Grupo Santander está reforzando el aprovechamiento económico de las instalaciones de su Ciudad Financiera de Boadilla del Monte (Madrid), entre ellas su campo de golf, dentro de una estrategia destinada a generar nuevos ingresos a partir de activos y capacidades que no utiliza directamente.
La actividad vinculada a Golf Santander registró un fuerte crecimiento durante el pasado ejercicio y una destacada captación de nuevos clientes, hasta alcanzar los trece mil clientes únicos. Las instalaciones deportivas de la Ciudad Financiera están abiertas al público desde 2016 y constituyen una de las vías utilizadas por la entidad para obtener un mayor retorno de sus activos corporativos.
Esta política forma parte de una estrategia más amplia que permitió a Grupo Santander ingresar el pasado año más de seis millones y medio de euros mediante la explotación de su patrimonio inmobiliario, coincidiendo con el primer ejercicio completo de actividad del vehículo creado para centralizar la gestión de inmuebles y servicios asociados en España.

Así, el banco apuesta por consolidar esta actividad externa como una vía complementaria de generación de valor entre negocios y como fórmula para autofinanciar gastos del grupo.
Además de las instalaciones deportivas, Grupo Santander está rentabilizando espacios disponibles mediante la organización de eventos dirigidos a clientes y proveedores tanto en la Ciudad Financiera como en sus instalaciones centrales de la calle Luca de Tena, en Madrid.
El campo de golf se integra así en un modelo de gestión que busca ampliar el rendimiento de instalaciones inicialmente vinculadas a la actividad corporativa. En paralelo al crecimiento registrado por el golf, el centro deportivo de Boadilla mantuvo un elevado nivel de utilización, con más de mil setecientos usuarios activos y cerca de cinco mil usuarios de sus instalaciones exteriores.

En conjunto, los ingresos generados mediante actividades con terceros representaron el 7,2 % de los gastos de explotación de la plataforma inmobiliaria de Grupo Santander, que ascendieron a noventa millones de euros durante el ejercicio.
El mantenimiento de los inmuebles concentró más de cuarenta millones de euros de gasto, mientras que los servicios de vigilancia supusieron otros doce millones. La plataforma cuenta además con más de doscientos cincuenta empleados, cuyos costes de personal ascendieron a cerca de veintitrés millones de euros.
La estrategia de optimización de activos se extiende al conjunto del patrimonio inmobiliario de Grupo Santander. En España, además de sus centros corporativos de Madrid, el banco tiene entre sus principales activos su histórica sede de Cantabria, donde el próximo 7 de septiembre está prevista la inauguración de Faro Santander tras seis años de obras. El proyecto cultural será explotado por la Fundación Santander.










