzaron el pasado noviembre y previsiblemente finalizarán a finales de marzo tras varios meses de intervención intensiva.
La actuación está siendo integral con la sustitución de tuberías principales y secundarias, renovación del sistema de bombeo, instalación de nuevos aspersores y puesta en marcha de un sistema inteligente y domótico capaz de aplicar agua de forma selectiva.

Durante las obras, el club ha optado por una fórmula operativa dinámica manteniendo el campo abierto siempre que sea posible y concentrar el cierre temporal de la mitad del recorrido durante pocas semanas para facilitar la intervención en la zona central, donde la circulación de jugadores y maquinaria resulta incompatible.
«Antes de concluir 2025 ya se habían completado cinco hoyos, lo que ha permitido planificar la transición con cierta flexibilidad. En momentos puntuales se ha adaptado el recorrido, doblando algún hoyo para mantener los dieciocho hoyos jugables y aplicando condiciones preferenciales a los jugadores mientras duraron las actuaciones», apunta Núria Bech.
El nuevo sistema de última generación permite un riego sectorizado y preciso, concentrando el aporte hídrico allí donde realmente impacta en el juego, especialmente en calles y greens. La zona de juego mantiene así estándares de calidad incluso en escenarios de escasez.
Golf Club Peralada ya utilizaba agua reciclada en su mantenimiento. La modernización da un paso más en eficiencia, reduciendo consumos innecesarios y mejorando el control operativo desde una gestión centralizada e inteligente.

«Esta intervención técnica se ha acompañado de podas selectivas y pequeños ajustes estratégicos en algunos hoyos con el objetivo de suavizar determinadas zonas sin alterar el carácter competitivo del campo. Nuestra intención es mejorar el recorrido y que todos los jugadores puedan disfrutarlo al máximo con un servicio impecable», señala Bech.
La trayectoria del club responde a una visión sostenida en el tiempo. Inaugurado en 1993, dio un salto cualitativo en 2001 con la apertura del hotel, lo que permitió consolidar su proyección internacional y reducir la estacionalidad propia de la Costa Brava. Mercados como el francés y el nórdico han sido claves en ese crecimiento.
Hoy el desafío es diferente. La climatología obliga a repensar infraestructuras y anticiparse a escenarios más exigentes. La renovación del sistema de riego de Golf Club Peralada no es solo una mejora técnica, es una adaptación estructural a las nuevas condiciones del entorno.










